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Entrevista Coleccionista del Nobel de Literatura

Nurieldín Hermosilla : "Le propongo a la Biblioteca Nacional completar su colección de Neruda"

domingo, 24 de mayo de 2015

Economía y Negocios

El Mercurio

El abogado y bibliófilo especializado en la obra del poeta chileno encargó a destacados agentes la venta de una parte de su colección. A la Biblioteca Nacional le ofrece una colección con algunos de sus originales más valiosos.



Su casa en El Arrayán tiene una vista tan privilegiada como la del estudio que hay en ella, pero de naturaleza muy distinta. Anaqueles repletos de tesoros bibliográficos rodean una larga mesa donde se acumulan rumas de libros que está leyendo, subrayados y con notas. La mayoría sobre Neruda, lo mismo que varios de los cuadros -Escámez, Venturelli- que llenan las paredes. Locuaz, vehemente, inquieto a sus 83 años, no puede estar mucho tiempo sentado y a cada rato se levanta a confirmar algún dato o simplemente a estirar las piernas mientras sigue hablando, las horas pasan y el sol se esconde frente a los cerros.

Nurieldín Hermosilla Rumié posee uno de los mejores archivos en el mundo de primeras ediciones, manuscritos y objetos nerudianos. Durante años ha llevado piezas de su colección a liceos y municipalidades con el objetivo de impulsar la lectura del autor chileno. Para su centenario (2004), organizó en el edificio de Codelco la exposición bibliográfica más importante dedicada al poeta, y manuscritos inéditos de su propiedad fueron incluidos por la RAE en la Antología General de Pablo Neruda, edición conmemorativa del bicentenario, y por Hernán Loyola en los dos últimos tomos de las Obras Completas, de Galaxia Gutenberg.

Pero el abogado y bibliófilo nunca se da por satisfecho. Hace un año creó Ediciones NHR, sello que acaba de publicar un primer libro: Pablo Neruda, sucede... Almacén de curiosidades , del investigador Eulogio Suárez. El propio Nurieldín Hermosilla se ha propuesto escribir un ensayo a partir de sus lecturas e interpretaciones. "Neruda. Cactus de la costa", piensa titularlo. Alusión a una de las Nuevas Odas Elementales en la que ve un autorretrato psicológico del poeta: la actitud de trabajar, luchar y "peleársela a la vida", aun en la adversidad.

"La idea es contar algunas cosas mías que calzan con Neruda, siendo los dos hijos de ferroviarios, él en Temuco y yo en Villa Alemana. Los dos provenientes de un hogar de clase media con 'libreta en el almacén'" , recuerda.

Guardaespaldas de Ehrenburg

-¿Conoció personalmente a Neruda?

-Sí, para el cincuentenario de su nacimiento, en 1954. Yo era secretario general de la FECh y asistí a todos los actos públicos. Organicé también, improvisadamente, algo así como una guardia de corps, de Ilya Ehrenburg, porque se decía que iba a tratar de matarlo un equipo croata de asesinos que recorría el mundo buscando comunistas. Nunca se anunció la visita de Ehrenburg. De repente apareció en el Teatro Municipal en el homenaje a Neruda. Se quedó diez o quince días. Nunca se supo tampoco cuándo se fue. Después de un acto en la Universidad de Chile, alguien del Partido nos pidió que fuéramos a echar una mirada a la casa de Los Guindos, donde se alojaba. Partimos unos diez jóvenes. Al llegar, Neruda nos dijo que no lo creía necesario, pero ya que estábamos ahí, cansados y con hambre, nos hizo pasar y nos presentó. Después me mandó una carta de agradecimiento.

-¿La primera pieza de su colección nerudiana?

-No. Neruda era como un extraño durante toda mi juventud, al punto de que esa carta la perdí. No le di importancia. Sin embargo, mi suegra la guardó en un diccionario. La descubrió hace un año mi cuñado, el doctor Osorio, hijo del "compañero Osorio", como lo llamó Américo Zorrilla en una entrevista que le hizo José Miguel Varas. Se refería a Luis Agustín Osorio Riffo, un profesor normalista de primaria, gerente de la Editorial Austral. Él compaginó la edición clandestina del Canto General , en Chile.

