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Impuesto específico del vino en Chile superará en más de tres veces al de los países OCDE

lunes, 21 de julio de 2014

Constanza Rodríguez y César Sottovia
Economía y negocios

Industria pasaría de aportar $42 mil millones a $63 mil millones por el aumento de este gravamen. Vinos de Chile asegura que incremento del tributo es injusto.

Unos $275 por litro. Ese será el impuesto específico que deberá pagar la industria vitivinícola nacional si se eleva el impuesto específico de este producto desde el actual 15% al 22,5% que se registró en el protocolo de acuerdo de la reforma tributaria.

Con lo anterior, Chile más que triplicaría el impuesto específico de $80 por litro —promedio ponderado calculado por la industria— que pagan los países productores de vino de la OCDE. Hoy las viñas, y en parte los consumidores, pagan $183 por litro de vino que se vende en Chile por este impuesto.

El presidente de Vinos de Chile, René Araneda, señala que con un gravamen en un rango de entre 18% y 20% la cadena de valor podría absorber razonablemente la mayor carga tributaria. Agrega que por cada punto porcentual de impuesto el vino aporta $2.800 millones anuales. De esta manera, con el alza tributaria la industria pagaría unos $63 mil millones anuales versus los actuales $42 mil millones por concepto de impuesto específico. Esto, suponiendo que las ventas de las viñas no se vieran alteradas.

Araneda recuerda que la industria vitivinícola, además del impuesto específico, tiene que pagar un 19% por concepto de IVA, a lo que se suma el impuesto a la renta que va a subir de 20% a 27%. “Es parte de un paquete de impuestos que vienen y que afecta a toda la industria”, remarca.

En este sentido, Araneda afirma que es “muy injusto” el aumento que registraría el impuesto específico del vino. Argumenta que en este segmento de los alcoholes el consumo es muy moderado, pues se registran 13 litros per cápita anuales, versus los 60 litros que se demandaban hace cuarenta años.

Entre los países productores de vino de la OCDE, Chile registra el segundo consumo promedio más bajo, después de Estados Unidos que consume 9 litros per cápita anuales. El promedio del club de naciones desarrolladas es de 29 litros por ejercicio.

“Competimos con países que tienen mercados internos más grandes, que pagan menos impuestos, generamos 500 mil empleos en las regiones, hacemos producir 130 mil hectáreas de viñedos y somos el pilar de la imagen país, y nos castigan”, señala.

Pese a que Araneda considera que el tributo que se quiere aplicar es muy elevado, reconoce que con el protocolo de acuerdo hubo un avance. Esto, ya que la propuesta inicial del Gobierno pretendía aumentar el impuesto específico del vino ILA de 15% a 18%. A ello, se adicionaría un tributo que consistía en un 0,5% del valor neto del producto por cada grado alcohólico —si se tiene en cuenta que el vino tiene 12°, el tributo habría subido de 18% a 24%—. Asimismo, se buscaba agregar una sobretasa de 0,03 UTM por cada grado de alcohol. De esta manera, el gravamen específico del vino habría subido del 15% al 42%, casi el doble del 22,5% acordado.

En cuanto a la polémica que se suscitó entre viñateros y cerveceros, debido a que los primeros presentaron una propuesta a la comisión de Hacienda del Senado para fijar un impuesto de 19,5% para ambas industrias (este finalmente quedó en 22,5%), Araneda dice: “Estamos concentrados en que se le dé a la industria del vino un trato justo. Lo que pase con el resto de la categoría es problema de cada uno”.

Otros perjuicios


En las presentaciones que ha realizado Vinos de Chile en el Congreso, en el marco de la tramitación de la reforma tributaria, el gremio ha señalado los perjuicios que generaría un fuerte aumento del impuesto específico. Entre los más perjudicados figurarían los pequeños productores más vulnerables, los consumidores —sobre todo de vino masivo, segmento en que el tributo se notaría más en el precio final del producto—, el empleo regional y la competitividad.

El timonel de los viñateros estima que con el alza de impuestos, el tributo específico sube un 50% para el caso del vino. Por lo anterior, en el sector estiman que los precios del vino a consumidor subirían 6% y, por ende, la demanda tendería a bajar entre 7% y 8%. “Eso es menos uva que se transa en el mercado. Si hay menos dinamismo en el sector, toda la cadena se resiente; va a producir daño en el empleo y en los productores vulnerables”, afirma.

Asimismo, aclara que los perjuicios del nuevo tributo no se corrigen con mayores exportaciones, como han señalado desde el Gobierno y parlamentarios. “Vender una botella más de vino implica llegar a retailers, consumidores, restaurantes y medios de comunicación de más de 150 países del mundo. Hoy no se exporta más por falta de ganas, sino de posibilidades”, afirma. La alternativa, agrega, sería vender vinos a granel sin valor agregado, ni imagen país.

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