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Empresario Gonzalo Vial habla por primera vez de su relación con Compagnon y Dávalos

viernes, 27 de febrero de 2015

Alex von Baer
El Mercurio

Vial Concha explica que empresa Caval hizo un estudio de mercado en predios suyos en Machalí. Respecto de la reunión entre Dávalos y Luksic, dice que prefiere no pronunciarse.

El empresario Gonzalo Vial Concha es conocido por su figuración a nivel nacional en competencias de rodeo —posee un criadero en la Región de Los Lagos—, pero también por sus negocios en la Sexta Región.

En esa zona nació Agrosuper, empresa que impulsó su padre, Gonzalo Vial Vial, y de la cual hoy es socio con sus hermanos. Otras de sus firmas, Graneles de Chile, tiene sus oficinas en Rancagua, en específico, al inicio de la carretera de El Cobre, vía que conecta a la capital regional con Machalí. En esa comuna, se encuentran los predios de 44,3 hectáreas que adquirió Caval, la firma en que participa la esposa de Sebastián Dávalos, Natalia Compagnon.

En las inmediaciones de esos predios se encuentran tres paños que Vial adquirió entre 2000 y 2001, para los que Caval le hizo un estudio de mercado.

Natalia Compagnon y Sebastián Dávalos celebraron su matrimonio, el 14 de octubre de 2012, en el fundo Haras de Callanas, de propiedad de Vial, ubicado en Paine. El empresario lo recuerda así: “Natalia Compagnon, en unas reuniones me dice ‘si algún día me casara, me gustaría que fuera aquí’”. Tiempo después, recibió una llamada de Compagnon. “Un día me dice (ríe) ‘¡sucedió lo más impensado!’, que le ofrecieron matrimonio. ‘Qué bueno’, respondí. Entonces me dijo ‘¿sigue en pie?’. Yo le dije ‘feliz si un día te casas, por supuesto, si tú quieres y eso te acomoda, sí’”.

Las asesorías de Caval


Junto a la carretera Los Nogales, vía que nace en el kilómetro 7 de la Carretera del Cobre se encuentra un predio que Vial adquirió al agricultor Fernando Retamales en 2000. “En ese año, cerca de ahí había un condominio, Nogales, y la tierra siempre va ganando valor, generalmente se va apreciando”, recuerda Vial. Al año siguiente, adquirió 30 hectáreas contiguas que pertenecían a Helga Riffart, la señora de Patricio Wiesner. Ambos son socios de la firma Wiesner S.A., la misma a la que pertenecían, hasta enero de 2014, los predios que compró Caval.

—A usted la empresa Caval lo asesoró. ¿En que consistían esas asesorías?


—La gente de Caval me hizo un estudio de mercado del campo Tejas Verdes. De necesidades de venta, de desarrollo inmobiliario.

—¿Estaba estudiando las posibilidades que le ofrecía el terreno si este se valorizaba?


—Sí, y no era primera vez, porque 10 años antes, se hizo todo un estudio con gente, pero estaba muy verde en esa época. Uno quiere participar de un negocio, tiene la tierra, pero yo no soy constructor, no me voy a meter donde no sé. Se hablaba mucho de modificaciones de plano regulador que nunca se dieron, algún día se van a dar. Pero si uno ve la zona, se ha ido construyendo mucho.

—Cuando Caval lo asesoró, ¿conversaron sobre la modificación del plan regulador?


—No, primero hay que partir por las necesidades del mercado, nada de plano regulador. No podíamos poner la carreta delante de los bueyes.

—Caval se formó en febrero de 2012, era una empresa relativamente nueva cuando lo asesoró. ¿Cómo llegó a ellos?


—Llegue, yo creo de rebote, por una tercera persona, me presentaron y dije ‘bueno, veamos qué pasa’

—¿Hasta cuándo lo asesoró Caval?


—Después vino como una pequeña crisis, una desaceleración, y ahí yo dije detengamos todo esto, porque, ¿invertir en algo que se estancó’?’ Y ahí dejamos de tener asesorías del terreno.

—Y después del matrimonio de ellos, ¿dejaron de tener contacto?


