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El sanador de caballos

lunes, 18 de mayo de 2015

Economía y Negocios

El Mercurio

Ishbak Shehadeh usa el sistema de monta sin frenos para rehabilitar caballos con resabios. En los últimos años estuvo en Kuwait, Emiratos Árabes, Francia y Estados Unidos mostrando la técnica.



Ishbak Shehadeh, coach, etólogo y amigo de los caballos, como se define, ha dedicado la mayor parte de su tiempo a la rehabilitación de estos animales, que por malos manejos o traumas desarrollan mañas y no pueden desempeñarse bien en los deportes. De su experiencia en Chile, principalmente con caballos pura sangre de carrera y también con caballos chilenos, desarrolló su propio método que en los últimos dos años lo llevó por algunos de los principales centros ecuestres del mundo, en países como Kuwait y Francia.

Hace nueve años que Shehadeh está familiarizado profesionalmente con la conducta equina y el estudio del comportamiento animal. Su sistema, que busca la comunicación con el animal, y que incluye el uso de la monta sin freno, reemplaza los métodos agresivos para lograr sus fines.

"Estudié los sistemas clásicos de entrenamiento para dar un giro, desde mi punto de vista como etólogo, y hacerlo más fácil para los caballos, sin dolor y sin castigo, para que eso también no solo beneficie al caballo, desde el punto de vista del bienestar, sino que también mejore su performance y su competitividad", indica.

El trabajo con caballos de carrera fue su principal escuela. Por eso siempre estuvo al tanto del comportamiento de estos, en relación con el freno, que lo que hizo cuestionarse el porqué de su uso. Si era necesario o no, y sobre el dolor que le provoca al animal. Todo esto fue la partida de su búsqueda.

En junio del 2013 se fue a la Patagonia, a un campo familiar aislado en el Cordón del Caulle, donde residió ocho meses con los caballos de un tío, e inició su primer proyecto piloto que demoró seis meses aproximadamente. Registró todos los comportamientos que los animales tenían, y probó durante las 24 horas cada ejercicio para obtener resultados.

También antes de su partida a los Emiratos Árabes, este amigo de los caballos fue solicitado por un criadero de la zona del Ranco para la rehabilitación de dos caballos corraleros, que padecían de distintos problemas psicológicos, el principal era el miedo.

 "Me llamó la atención que el caballo en la monta se ponía errático a los comandos que el entrenador le daba; trataba de levantar las patas en las tablas de la medialuna, para salir", comenta Shehadeh, quien en tan solo una semana, dice, puso a punto al equino.

La partida de una innovación

Mediante publicaciones de osteópatas equinos franceses y consultas a dentistas tuvo el marco de las lesiones más comunes del animal, en especial respecto del daño y lesiones que causa el freno por el excesivo tirón en la boca y en los dientes, que repercute en el cuello y la espalda.

Esos estudios, más observaciones personales, lo llevaron a dejar de aplicar dolor al caballo a través del freno; a cambio de este sistema se le puso una jáquima o soga, para hacerlo sentir más cómodo. "El animal estuvo dispuesto a cooperar con cada una de las órdenes, porque ya no sentía el dolor que antes lo molestó, pues ya no estaba concentrado en la próxima vez que el jinete tirara el freno y provocara dolor en su boca", asegura el especialista.

"Si tú tienes un caballo y le estás enseñando algo, y al mismo tiempo le estás causando dolor, por razones naturales se va a enfocar en el dolor y no en lo que se le está pidiendo; por ejemplo, si le pido a una persona que realice una multiplicación en un papel, pero al mismo le aprieto su dedo en una puerta, es lo mismo" explica. Lo que rechaza es que hay gente que cree que el freno de los caballos es igual al del auto, que por más fuerte que lo aprieta, más rápido será el frenado, y no es así, dice.

El sistema monta sin freno se usa en los caballos que ya han sido montados, ya que comprenden los comandos de doblar y frenar, porque han sido condicionados anteriormente.

Entre los hitos de la gira que realizó entre 2014 y 2015, Shehadeh cuenta que estuvo en Kuwait y en Emiratos Árabes, donde tuvo oportunidad de entrenar caballos árabes de competencia en el Shegaya Arabian Stud, además de presentarlos en el Show Internacional de Kuwait. Después pasó a Francia para trabajar en el haras de la Chataigniere, famoso por sus innumerables premios obtenidos. Allí, la criadora Katell Lucas lo invitó a mostrar su sistema en caballos de enduro y hacer seminarios para sus clientes. También participó en exhibiciones para la escuela del renombrado maestro horseman Jean Yves Bonnet, donde fue invitado a participar en "La ruta de la Sal". Otra estación en su recorrido estuvo en Bélgica en competencias halter, de morfología. De regreso, estuvo en California, donde participó en la rehabilitación de caballos en el rancho Blue Mountain Farm, y entrenó caballos de carreras, árabes, pintos y cuarto de milla.

"El principal síntoma del caballo, que pude apreciar en esta experiencia internacional, fue la deficiente comunicación entre el humano y el caballo, porque no lo conocemos bien. Mucha gente piensa que tiene que ser alfa y dominante con los caballos, y que esa es una forma de comunicarse, pero el animal sabe que no somos caballos. Tampoco nosotros tenemos idea de qué es ser alfa en caballo, porque nunca hemos pertenecido a una manada. Por eso lo que planteo es una relación entre ser humano y caballo más honesta. Los problemas son los mismos en todos lados, los caballos son nerviosos, miedosos, agresivos, las patologías son las mismas y los vicios que tenemos son similares", señala. 



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