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Como un hecho de gravedad fue considerado en distintas esferas la difusión de una correspondencia privada entre los cardenales Ricardo Ezzati y Francisco Javier Errázuriz. La gravedad -respecto de los correos electrónicos que hizo públicos ayer el diario digital El Mostrador- fue calificada en dos aspectos. Uno, en cuanto al hecho de que alguien que tiene acceso a los computadores de uno de los dos haya decidido hacer pública una "conversación" personal entre altos jerarcas de la Iglesia Católica. Y dos, por lo que se dice en esas misivas, que revelan gestiones de Ricardo Ezzati y Francisco Javier Errázuriz por impedir que el sacerdote Felipe Berríos fuera nombrado el año pasado capellán de La Moneda, y que uno de los tres denunciantes de los abusos de Fernando Karadima, Juan Carlos Cruz, fuera elegido integrante de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores. Tras la relevación de esta correspondencia, el Arzobispado de Santiago emitió una declaración pública, en la que explica "que se trata de correos privados entre los cardenales Ricardo Ezzati y Francisco Javier Errázuriz", y añade que "el discernimiento de quiénes podrían ocupar determinados servicios eclesiales, es parte de la responsabilidad de las autoridades de la Iglesia. Sobre el primer tema, es una atribución canónica el nombramiento del capellán por parte del arzobispo de Santiago, y en el segundo caso, la decisión compete exclusivamente a la Santa Sede". El comunicado señala que "el Arzobispado de Santiago considera grave la publicación de correos privados en un medio de comunicación". En la tarde, la institución informó que "se está evaluando una forma de investigar lo ocurrido y una posible querella". Estos correos salen a la luz luego que el lunes "The Clinic" revelara una serie de comunicaciones del cardenal Francisco Javier Errázuriz en el marco del caso del sancionado presbítero Fernando Karadima. En la actualidad, tres denunciantes de Karadima -James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo- llevan a cabo un juicio civil en contra del Arzobispado de Santiago, en el que demandan una indemnización de $450 millones y se está en la fase probatoria. El proceso entrará en fase probatoria la próxima semana. Su abogado, Juan Pablo Hermosilla, descartó que hayan sido responsables de la filtración. (Ver relacionada.) Correa: "Inviolabilidad de la correspondencia" La Moneda confirmó ayer que el sacerdote Berríos era uno de los candidatos a ocupar el puesto de capellán. De hecho, el proceso duró siete meses. En las misivas, el cardenal Errázuriz le dice al monseñor Ezzati que recurriría al ex ministro Enrique Correa para tratar de frenar su nombramiento. Enrique Correa declinó referirse al contenido de los correos. "Creo que lo más importante es saber si, hoy por hoy, todavía es posible escribir de manera reservada en el país. Entiendo que los mails son asimilables a la correspondencia y la inviolabilidad de la correspondencia es una garantía legal y, entiendo, constitucional", dijo. A su vez, el ministro del Interior, Jorge Burgos, amigo personal del sacerdote Berríos, respondió: "Enrique Correa es una persona amiga del Gobierno, puede conversar, pero no presiona, no diría que es así". Berríos: "Chimuchina" El propio Berríos, en una entrevista en Cooperativa, dijo: "Encuentro tan triste una conversa así entre cardenales. Uno debiera estar preocupado de otras cosas más importantes y no esta chimuchina de poder. No me interesaba ser capellán de La Moneda, porque no tengo dedos para el piano, y yo prefiero estar más con la gente. Me da tristeza esta clase de conversaciones y confabulaciones". No obstante, el sacerdote, actualmente en Antofagasta, también apuntó a la filtración: "Me llama la atención cómo se lo consiguieron, porque una carta tú la puedes fotocopiar, pero un mail , o se hackea o se meten en el computador (...) Una cosa es filtrar algo de una investigación pública y otra es filtrar un mail privado. Eso es una arista que queda dando vueltas". Cruz: "Tienen miedo" Juan Carlos Cruz, mencionado en los correos en tanto se buscaba evitar que fuera parte de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, dijo desde Estados Unidos que Ezzati y Errázuriz "tienen miedo de que me hayan propuesto para integrar una comisión papal. Obviamente, tienen que usar todas sus influencias para evitar que yo asumiera en esa comisión y, además, lo hacen de una forma tan cruel".
El cardenal Francisco Javier Errázuriz se encuentra en Monterrey, como enviado papal hasta el 13 de septiembre.