Dólar Obs: $ 894,99 | 0,08% IPSA -0,25%
Fondos Mutuos
UF: 40.695,38
IPC: 1,30%
Reedición Demuestra su vigencia

La letra incendiaria de Vicente Huidobro

domingo, 12 de julio de 2015

Economía y Negocios
Revista de Libros
El Mercurio

En Textos inéditos y dispersos , libro de gran interés para los seguidores del poeta creacionista, el investigador José Alberto de la Fuente recopila poemas, crónicas, cartas y versiones facsimilares de las revistas que fundó.



El año que vivió en peligro. Tal fue 1925 para Vicente Huidobro. El 23 de enero, un golpe militar liderado por Carlos Ibáñez del Campo y Marmaduke Grove derrocó a la junta de gobierno que presidía el general Luis Altamirano Talavera, quien gobernaba desde el 11 de septiembre de 1924, luego de forzar la renuncia y autoexilio de Arturo Alessandri Palma. Ibáñez trajo de vuelta al Presidente, quien se había comprometido a promulgar una nueva Constitución, tal como lo hizo.

El 5 de agosto de ese año, Huidobro fundó el diario "Acción", con el objetivo de denunciar los "latrocinios y desórdenes de nuestra administración pública". Durante la "revolución del 23 de enero", según cuenta en el número 3 de "Acción" (7 de agosto), se constituyó un Tribunal de Conciencia integrado por cinco militares, cinco marinos y cinco civiles. Su propósito era juzgar, en reserva, los actos de "todos aquellos cuyos nombres corrían de boca en boca como los principales causantes de la corrupción y del desorden que minaban el país y producían el desaliento cuando no la cólera en la enorme mayoría de los chilenos de toda clase social".

Bajo el título "Gestores administrativos y políticos peligrosos", Huidobro publicó una lista de 28 nombres y pidió su "no injerencia en las labores de gobierno y funciones administrativas fiscales". Para impedir la repetición de sus "corruptelas y negociados infamantes", impulsó la dictación de leyes como la propuesta por la Liga de Acción Cívica a la última junta de gobierno, que declaraba la "incompatibilidad de los cargos de Ministro y Consejeros de Estado, Senadores, Diputados y Municipales, con las calidades de Gerente, Directores, Abogados o representantes de los Bancos nacionales y extranjeros, de las Casas o Empresas extranjeras establecidas o con representación en el país y de las Casas y Empresas nacionales que tengan relaciones con el Fisco o mantengan servicios públicos".

En la nómina, junto a los cargos que les imputan, aparecen políticos radicales como Galvarino Gallardo Nieto y Pedro León Ugalde, el liberal Luis Claro Solar y los conservadores Francisco Rivas Vicuña y Francisco Huneeus. Huidobro llama a los interpelados a probar su inocencia si se sienten agraviados ("no queremos calumniar a nadie").

Las consecuencias resultaron explosivas. El poeta sufrió una agresión en su casa, le clausuraron el diario y fue víctima de un bombazo. En el número de "Acción" correspondiente al 24 de agosto de 1925 replicó a las críticas con la actitud desafiante de un jacobino o un bolchevique: "Si nos hemos equivocado, si había algunos hombres probos que no debieron figurar en él, bastaría el que solo unos pocos fueran culpables para justificar su publicación".

El affaire Neruda-Tagore

Valioso es el material que contiene el libro Textos inéditos y dispersos , de Vicente Huidobro, cuya recopilación y estudio preliminar realizó el investigador y académico de la Universidad de Santiago José Alberto de la Fuente Arancibia. Publicado por la Dibam en 1993, el volumen fue reeditado, con mínimas revisiones del autor, por Tácitas.

