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Estudio

Depresión y corazón: una mezcla mortal

jueves, 13 de agosto de 2015

Economía y Negocios
Ediciones Especiales
El Mercurio

Estar deprimido se asocia a una disminución de los niveles de inmunidad y a una menor tolerancia a distintas situaciones de estrés.



En la actualidad, la depresión y las enfermedades cardiovasculares se ubican entre las patologías más prevalentes en Chile y el mundo, las dos experimentan anualmente un aumento progresivo y, en gran medida, son consecuencia del estilo de vida de los últimos tiempos.

De hecho, Interheart, un importante estudio de casos y controles sobre factores de riesgo de infarto del miocardio en el mundo y América Latina, evaluó los factores de riesgos en la ocurrencia de los infartos agudos y lo que mostró es que si bien los más importantes son la presión alta, el colesterol y la diabetes, los cuadros depresivos influyen en forma notoria en la ocurrencia de enfermedades cardiovasculares.

Asimismo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Hay relación entre la depresión y la salud física, ya que la primera puede desencadenar en un problema cardiaco.

El doctor Mauricio Fernández, cardiólogo de Clínica Alemana, agrega que estar deprimido se asocia a una disminución de los niveles de inmunidad y a una menor tolerancia a distintas situaciones de estrés, "de hecho se sabe que las mujeres depresivas tienen más angina de pecho".

Además, sostiene que existen algunas patologías, como el Síndrome del Corazón Doliente, que surgen luego de un cuadro depresivo, por ejemplo, después de la muerte de un ser querido. Este tipo de eventos puede generar un mal funcionamiento del endotelio (capa de células que cubre el interior de los vasos sanguíneos), lo que origina trastornos en el transporte de oxígeno y nutrientes y se traduce en una especie de infarto que luego es reversible.

¿Cómo manejar la depresión?

La estrecha relación entre depresión y corazón afecta tanto a hombres como mujeres, porque aunque ellos presentan enfermedades cardiovasculares a edades más tempranas, ellas igualan su riesgo en la menopausia, periodo en que ya no cuentan con la protección hormonal, lo que las hace más vulnerables.

Tanto los fenómenos fisiológicos que generan la depresión como la dinámica de vida en la que cae la persona depresiva, ya que su rutina suele transformarse en la antítesis de un estilo de vida saludable, puede derivar en enfermedades cardiovasculares. Pasa a ser un individuo sedentario, que se alimenta mal, estresado e incapaz de disfrutar, es decir, comienza a desarrollar todos los otros factores de riesgo cardiovascular. Esto se profundiza aún más si la persona ya ha sufrido un infarto al miocardio, dado que se vuelve mucho más temerosa. En definitiva, se produce una especie de círculo vicioso y la depresión pasa a ser tanto causa como efecto.

Por eso es tan importante que los cuadros depresivos sean manejados en sus inicios. En este sentido, el doctor Fernández asegura que el tratamiento de la depresión con psicoterapia y/o fármacos ayuda tanto a mejorar los síntomas de la patología cardiovascular como el pronóstico.

"Lo fundamental es aprender a manejar el estrés, hay gente que necesita psicoterapia, otros recurren al ejercicio, pilates, yoga o cualquier otra actividad que permita canalizar las preocupaciones", asegura el cardiólogo.

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