Fondos Mutuos
ÉRIKA OLAVARRÍA Seis años de cárcel y una multa de 500 mil euros pidió en París Frédérique Porterie, la fiscal que investiga el caso de los "quesitos mágicos", en el que la francesa Gilberte van Erpe (74), alias Madame Gil, está acusada de haber estafado a 5 mil 500 chilenos entre 2005 y 2006. Madame Gil vendía a sus víctimas unos kits de preparación de quesos que supuestamente debían servir a los laboratorios galos para preparar productos de belleza. Solo unas 700 personas recibieron beneficios de sus inversiones, intereses que venían del dinero de nuevos interesados. La mujer no estuvo en ninguna de las dos audiencias de este caso, pues dijo haber sufrido un derrame cerebral, aunque no presentó certificado médico ni tampoco le entregó mandato a su abogado para que la representara. Tampoco estuvo en la audiencia Víctor Partouche, mano derecha de la mujer, actualmente prófugo de la justicia y presuntamente en Israel. Para él, la fiscal pidió 4 años de cárcel y una multa de 300 mil euros. Sí acudió Michele Vermeulen-Prevost, amiga de Van Erpe y supuestamente implicada en las sociedades pantalla que la francesa usaba para distribuir los productos que servían en la preparación de los quesos en varios países. Si en el proceso trató de probar que los hechos por los que se le acusa tenían relación con las estafas que Madame Gil realizó en Perú, esta vez se declaró víctima de Van Erpe, que usó su nombre "sin que ella lo supiera" y dijo estar "desilusionada de su ex amiga". En una última alegación, Vermeulen-Prevost suplicó por su inocencia. La fiscal solicitó tres años de cárcel con un año de libertad condicional y una multa de 100 euros. Finalmente, para el supuesto asesor legal de Van Erpe, el abogado Joachim Pantou, la fiscal pidió un año de prisión y una multa de 50 mil euros. La defensa de Pantou insistió en que este actuó en Chile como un abogado de Van Erpe y que debido a que no habla español no se dio cuenta de lo fraudulento de sus inversiones. La fiscal reconoció que del lado francés la justicia está tardando en llegar más que en Chile, donde Madame Gil y sus cómplices fueron condenados: "El caso ha sido largo porque la investigación ha sido compleja". Jacques Boedels, el abogado de los 741 demandantes civiles chilenos, se limitó a pedir una reparación simbólica de un euro, unos 710 pesos chilenos, por cada uno de sus defendidos, ya que estos habrían recibido una devolución del 60% del dinero que perdieron, pagada con los recursos que le fueron embargados a la francesa en Chile. El profesional cree que es difícil que Van Erpe vaya a la cárcel, porque su estado de salud "es aparentemente muy malo". Boedels opina que los chilenos podrían ser indemnizados por el gobierno francés, pero solo si pueden probar "que aún les falta un 40% del dinero que perdieron". La sentencia será conocida el 7 de julio. CRÍTICA Para abogado de demandantes, duración del caso es "una mancha en la reputación de la justicia francesa".
Desde París