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Nuevo ministro de Hacienda a empresarios: "Les pediría que no vean fantasmas donde no los hay y que vean que somos un país sensato"

domingo, 24 de mayo de 2015

Andrés Venegas y Cristián Rodríguez
Economía y Negocios

Descarta ajustes en la reforma tributaria y, en lo laboral, defiende el no reemplazo en huelga con servicios mínimos bajo el criterio de la OIT.

Una verdadera maratón, de las que acostumbra participar desde que se inició en el  running en
2000, ha debido correr el economista Rodrigo Valdés Pulido (48 años, casado, tres hijos) en las
últimas dos semanas, desde que la Presidenta Michelle Bachelet lo nombró ministro de Hacienda el
11 de mayo. Ex alto funcionario del FMI, Banco Central, Barclays y BTG reemplazó a Alberto
Arenas, el primer jefe de Teatinos 120 destituido desde los noventa.

Prudente y disciplinado,
Valdés no habla de las razones detrás de la decisión de la Presidenta. Ingeniero comercial de la
Universidad de Chile y doctor en Economía del MIT, prefiere dejar rápido el pasado. Está empeñado
en dar "señales" y espantar "fantasmas". Por las reformas tributaria y laboral, y la nueva
Constitución.

"Tenemos una agenda muy amplia. Lo que tenemos que evitar, como algunos
andan pidiendo por ahí, es ser estridentes. Hay que avanzar de manera coherente con los distintos
objetivos que tenemos, pero a un ritmo responsable", asegura Valdés, también ex presidente de
BancoEstado y quien prefirió estudiar en la Chile antes que en la Universidad Católica. "Quería un
lugar más plural", dice este ex georgian . En el fútbol, eso sí, es "de la Cato", admite con una
delgadez que asombra. Desde su peak de peso, ha bajado 30 kilos con el trote, sin pastillas ni
pasadas por el quirófano.

Justicia y crecimiento no son cosas que compitan

-Si
tuviera que dar una gran señal para impulsar las expectativas de los chilenos, ¿qué diría?


"Diría que nuestra economía está fundamentalmente sana y que tenemos que trabajar todos
juntos en su capacidad de crecimiento. La política macroeconómica ha hecho su trabajo, con tasas
de interés bajas y un Presupuesto expansivo. Ahora tenemos que trabajar para que la inversión y
distintos cuellos de botella se vayan limpiando".

-¿Cómo se pueden elevar las expectativas
del sector privado, si el gran anuncio que ellos esperan es una moderación de las reformas, y usted
ha dicho que no está aquí para eso?

"Es muy importante acometer las reformas, porque han
sido prometidas al país y el país las quiere. En lo que tenemos que poner ojo es en avanzar y
priorizar aquellas cosas que nos ayudan más en ir ampliando nuestra capacidad de crecimiento y,
segundo, en ir poniéndoles orilla, de manera que temas que son fantasmas, y que son fantasmas
irreales, los podamos ir moderando".

-¿A qué se refiere en concreto?

"Por ejemplo,
el laboral es el caso más paradigmático, en el sentido de que el sector privado empezó a estar
crecientemente preocupado por la negociación ramal, por el piso del IPC, porque podía quedar
inactiva esta posibilidad de adaptar jornadas, que es una política importante. Sin disminuir en nada
el compromiso de hacer el cambio más profundo en décadas en nuestro ámbito laboral, esta
agenda laboral equilibra la cancha de manera muy fundamental, en términos de darle poder a los
trabajadores. Pero tenemos que cautelar el balance, lo que significa poner también cierta orilla
hasta dónde llega esto. La búsqueda de balances en todo lo que hacemos, sin renunciar al objetivo
final, es clave y eso lo veo como parte de mi trabajo en este gabinete".

-¿La reforma laboral
será procrecimiento o prosindical?

