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LOS JÓVENES Y LAS EMPRESAS: Conoce a la cabeza de tu federación estudiantil

jueves, 03 de febrero de 2005

Luz María Zañartu de la Cuadra
Economía y Negocios, El Mercurio

No superan los 25 años y ya son reconocidos en sus respectivas universidades. Vienen de mundos diferentes, pero coinciden en la necesidad de ser participativos y jugados por sus ideales.

Son jóvenes y tienen claro el país en el que les gustaría vivir. Todavía no dan el paso al mundo laboral, pero están probando que son capaces de trabajar en equipo, movilizar masas, gestionar proyectos y alcanzar metas.

Se trata de Felipe Melo, Héctor Muñoz, Rodrigo de la Calle y Luis Vergara, presidentes de las federaciones de las universidades de Chile, Católica de Santiago, de Concepción y Católica de Valparaíso.

En su mayoría fueron elegidos a fines del año pasado, salvo el de la UC de Valparaíso que se vota en julio.

Actualmente están abocados a trabajar mientras sus compañeros gozan de vacaciones. Cada uno, desde su trinchera, quiere dar la batalla por alcanzar valores como la justicia social, la equidad y el respeto a la diversidad, a pesar de tener vocaciones profesionales, pensamientos políticos disímiles y hobbies, que van desde el fútbol hasta el ajedrez y la música.

Desde diferentes sectores de izquierda y el mundo cristiano, estos cuatro dirigentes quieren buscar espacios de participación real para sus pares y demostrar que cuando la juventud quiere, puede.

U. de Chile:
De la música a la dirigencia universitaria
Partió como saxofonista. Pero después de haber dedicado muchos de sus ratos libres a su banda de música, Felipe Melo optó por un nuevo hobbie: la política universitaria.

Como la mayoría de sus "colegas" dirigentes se siente cercano a la izquierda progresista y tampoco milita en ningún partido.

Con 24 años, este estudiante de ingeniería de la Universidad de Chile comenta que nunca pensó ingresar a otra casa de estudios. La suya, comenta, es la única entidad pública pluralista y sus valores los comparte abiertamente y sin reparos.

Es tanta su pasión por la Chile y su compromiso con los estudiantes, que decidió congelar sus estudios durante este año y dedicarse tiempo completo a la presidencia de la Federación.

Lo que más le preocupa es que haya jóvenes con méritos académicos y que no tengan recursos para ingresar al sistema universitario. "Ahí es donde pienso dar mi principal batalla, porque la sociedad no está generando espacios para acoger a las personas que están en esa situación", asegura.

Cree que es absurdo que el mercado regule la actividad académica. Según él, eso no ocurre en ninguna parte del mundo, salvo en Chile.

Otra de sus preocupaciones es que el sistema que opera actualmente no hace posible una participación real de los jóvenes. A su juicio esto ha hecho que muchos estén gestionando alternativas paralelas, como centros culturales y otro tipo de asociaciones para expresar sus inquietudes.

Sin falsa humildad responde seguro a la interrogante de cuál es su principal habilidad para ser un buen presidente de la FECH.

"La capacidad de dar el justo espacio que cada persona requiere dentro de la Federación", dice.

Universidad Católica de Valparaíso:
"Me fijo en las personas"
Desde el cerro Los Placeres, en Valparaíso, y después de haber estudiado prevención de riesgos y ciencias religiosas, Luis Vergara optó por la Educación Parvularia.

Ese cambio fue motivado por su gran amor a la pedagogía y los niños, y porque se dio cuenta de que su vocación no iba por el lado del estudio de las religiones, a lo que había dedicado años de estudio y trabajo, como parte del "Movimiento Eucarístico Juvenil".

Aunque rompió lazos con la Iglesia, en esta nueva etapa Luis quiso seguir con su deseo de representar a los jóvenes, algo que ya había hecho como vicepresidente del centro de alumnos de Ciencias Religiosas.