La compilación incluye 18 poemas no muy conocidos; entrevistas al poeta realizadas por escritores como Ángel Cruchaga Santa María, Jean Emar y la sobresaliente crónica de la visita que le hizo Jorge Onfray a Cartagena en 1946. En la sección "Correspondencia" se incluyen dos cartas al poeta español Gerardo Diego. En la primera, de 1920, Huidobro se refiere al origen del creacionismo (la palabra le fue aplicada con sorna tras una conferencia que dio en Buenos Aires en 1916, pero Huidobro finalmente la adoptó) y se propone demostrar, mediante la comparación de un poema suyo y otro de Reverdy, que este autor francés no es capaz de hacer creacionismo y mal puede disputarle su paternidad.

El libro es una caja de sorpresas. Sabíamos por Faride Zerán de las guerrillas literarias en las que participó Huidobro, pero Textos inéditos y dispersos proporciona al lector antecedentes de primera mano, como las reproducciones facsimilares de un número de la revista "Ombligo" (1924) y dos de "Vital" (septiembre de 1934 y enero de 1935). En el primero, dice de Hernán Díaz Arrieta (Alone), crítico de La Nación: "Tiene un estilo vaselinoso de beata agriada, un estilo compungido de vieja chismosa y una larga pica reconcentrada desde muchos años". En otra nota se burla de la supuesta "ironía francesa" que se le atribuye al abogado y político conservador Rafael Luis Gumucio.

Pero es el número de "Vital. Revista de Higiene Social" (1935) el plato fuerte. Bajo el titular de la portada, "El Affaire Neruda-Tagore", se presentan, enfrentados, el "Poema 20" de El jardinero (traducción española de 1917), de Rabindranath Tagore, y el "Poema 16", de Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), de Pablo Neruda, publicados anteriormente en la revista "Pro". "Quieren pelea, ahora van a saber lo que es pelea", dice un pie de página destacado. Lo que viene en las páginas interiores es una guerra sin cuartel. "¿De dónde proviene el odio de Neruda a Huidobro?", se pregunta el poeta creacionista. "Huidobro tiene la culpa de que Neruda haya plagiado", ironiza en tercera persona.

Luego publica dos cartas insultantes contra los adláteres nerudianos Tomás Lago y Diego Muñoz. Sigue una larga crónica en la que Huidobro niega estar detrás del descubrimiento del plagio, realizado por Volodia Teitelboim, a quien le da tribuna en el mismo número para que explique cómo llegó a esta conclusión. En su artículo, bastante ponderado, Teitelboim advierte: "No participo en esta polémica que se ha suscitado en torno al plagio de Neruda en actitud de defensor ni detractor". Reconoce que halló entre su poema y el de Tagore "un parecido rayano en la identidad", pero responsabiliza del escándalo posterior al aprovechamiento que hicieron algunos periodistas, especialmente Daniel de la Vega por la envidia que sentía hacia Neruda.

Hasta aquí el "affaire Neruda". Pasa a segundo plano, en el mismo número, una breve declaración en mayúsculas: "MUERTO JOSE SANTOS CHOCANO, EL PRIMER POETA DE AMERICA ES PABLO NERUDA/ MUERTO NERUDA, EL PRIMER POETA DE AMERICA ES DON EUSEBIO LILLO". Desde el presente, resulta muy graciosa esta frase, casi antipoética, si no fuera por el hecho de que el autor peruano había sido asesinado en un tranvía de Santiago el mes anterior. Para mayor escarnio, la última nota de la revista proclama: "TODOS LOS JOVENES ESCRITORES DE AMERICA DEBEMOS DEFENDER A MARTIN BRUCE PADILLA, VICTIMA DEL POETO DE AMERICA JOSE SANTOS CHOCANO".

Martín Bruce era el homicida del escritor peruano.