"Estas disyuntivas no tienen por qué ser
unidimensionales. Cuando uno simplifica cosas que son complejas, llega a caricaturas y se crean
fantasmas. Lo que queremos es equilibrar el poder de las dos partes, y dar incentivos a que haya
más cooperación. Eso traerá más paz social y menos conflictividad. ¿Menos conflictividad es
procrecimiento o no? En todas estas cosas hay balances que hacer, lo importante es que seamos
maduros y republicanos en incorporar todas las complejidades y buscar soluciones que hagan
compatible crecimiento y justicia social".

"Quizás el punto más central de que no todos están
convencidos, y me gustaría convencerlos, es que justicia y crecimiento no son dos cosas que
compitan, que van independientemente, cada uno por su lado. Al revés, la evidencia empírica en el
mundo muestra que mayor justicia y mejor distribución del ingreso son buenas para el crecimiento".

-¿Le diría a los empresarios que no vean fantasmas donde no los hay?

"Les pediría
que no vean fantasmas donde no los hay y que vean que somos un país sensato. Tenemos que
converger en esa sensatez".

-¿Cuáles son sus definiciones concretas en los siguientes
puntos de la reforma laboral: no reemplazo en huelga?

"Es un cambio fundamental que
vamos a empujar. La huelga efectiva es la base del cambio de equilibrar el poder. Mucha gente dice
"ah, están yendo a estos países que tienen un mercado laboral enfermo". Evidentemente hay países
en el mundo que se les pasó la mano y que tienen que buscar equilibrios. Me ha tocado trabajar con
muchos países y, por ejemplo, si hace más cosas de ese tipo, evidentemente complejiza esos
mercados. Pero nosotros estamos partiendo desde la otra punta, desde un nivel de relaciones que
es excesivamente desequilibrado y debe equilibrarse".

-¿Habrá excepciones? ¿El Metro, los
salmoneros, los fruteros...?

"Tenemos que trabajar en el Congreso en temas de servicios
mínimos".

-¿Servicios mínimos de qué tipo? La ministra del Trabajo, Ximena Rincón, es
partidaria de regirse por la línea OIT.

"Yo también. Es el marco que hemos acordado y sobre
el que la Presidenta nos ha instruido avanzar".

-¿Solo cuando haya riesgo para la vida o
salud de la población?

"No, hay varios temas. Se trata de hacer la huelga efectiva, pero que
no produzca daños económicos a terceros que sean dramáticos".

-¿Y la extensión de los
beneficios?

"Estamos trabajando en cómo cautelar la extensión de beneficios, de manera
que existan incentivos a participar en un sindicato. Pero son temas justamente que hoy día están en
discusión con el Congreso".

-¿Pisos mínimos de negociación?

"El piso mínimo
indexado por IPC es un tema complejo: desde el punto de vista microeconómico tiene algo de
sentido, pero desde el punto de vista macroeconómico es una complicación. Si hubiésemos tenido
este piso en este ciclo, muy probablemente habríamos tenido más inflación y más desempleo".


-¿La negociación por rama está sepultada definitivamente?

"Es un tema sobre el cual
pensamos que Chile no debe avanzar porque también tiene ciertos riesgos".

-¿La
adaptabilidad laboral será la moneda de cambio para los empresarios?

"La adaptabilidad no
es importante para los empresarios, es importante para Chile. En el siglo XXI tener adaptabilidad va
a ser importante porque el mundo funciona distinto a como funcionó en el pasado. Al mismo tiempo,
sin embargo, la adaptabilidad requiere de una contraparte fuerte. Justamente porque queremos y
confiamos en sindicatos fuertes y comprometidos, es que nos atrevemos a poner la adaptabilidad
como un tema importante".

Descarta ajustes en reforma tributaria

-¿Cuál es su
opinión sobre cómo salió finalmente la reforma tributaria?

"Una reforma tributaria es un
proyecto que siempre es complejo. Por mi experiencia en otros países, hacer un proyecto que
recauda 3 puntos del PIB, es un cambio mayor y, por lo mismo, fue un proceso que generó mucha
ansiedad. Obviamente el que paga ese impuesto tiene todo el derecho a pataleo del mundo. Hoy ya
tenemos una reforma tributaria y tenemos que hacer un buen proceso de implementación".