Por eso partió poniéndose al mando de los parvularios, luego fue secretario de comunicaciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Valparaíso y finalmente se la jugó por la presidencia. Quería llegar a las alturas porque desde ahí la influencia es mayor y se pueden hacer más proyectos.

A sus 25 años y con esa experiencia a cuestas, este joven tiene claro que hay que jugarse por lograr mayores niveles de participación a nivel juvenil. A él le preocupa ver a tantos de sus pares descontentos y desilusionados, por culpa de los partidos políticos y de sus dirigentes.

Como muchos otros presidentes, estima que ese tipo de estructuras están desgastadas, y es por eso que no milita en ninguna colectividad. Se define como independiente, aunque reconoce que, en materia de valores y de pensamiento, se siente cercano a la izquierda.

Pero eso no impide que trabaje con una mesa directiva donde tiene compañeros de derecha. Como él afirma, "en esta directiva todos queremos hacer un trabajo basado en las personas y no en el color político".

Universidad Católica de Santiago:
Político, pero sin partido
Este ingeniero civil de 21 años de la U. Católica de Santiago se mueve entre los números, la dirigencia estudiantil y el básquetbol, que es uno de sus hobbies.

No milita en ningún partido, pero pertenece a "El Sector", un grupo cercano al progresismo de izquierda, que busca defender valores como la dignidad de las personas, la justicia social y conseguir una sociedad fraterna.

Pese a su cercanía con la izquierda, Rodrigo de la Calle reconoce el valor del mercado y no comparte ideas del pasado como la planificación centralizada. Eso sí, está convencido de que requiere de un Estado que lo regule y una sociedad civil participativa.

Al definir sus motivaciones y concepción universitaria, se diferencia del movimiento gremialista porque "mi grupo cree más en la democracia y no está por despolitizar la actividad estudiantil", comenta. Está convencido de que la dinámica universitaria es política, aunque no necesariamente partidista y entre sus motivaciones está renovar la política y hacerla atractiva para los jóvenes.

De la Calle tiene experiencia en trabajos de voluntariado y de representación estudiantil. En 2004 fue presidente del centro de alumnos de Ingeniería Civil. Es evangélico, pero a diferencia de lo que ocurre en otras universidades -de Concepción-, él no llegó a la presidencia de la FEUC representando a ese grupo religioso. Lo suyo es una militancia personal.

Cree que será un buen líder porque tiene capacidad de trabajar en equipo, de construir liderazgos basados en las personas y producir sinergias positivas, aun trabajando con gente que piense diferente a él.

U. de Concepción:
Un líder del mundo cristiano
Convencido de que el principal aporte al interior de las universidades lo pueden hacer los grupos religiosos, Héctor Muñoz ganó la Presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción representando a la colectividad evangélica.

Tiene 25 años, estudia Química y Farmacia y forma parte del Movimiento Águila, que busca dar vida una corriente cristiana con derecho a voz y a voto.

Pero lo suyo no es la política y de eso está seguro. Dice que lo mueve una vocación de servicio que hoy agoniza al interior de los partidos. Incluso más, está convencido de que las agrupaciones políticas han desgastado la actividad universitaria y que es hora de generar nuevas fuerzas, cuya bandera de lucha sea el poder para servir y no el poder por el poder.

Quiere trabajar por el prójimo y sin temor habla de ideales como la santidad, aún desde su trabajo como dirigente estudiantil.

Su consigna es "por sus frutos los conoceréis", y cree que es precisamente por los resultados que su sector, el Movimiento Águila que lleva tres años en la universidad, se ha ganado el respeto de los estudiantes. "Hemos logrado captar recursos, aumentar las becas de alimentación y aportar a los trabajos voluntarios, entre otros", cometa.

Fanático del fútbol y del ajedrez, este líder penquista comprometido con su Iglesia y entorno, aclara que no pertenece al sector más tradicionalista de los evangélicos. No comparte formalismos como la prohibición de tomar alcohol ni la obligación de llevar el pelo corto, pero sí está dispuesto a llevar a sus pares los valores del mundo cristiano.

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