-¿Cómo nace entonces su colección?

-Con nada. No tenía primeras ediciones. Ni siquiera me sabía un poema suyo de memoria. Entrar al PC no me arrastró a ser nerudista, así como abandonar el Partido, hace ya muchos años, no me hizo dejar de ser nerudista. Pero yo primero fui bibliófilo. Siempre tuve libros viejos, algunos antiquísimos y muy bellos. Eso me llevó a juntarme con otros coleccionistas, y así conocí a Hernán Bravo, colega, abogado del Servicio de Seguro Social. A él le compré la mitad de su colección nerudiana, cuando la tuvo que vender para operarse, 35 o 40 años atrás. La otra parte se la vendió al Banco del Estado, que la entregó a la Universidad de Chile en comodato.

-¿Cuáles eran las joyas de esa compra?

-Varias obras de época, pero lo que me decidió fue un ejemplar numerado de la primera edición de Residencia en la Tierra , la de 1933. Hernán Bravo venía coleccionando a Neruda desde entonces, al punto que cuando Jorge (Queque) Sanhueza estuvo a cargo de la primera exposición bibliográfica de Neruda en la Universidad de Chile, lo hizo sobre la base de un folleto que escribió Bravo en su maquina de escribir. Sobre esa base escogí lo que le compré después. Me dijo que yo tenía buen ojo. Después me entusiasmé y terminé abriendo en los últimos años una especie de poder comprador, a través de libreros y amigos bibliófilos. Adquirí también muchas cosas en remates y en cada viaje al extranjero me dediqué a comprar todo lo que encontraba de Neruda, especialmente en Francia e Italia. Todavía me llegan avisos de subasta en Europa.

-¿Cuántas piezas tiene actualmente su colección?

-A ver. Debo tener 110 ejemplares solamente de dos libros: Veinte poemas de amor y una canción desesperada y del Canto General . De los demás títulos tengo a lo menos tres ejemplares de las primeras ediciones. Toda mi colección se compone de nueve partes: obras de Pablo Neruda; manuscritos, documentos y objetos; entorno cercano a Neruda; antologías; ediciones de difusión y homenajes; obras sobre Neruda; bibliografía, catálogos de colecciones y otros; documentación relacionada con la colección y fotografías.

-¿Qué quiere hacer con todo este material?

-Tengo derecho a recuperar lo que he invertido y espero hacerlo en transacciones futuras de una parte de la colección, que incluye tanto primeras ediciones como originales. Otra parte quiero dejarla en Chile, y para eso voy a aprovechar la división entre Estado y empresa privada. Una parte probablemente logre completar la colección del Archivo del Escritor, de la Biblioteca Nacional, de la parte de Neruda, para hacer realidad la idea de inaugurar una Sala de Premios Nobel Chilenos. También, para completar la obras, manuscritos, cartas, fotografías ediciones del entorno literario de Pablo Neruda, y, finalmente, separar ejemplares de las primeras obras y algunos objetos (artefactos), de Neruda especialmente aquellos que regaló en vida, que quedarían en arrendamiento o en comodato en algún otro lugar, si no en mi propia casa.

-¿En cuánto pretende vendérsela a la Dibam?

-No se trata de vender. Lo que yo le propongo a la Biblioteca Nacional es completar su colección de Neruda. Lo importante es que exista un buen salón de Neruda, o de los dos premios Nobel chilenos, en la Biblioteca Nacional.

-¿Qué originales forman parte de la colección que le ofrece a la Biblioteca?