-
¿Es necesario introducirle modificaciones antes de su entrada en régimen en 2018? El ex ministro
de Hacienda Andrés Velasco dijo que es necesario hacer una "reingeniería potente", pasando de
dos alternativas a una...

"No, tenemos una reforma ya legislada y tenemos que
preocuparnos de que sea bien implementada".

-¿Descarta que haya espacio para
perfeccionar la reforma?

"Yo quiero implementarla bien".

-¿Eso implica una hoja de
ruta tal como está definida?

"Sí, tenemos una hoja de ruta que va avanzando. Y tenemos
gente del BID y del ministerio ayudándonos a tiempo completo en esta implementación, y por
supuesto también el SII".

-¿Los dos esquemas (renta atribuida y parcialmente integrado) se
van a mantener, o hay posibilidad de converger a uno solo?

"Se mantienen los dos
esquemas, según la ley, que fue aprobada por una gran mayoría, después de un arduo trabajo".

-¿Ha detectado algo que pudiera perfeccionarse?

"No".

-Se comenta que
usted era partidario de la reforma, pero hacerla con un esquema distinto...

"La reforma se
hizo y ahora hay que implementarla".

-¿La va a implementar por convicción o porque está
en el programa?

"Por convicción. Necesitamos recaudar 3 puntos del PIB. Acá hay una
cuestión central: la prioridad de la Presidenta es la educación. Un país que quiere acometer ese
nivel de reformas requiere de recursos y la manera de hacerlo de forma coherente con finanzas
públicas sanas, es allegar recursos. Por eso es necesaria esta reforma".

-Ha habido
opiniones que ponen en duda que la reforma tributaria logre recaudar 3 puntos del PIB. ¿Usted
puede comprometer que, en régimen, se va a recaudar esa cifra?

"Tenemos que
implementarla. Hacer anuncios de números sin tener todos los antecedentes, no corresponde, pero
necesitamos juntar esos dineros para hacer viable esta reforma".

-¿Al menos cuadran las
cifras para este año?

"Tenemos muy pocos antecedentes. La gente que está hablando de
esto, está irresponsablemente dando opiniones. No tenemos ni siquiera la Operación Renta del año
pasado, cuando teníamos una pequeña parte de la reforma. Las partes sustanciales de la reforma
están por verse. A lo que tenemos que abocarnos ahora es que su implementación sea impecable".

-Varios analistas han planteado que el ministro Eyzaguirre fue decisivo en su
nombramiento. ¿Qué presión le pone negociar con su ex jefe en Hacienda la entrega de recursos
para la reforma más onerosa de la Presidenta?

"Cada uno tiene su rol en el gobierno. Una
vez que la Presidenta me nombra ministro de Hacienda, yo tengo que jugar ese rol, con mis amigos
y con mis no amigos. Yo soy amigo de Eyzaguirre, no tengo idea de sus conversaciones con la
Presidenta, pero que seamos amigos no cambia un ápice la relación institucional que tenemos que
tener".

-De las reformas impulsadas por el gobierno, ¿cuál cree usted que ha tenido la
mayor responsabilidad en el clima de incertidumbre y de menor crecimiento del país?

"En el
clima de incertidumbre contribuyen muchas cosas. Sin duda el ambiente político es una. El mundo y
lo que pasa en Latinoamérica es otro elemento. Por lo tanto, hacer ranking y poner que uno es más
importante que otro, no tiene sentido. Ahora, es legítimo que alegue aquel al que le van a pedir
pagar bastante más impuestos".

-Pero llama la atención que en el discurso de la Presidenta
del 21 de mayo se haga alusión al contexto externo, pero no se consigne ningún factor interno.
¿Cómo poder medir el efecto de estas reformas estructurales en el clima de incertidumbre y menor
inversión?