Giros políticos

Textos inéditos y dispersos muestra el talento, a veces cruel, que el autor mostraba como polemista en todos los campos, pero también da cuenta de las transformaciones en su pensamiento político. Mientras en "Canto al Primero de Mayo" (1918), el poeta Huidobro pedía: "Los puños levantad/ por la Internacional" y publicaba en 1935 una rendida "Elegía a la muerte de Lenin (1924)", el columnista Huidobro apoyaba la lucha de clases ("es natural y lógica"), se reía del temor al "peligro ruso" y llamaba a votar por el Frente Popular. Postura que dio un vuelco en su artículo "Por qué estoy con Ibáñez", donde escribió: "Creo firmemente que Ibáñez es el único candidato de izquierda que puede permanecer en el poder. Cualquier otro será desembarcado por las derechas o por la politiquería monomaníaca como lo fueron Dávila y Montero" (La Ley, 25 de agosto de 1938).

Firmó un manifiesto de apoyo a su candidatura junto a Eduardo Barrios, Augusto D'Halmar, Ricardo A. Latcham, Sady Zañartu, Salvador Reyes y Guillermo Feliú, entre otros autores. Tal decisión le traería consecuencias desagradables incluso fuera del país. Una biblioteca popular de Buenos Aires que llevaba su nombre fue rebautizada "con el del gran camarada Pablo Neruda que tan heroicamente se ha portado en España y en Chile". En la carta que recibió Huidobro en 1938 se le calificaba de apóstata y traidor, y se le informaba que su retrato y sus libros serían quemados en un acto público.

¿Traidor? Durante el ascenso de los fascismos europeos y el transcurso de la Segunda Guerra, el poeta mantendrá su apoyo a la Unión Soviética, cuyo progreso elogia y defiende de los anticomunistas. Sin embargo, hacia el final del conflicto, su experiencia como corresponsal de guerra en el ejército estadounidense y las transmisiones para la BBC le hacen dejar atrás posturas que había defendido en textos como Finis Britannia (1923), rotunda invectiva contra el imperialismo inglés.

En una carta a "El Mercurio" de 1986 (reproducida en Textos inéditos y dispersos ), su hijo Vladimir García-Huidobro Amunátegui aclara importantes puntos sobre el comunismo del poeta. "En efecto, fue simpatizante del PC y en especial de Lenin -de ahí mi nombre Vladimir-, pero su espíritu inclaudicablemente independiente no era conciliable con la sujeción a consignas partidistas y jamás aceptó militar en dicho partido político, pese a tener plena conciencia de que esa actitud lo privaba del apoyo de todo un importante aparato publicitario", dice. Y agrega Vladimir: "Mi padre hacía ya tiempo estaba decepcionado de sus antiguos ideales políticos por hechos que repudió públicamente, como el asesinato de Trotski, y por estimar que Stalin se había apartado de la línea de Lenin (presencié sus interminables discusiones al respecto con amigos comunistas)".

Una de las últimas crónicas del poeta -"La Unesco y la próxima guerra" (La Opinión, 28 de junio de 1947)- muestra hasta qué punto habían cambiado sus ideas. "Personalmente yo creo en la sinceridad democrática de los Estados Unidos y pienso que los anglosajones serían los más aptos para dirigir un concierto de naciones unidas si ello fuera necesario para salvar a la humanidad; porque es evidente que ellos creen en la libertad y no tratarían de ahogar al ser individual en ninguna parte...

Todos los que estuvimos en la última guerra sabemos que el norteamericano es lo que se llama un buen hombre; no tiene nada de despótico ni de aplastador. Yo estuve en todas las diferentes divisiones americanas y declaro en conciencia que jamás vi un gesto brutal, ni un acto de tiranía, ni inútiles violencias contra la dignidad humana. Los que nos dicen que los yanquis hacen la comedia de la democracia, mienten y saben que mienten".

La alusión a los apologistas del comunismo soviético es tan obvia que el poeta ya ni los nombra.

Gracias a su orden cronológico y la inteligente disposición de sus materiales, Textos inéditos y dispersos se lee como una autobiografía sin pretender serlo. En ella está el Huidobro total, de comienzo a fin, con sus pequeñeces, grandezas y metamorfosis.

Atacó sin piedad a Neruda, Alone y José Santos Chocano, y fue agredido por denunciar corruptelas y negociados.

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia