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A un mes de su próximo viaje a Bolivia:

Así avanzan los preparativos para la visita del Papa Francisco a Chile

domingo, 14 de junio de 2015

M. Soledad Vial
Reportajes
El Mercurio

Sin fecha definitiva aún y consciente de que el programa suele entregarse pocos meses antes de su llegada, una pequeña comisión de sacerdotes y laicos ya trabaja en los primeros bosquejos, evocando el impacto que provocó Juan Pablo II en 1987, pero sabiendo que será una gira muy distinta.



Un profundo silencio recorrió la Catedral de Santiago cuando Juan Pablo II entró a la capilla del Sagrario, a un costado del altar, y se hincó a orar por unos minutos. La expectación con que el clero de Santiago había esperado al primer Papa investido que pisaba suelo chileno cedió al recogimiento unánime que impuso el decidor gesto pontificio.

Un momento que vivió desde el altar mismo de la Catedral y que aún recuerda con impresión monseñor Cristián Contreras Villarroel, hoy obispo de Melipilla y secretario general de la Conferencia Episcopal, y entonces un joven sacerdote encargado de animar la antesala del encuentro, como otras veces había hecho en los tedeums oficiados por el cardenal Silva Henríquez.

Como "voz oficial", guardó silencio, siguiendo las indicaciones del director Ricardo de la Fuente, encargado de la transmisión oficial de Canal 13. Es, sin duda, uno de sus recuerdos más intensos del histórico paso de Juan Pablo II por el Chile de los 80, cuando hoy Contreras comienza a organizar la visita de un nuevo Papa. Francisco será el segundo Pontífice investido y el cuarto sucesor de San Pedro en llegar al país, luego de que Benedicto XVI lo hiciera como prefecto de la fe en 1988, y el recordado Pío Nono integrando la misión Muzi, pocos años después de la independencia, cuando era solo el canónigo Juan Mastai Ferretti.

Los preparativos recién comienzan.

Fecha: es probable que quede para el segundo semestre de 2016

"Estamos tirando las primeras líneas", señala el encargado de la comisión organizadora para la visita, que ya fue confirmada por el Vaticano para el próximo año a la Presidenta Bachelet en Roma, y que incluirá también Uruguay y Argentina, en una fecha aún por definir. Ese detalle está dentro de lo esperado; de hecho, las autoridades eclesiásticas bolivianas recibieron hace solo tres meses el programa definitivo con las actividades que el Papa realizará en su gira a ese país, a comienzos de julio próximo.

En Chile es probable que haya fecha definitiva en septiembre u octubre próximos, meses en los que la Santa Sede fija lo que será la agenda oficial del Pontífice para el año siguiente.

2016, año que Francisco ha consagrado a la misericordia, se anticipa intenso, y julio ya tiene un compromiso marcado: el Encuentro Mundial con los Jóvenes en Cracovia, Polonia. Lo más probable es que la gira a Chile, Argentina y Uruguay quede agendada en el segundo semestre.

Quién es quién en la comisión organizadora

Por ahora, Contreras junto con un grupo reducido de colaboradores comenzaron el trabajo. El secretario ejecutivo de esta "minicomisión" -que ya se reunió con la Presidenta Michelle Bachelet- es Rafael Silva, encargado educacional de la Conferencia Episcopal (CECh).

El equipo lo integran además el secretario adjunto de la CECh, Osvaldo de Castro ; el obispo auxiliar de Valparaíso, monseñor Santiago Silva , experto en materias bíblicas y quien, como ex secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), ha estado muchas veces con el Papa y conoce perfectamente su "gramática", luego de trabajar junto con él en la Conferencia de Aparecida. Ximena Schenke está encargada de "tirar las primeras líneas" financieras, y el periodista Javier Peralta , las comunicacionales.

De hecho, ya tomaron contacto con varias organizaciones, como los Empresarios Cristianos (USEC), en busca de asesoría para evaluar los gastos que implica una visita de esta envergadura.