-Piezas muy importantes, como el texto escrito a máquina de "El gran océano", que corresponde a la sección XIV del Canto General, con las primeras correcciones de Neruda, realizadas de su puño y letra entre noviembre y diciembre de 1948, y que tiene además correcciones hechas por Delia del Carril. También quiero dejarle el ejemplar número 32 de la edición mexicana del Canto General , dedicado a Natalia Drohojowska, la señora del embajador de Polonia en México el año 1949. Tengo además dos ejemplares, con modificaciones hechas a mano, del "Poema dos", de Veinte poemas de amor y una canción desesperada . Yo sostengo que ese poema tiene tres versiones distintas, tal como escribí en un pequeño estudio que publiqué en 2011 en la Revista Chilena de Literatura.

-Respecto de la colección que desea vender en el extranjero, ¿ya hay algún interesado?

-Sí, hay algunos ofrecimientos o más bien alternativas que están en estudio. Pero primero hay que asegurar lo que queda en la Biblioteca Nacional.

-Es sabido que circulan falsificaciones de Neruda. ¿Los manuscritos que usted ofrece están autentificados?

-Tienen orejas de Neruda, ojos de Neruda, cola de Neruda... Además, se ubican en el período y corresponden a series. La mayor parte de los manuscritos se han comprado en remates, como el de Ismael Espinosa, en el que adquirí una carta a Pedro Prado, por quien sentía verdadera admiración.

-¿Y el álbum de Isla Negra, que Neruda dedica a Alicia Urrutia?

-Eso llegó por medio del poder de compra. Lo vio Hernán Loyola. "Desgraciadamente es de él", me confirmó. ¿Y qué querías?, le pregunté. ¿Reflexiones filosóficas? Alicia revivió a Neruda. Sintió de nuevo la juventud. ¡Fue un regalo! Soy un gran admirador del silencio y respeto que por tantos años ha guardado Alicia Urrutia para con su amor. Ahora, Loyola me encuentra razón y dice que está estudiando ese álbum. De ese álbum espero editar, si me autorizan, copia facsimilar junto con un pequeño estudio, que si me da la salud lo haré el próximo año.

Exposición en Buenos Aires

-María José Fontecilla, directora del Centro Cultural Matta, de la Embajada de Chile en Argentina, anunció para septiembre una exhibición dedicada a Neruda con piezas de su colección. ¿Qué va a enviar a Buenos Aires?

-Unos cincuenta libros de los que más busca la gente: Veinte poemas... y las primeras ediciones mexicana y chilena del Canto general . Pero también un ejemplar del libro que se publicó con motivo de los Juegos Florales de Maule de 1919, en los que Neruda salió tercero. Los textos más delicados los voy a llevar en facsímiles. Además, vamos a tratar de que vayan escritores chilenos a dar conferencias.

-¿Cuáles son los próximos títulos de su editorial?

-Dos nuevos libros de Edmundo Olivares. El primero es "Neruda antes de Neruda, infancia y primera juventud del poeta". Cuando ya maduro, Neruda se refiere a su niñez y lo hace con mucho respeto hacia sí mismo y hacia su padre, por quien sentía un tremendo cariño. Por lo menos, yo creo, igual al que sentía por la "mamadre", Trinidad Candia. El tercer libro, segundo de Edmundo, se titulará "Neruda, un americano o el más americano de los americanos."

-¿Y cuál será el foco del libro que usted piensa escribir?

-Va a ser un libro a propósito de Neruda, pero no específicamente sobre él. Yo creo que hace mucho tiempo se ha abandonado el respeto por las ideas y la capacidad de expresarlas. Hay una pérdida del respeto al intelectual. Al revés, predomina la utilidad inmediata. La poesía, la literatura, todo lo que no es solo ganar dinero, puede ser un aporte para mejorar la vida de las personas. "No nos olvidará la primavera", escribe Neruda al final de su "Oda al cactus de la costa". Yo quiero buscar un camino distinto, entusiasmar de nuevo a la gente. Sobre todo a mi edad, que lo diga ahora, tiene más valor, "hay que trabajar, luchar, por lo que se es ". En Neruda se convirtió en un eslogan que el repitió innumerables veces.

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