—A don Sebastián (Dávalos) una vez lo he visto, no lo conozco. Ella (Compagnon) me hizo asesorías directas. Yo tengo respeto, porque tuve una buena relación. No hemos tenido relación comercial hace algún tiempo ya. Alguna vez un ‘oye, necesito si me puedes conseguir un sombrero para un hijo para el 18 de septiembre’.

—Y en esos contactos, ¿no le preguntaron por algún predio que se estuviera vendiendo en la zona?


—No. Que me preguntaran, no. Es que ese dato era tan público, yo lo veía durante muchos fines de semana en el diario, lo que a mí me llamaba la atención porque estaba camino de por medio de la propiedad que yo tengo. Estaba al tanto que había una licitación, pero no participé en nada, porque no estaba en condiciones económicas como para participar. Y nunca supe que ellos estuvieran en eso.

—Pero los predios eran cercanos a los suyos, ¿no les recomendó usted la compra?


—No, la verdad es que no. A mí me dejaron de hacer esa asesoría de desarrollo inmobiliario. Seguramente ellos ahí conocieron la zona, vieron posibilidades...yo creo que es una buena zona. Mi propia experiencia es que hay que tener paciencia, las cosas se dan cuando se dan. No cuando uno quiere.

—¿Cuándo se enteró que estos predios los habían adquirido ellos?


—Yo creo que lo supe cuando conocí a Herman Chadwick (síndico). Después de todas estas operaciones fue que él me dijo ‘yo pensé que tú ibas a comprar esos terrenos’, los compró tal y tal’.

—Usted tuvo un nexo profesional con Chadwick, el trabajó en una renegociación de pasivos suyos. ¿No se los ofreció en algún momento a usted antes?


—No, yo no tenía relación con él en ese momento. La tuve después. A fines del año pasado, en septiembre, yo me acerqué a él para que me ayudara a repactar unos pasivos, ya que es síndico, tiene mucha experiencia con los bancos, tiene mucha credibilidad, y yo dentro de mi reorganización dije ‘prefiero contratar a alguien súper profesional, y no improvisar’.

“La primera persona”


—¿Caval lo contactó para buscar algún comprador?


—No. A mí Natalia me llamó, y me dijo ‘eres la primera persona que llamo para ofrecer esto’. Yo le dije ‘Natalia, no puedo, porque no estoy en condiciones de hacerlo’. Yo creo que el paño es realmente atractivo, pero para una persona que esté sobrada de caja, no para uno que esté corto.

—¿Cuándo fue ese ofrecimiento?


—Unos seis meses atrás, o cinco. No recuerdo exactamente. Me dijo ‘como te conozco, eres la primera persona…’. Le expliqué que no estaba en condiciones, se lo agradecí, pero más que eso, no.

—¿A qué precio se lo ofreció?


—No recuerdo, no podía poner atención a algo que no podía hacer.

—¿Comparte los cuestionamientos que se han hecho a este negocio, por su carácter especulativo?


—Todavía no hay cambio de uso de suelo. Entonces vamos a empezar con puras suposiciones. Yo puedo hablar por mis intereses, a mí me gustaría que se hiciera cambio de uso de suelo. Tengo las propiedades desde el año 2001, sería un buen negocio para todos los que estamos en eso.

—¿Qué le parece la participación de Sebastián Dávalos en la reunión con Andrónico Luksic?


—Después de los hechos es fácil hablar, yo prefiero tener prudencia en eso. No es mi tema. Desconozco más detalles de lo que dice la prensa, no sé bajo qué contexto. Porque respecto Luksic, si estaba dentro de sus atribuciones dar el crédito, está bien, podrá darlo. Si es ético, o no es ético, cada uno sabrá. Por ser hijo de una Presidenta de la República, puede ser delicado, pero también depende de las intenciones que hayan detrás. Si no hay malas intenciones, es un ser humano que también necesita trabajar, en forma independiente, o con la señora. Si las cosas están mal hechas, es distinto. Pero si están bien hechas, no veo que impidan trabajar a parientes.

—A raíz de este caso, se ha discutido nuevamente sobre si hay codicia en el empresariado chileno…


—Yo puedo decir que tengo unos terrenos hace 10 años, que probablemente algún día les puede tocar una modificación del plano regulador, y otras cosa es la opinión que podamos tener todos de lo que ha pasado últimamente con los empresarios, que no es buena. Cada uno tiene que tener sus precauciones y poder dormir tranquilo.

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