Uno o dos encuentros masivos

En cada uno de sus viajes, el Papa sostiene uno o dos encuentros masivos y varios sectoriales. En el caso de Chile, el comité piensa que no debería faltar "una eucaristía masiva con el pueblo católico, cuya centralidad es el tema de la familia; el encuentro con el mundo del dolor, y otro con los jóvenes". Ninguno de ellos se ha definido aún y su posible concreción forma parte del diálogo, muy fluido, que mantienen con la Santa Sede, la que tiene la última palabra. En Roma, el interlocutor de Contreras es el encargado de los Asuntos Generales de la Iglesia, monseñor Giovanni Beccio, el segundo de la Secretaría de Estado vaticana, después del cardenal Parolin.

La fase actual: tiempo de escuchar

Por el momento, la Iglesia chilena inició una etapa que definen como "tiempo de escucha". Así, están recogiendo las inquietudes de las diócesis y comunidades eclesiales en todas las regiones, y han abierto distintos canales -incluso por e-mail - para que los mismos fieles hablen de sus anhelos, expectativas y sueños para la visita papal. La preparación espiritual previa juega un rol muy importante, y quieren hacer un trabajo profundo y extendido con comunidades.

Volvería la guardia papal

Otro foco importante para los organizadores es la participación de los laicos en los múltiples aspectos que tiene este evento. Entre otras experiencias, quieren revivir la exitosa y masiva guardia papal que acompañó la venida de Juan Pablo II, considerada en Roma como una de las visitas más logradas y mejor organizadas que realizó durante su pontificado.

Con el Gobierno, el tema principal es la seguridad. "Conversamos con la Presidenta y ella ha sido muy generosa en comprometer toda la colaboración, lo que volvió a ratificar en su viaje a Roma la semana pasada", señala el obispo. De paso, aprovecha de descartar que en el viaje de 1987 hubiera habido alguna interferencia gubernamental. "La visita del Papa Juan Pablo II fue eminentemente pastoral. El general Pinochet no fue a ninguna acción litúrgica, las que fueron propias de la organización de la Iglesia. Recibió al Papa en el aeropuerto y en la visita protocolar a La Moneda y, en una salida de protocolo, se fue a despedir a Antofagasta", dice enfático.

Ezzati a Santa Cruz y Ramos a Asunción

El mensaje pastoral de cada viaje, relata Contreras, se trabaja como una unidad que se va desglosando por temas en cada país. Y estas son algunas de las pistas que los obispos chilenos seguirán también en la cercana visita papal a Bolivia, Paraguay y Ecuador.

El cardenal Ricardo Ezzati estará presente en Santa Cruz, Bolivia, y el obispo auxiliar de Santiago, monseñor Fernando Ramos, viajará a Asunción, la capital paraguaya. Los organizadores chilenos tomarán luego contacto con los responsables en cada país para conocer sus experiencias.

Por de pronto, monseñor Contreras está leyendo un informe de lo que fue el encuentro mundial que Benedicto XVI sostuvo con los jóvenes en Madrid. Una especie de vademécum para organizaciones de este tipo, cuenta, escrito por el experto en comunicaciones Santiago de la Cierva.

Un programa distinto al de Juan Pablo II

"Las expectativas en cuanto al programa deben ser distintas", aclara Contreras, aludiendo a la semana en que Juan Pablo II recorrió Chile, con actos multitudinarios en las principales ciudades del país y encuentros con los más diversos grupos humanos, representativos de toda la sociedad. Las giras papales son hoy mucho más breves. Pero si bien los 79 años de Francisco imponen otro ritmo, en contraste con los 66 que tenía entonces el fallecido Papa, el Pontífice argentino ha impuesto vitalidad y carisma como sello de sus viajes al exterior.

También su estilo informal y cercano. El obispo chileno aún recuerda cuando, comiendo una noche en la Casa del Clero en el Vaticano, un obispo se les acercó y les pidió sentarse a su mesa, la última de las 16 que había en el amplio salón. Se pararon y lo felicitaron al reconocerlo: ese día Bergoglio había sido hecho cardenal y lo celebró con una sencilla menestra de verduras y conversando con ellos de su diócesis de Buenos Aires. "Fue su comida cardenalicia", se ríe.

Y no lo vio muy distinto el año pasado, cuando lo invitó a una misa en Roma junto al grupo de cardenales que convocó para reformar la curia, entre ellos el chileno Francisco Javier Errázuriz. De hecho, Francisco ha utilizado poco el papamóvil fuera de Roma y es conocido el desconcierto que causó en los organizadores al elegir un pequeño utilitario Fiat para moverse a su llegada a Río de Janeiro.

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