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Crítica de Arte Museo de Bellas Artes y Galería Patricia Ready:

La noble serenidad de la acuarela

domingo, 09 de agosto de 2015

Economía y Negocios
Artes y Letras
El Mercurio




Buen comienzo para una empresa mayor: la comunicación interior entre los dos principales museos de Santiago, el de Bellas Artes y el de Arte Contemporáneo. De las exhibiciones que están ofreciendo durante estos días, una en el primero de ellos saca la cara por ambos. Es que, salvo esta y la honorable retrospectiva dedicada al lamentablemente fallecido escultor Sergio Castillo -Premio Nacional y varias veces comentado en estas mismas columnas-, resultan apenas mediocres o más cercanas a lo artificioso que a lo artístico, como la de superficial fotografía sensacionalista de David LaChapelle, indigna de un establecimiento de la categoría del MAC. Por eso hablemos mejor de la calidad de un sereno conjunto de quince mujeres acuarelistas. Pertenecientes a los últimos sesenta años y técnicamente impecables, cada una de estas láminas con pintura al agua sobre papel sabe transmitirnos la individual expresividad de sus respectivas autoras. Al tratarse de nombres más conocidos del público que otros, empecemos por referirnos a los primeros.

Así destacan las visiones etéreas de Lea Kleiner, grávidas a la vez de delicadeza y precisión formales, de proyección anímica inusual. De sus seis aportes, bellísimas emergen las floraciones ingrávidas -1981 y 1982-, mientras el paisaje Lejanía sabe interpretar, vitales, topografía y vegetación. Asimismo, tenemos un rescate de indómitos pastos primaverales, en 2012. Del ya lejano 1955 son dos rostros encantadores, de frente y de perfil, en los que Roser Bru impone su personalidad sobre el fundamento académico. 1961 corresponde a acuarelas de dos artistas: con aire japonés, las bonitas estampas de la naturaleza -la muy oscura sí anuncia su obra característica-, de Dinora Doudtchitzky, y la flores como herbario, de Celina Gálvez. Muy bien define Ana Cortés la coloración primaveral, en Plaza de Santiago, mientras las transparencias dan firmeza a su Figura sentada.

Autoras más jóvenes se hallan representadas por Inés Harnecker y sus abstracciones llenas de luz, por Luz María Sánchez y dos atractivos paisajes suyos, provistos del particular efecto del papel seco. Interesantes desarrollos del vínculo vertical entre follaje y raíz nos entrega Jacqueline Blanchard. Mucho más apegadas a la tradición paisajista de nuestras tierras sureñas aparecen Ximena García -buen contraste respecto a cordillera y llano- y Alejandra Bendel, con su vegetales fangosos.

Territorio y fotometrías

En Galería Patricia Ready, reminiscente emerge Chistiane Pooley, temucana residente en París. Nos muestra pequeños paisajes al óleo y unos mestizos, que reúnen pintura y plancha de cobre bruñido para grabar. Si en los de la primera clase nubes rojizas, tempestuosas, terminan por ser también protagónicas, la sugerente concurrencia del metal con incisiones de punta seca transmite con acierto la soledad del territorio que rodea al par de figuras humanas pintadas. La tela grande, al parecer originada en una fotografía histórica europea, asimismo provoca un efecto evocador y hace del claroscuro emanado del bosque otro personaje más.

En cuanto a la sala mayor de la galería, ella nos presenta a Javier Toro Blum. En medio del recinto casi en penumbras, y a través del material negro de cada pieza, operan bien sus construcciones de luz. Sobre la base permanente de una geometría estática bastante simple, define un aura luminosa, siempre ocre o azul, que produce una sensación, al mismo tiempo, de misterio e inestabilidad. Esta última característica se acentúa fuertemente, debido a que el espejo incluido por cada cuadro refleja la figura del propio espectador y de su entorno próximo -¿atributo o perturbación?-, volviéndolos parte de la obra. Esta, por otro lado, interactúa como un todo. Y uno experimenta la sensación de encontrarse dentro de una especie de muy quieta cámara secreta. Sin embargo, ese efecto tiende a aminorarse después de prolongar la permanencia en el lugar. Distinto, un grupo de cuadros en menor formato, mediante finas incisiones -circulares o en ángulo recto- introduce con refinamiento franjas del par de colores más arriba señalados.

Mujeres del agua

Buen conjunto de acuarelistas nacionales de los últimos 60 años

Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes.

Fecha: Hasta el 13 de septiembre.

Los bordes del mundo

Christiane Pooley y la reminiscencia territorial

Fotometrías

En Javier Toro Blum, aura luminosa como conjunto y unidad

Lugar: Galería Patricia Ready.

Fecha: Hasta el 28 de agosto.

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