"El que diga un número preciso en estas cosas está aventurándose en temas
que no son científicos. Sí quiero reconocer que todas las reformas estructurales, como las que
estamos haciendo, generan espacios de ansiedad y, por lo tanto, de ahí la importancia de la
conversación, de escuchar, de contener los límites de manera que no se creen fantasmas. Todas
esas cosas son importantes de fortalecer".

"Dejamos el punto más bajo del ciclo en el tercer
trimestre del año pasado"

-¿Qué hay detrás de la caída de la inversión en seis de los
últimos siete trimestres?

"Hay un cambio estructural en el ciclo de commodities , que
explica una buena parte -no sé cuánto- de lo que ha pasado con el ciclo minero y la inversión. Hay
una recomposición sectorial, en que la inversión en minería no será lo que fue en el pasado; puede
recuperarse, pero no va a llegar a los niveles que tuvo durante el boom . Como contraparte, vamos
a tener más actividad en sectores que antes estuvieron con incentivos pobres de expansión. Hoy la
rentabilidad del mundo del vino, los salmones, la fruticultura, los llamados sectores transables, es
mucho mejor que hace un tiempo, y lo que tenemos que cautelar es que las inversiones se muevan
a sectores que ahora son más rentables que antes".

-¿Cómo se acelera el crecimiento de la
economía chilena?

"Lo que hay que hacer para crecer es que el mundo privado expanda su
gasto y, en particular, la inversión. Para eso hay que cautelar la confianza y trabajar en aquellas
áreas que nos permitan ampliar la capacidad de crecimiento de la economía. Si todos sabemos que
la capacidad de crecimiento de la economía es mayor, va a ser buen negocio invertir".

-
¿Cómo se compatibiliza esa necesidad de mayor inversión con un escenario programático que el
sector privado rehúye?

"Lo que tenemos que hacer es trabajar, en tratar de ir eliminando
fantasmas, primero, y en el caso particular de la capacidad de crecimiento de la economía, trabajar
en aquellos cuellos de botella que son los más importantes. Si uno le pregunta a un economista en
Chile qué hay que hacer para ampliar el PIB potencial, los temas son energía y educación, y es lo
que este gobierno está haciendo. Y hay otros 83 proyectos de ley en tramitación que tienen que ver,
de una u otra manera, con temas económicos. Lo que tenemos que hacer es priorizarlos para
ampliar la capacidad de crecimiento de la economía y cautelar la ingeniería de detalle de cada uno
de ellos".

-En el último IPoM, el Banco Central proyectó que la inversión crecería 1,2% este
año. ¿Confía que bajo su conducción puede ser una cifra superior?

"No me quiero adelantar
con cifras aún. Vamos a revisar nuestro marco macroeconómico y fiscal cuando tengamos más
cifras. Lo que tenemos hoy no nos deja conformes. A pesar de que dejamos el punto más bajo del
ciclo ya en el tercer trimestre del año pasado, tenemos que trabajar más, y ese trabajo tiene que ser
justamente en ampliar la capacidad de crecimiento de la economía más que tratar de acelerar lo
que tenemos".

"Lo que hay que hacer para crecer es que el mundo privado expanda su
gasto y en particular la inversión. Para eso hay que cautelar la confianza y trabajar en aquellas
áreas que nos permitan ampliar la capacidad de crecimiento de la economía".


"Todas las reformas estructurales como las que estamos haciendo generan espacios de
ansiedad y, por lo tanto, de ahí la importancia de la conversación, de escuchar, de contener los
límites, para que no se creen fantasmas. Todas esas cosas son importantes de fortalecer".


"Soy amigo de (Nicolás) Eyzaguirre, no tengo idea de sus conversaciones con la Presidenta,
pero que seamos amigos, no cambia un ápice la relación institucional que tenemos que tener".


"La adaptabilidad (laboral) no es importante para los empresarios, es importante para Chile".

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