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Entre $55.000 y $450 mil mensuales puede costar el alojamiento para un universitario

domingo, 02 de marzo de 2014

Joaquín Urrutia
Economía y Negocios

Ya no solo ofrecen la pieza para alojar, sino que los servicios se han sofisticados y algunas casas para estudiantes incluyen wifi, gimnasio, e incluso clases de yoga o traslados en bus. Claro que los valores aumentaron hasta en 20% para esta temporada.

Con el inicio de un nuevo año académico, son muchos los jóvenes que abandonarán sus casas y se trasladarán a estudiar a otras ciudades. Tras dejar el hogar, la mayor preocupación para los alumnos y sus padres es encontrar un alojamiento en una ciudad que probablemente les sea desconocida.

En ese momento, cuando no existe la posibilidad de vivir con familiares o arrendar algún inmueble de manera independiente, una alternativa pueden ser las residencias y hogares para estudiantes.

Se trata de un mercado que, además de crecer cada año como consecuencia del mayor acceso a las instituciones de educación superior, ha especializado el negocio, y ya no solo ofrecen el servicio de alojamiento.

La oferta incluye lavado y planchado de ropa, hasta el derecho a gimnasio y actividades extraprogramáticas, además de la ya indispensable conexión wifi, con costos que por lo menos en la capital, llegarán hasta los $450.000 mensuales por estudiante, en los alrededores de la llamada “Cota Mil”, con habitaciones exclusivas que incluso ofrecen baño en suite.

De acuerdo con los cálculos de propietarios y administradores de estos inmuebles, las cifras representan un incremento de 15% a 20% en relación a los precios del año anterior.

En regiones también se pueden encontrar alternativas que parten en los $55.000 por el arriendo de una habitación en una casa particular —lo que incluye solo un mueble propio y el derecho a usar la lavadora y la cocina—, hasta valores sobre los $250.000 por piezas individuales con todo incluido en los barrios más exclusivos de ciudades como Viña del Mar y Concepción.

En Santiago, si bien gran parte de la oferta se concentra en sectores como el tradicional barrio República, donde las tarifas comienzan en los $80.000 al mes por una pieza que puede ser compartida o individual con acceso sólo a los servicios elementales, y pueden llegar a alrededor de los $300.000, hay otras zonas residenciales que han surgido con fuerza, principalmente en comunas como Quinta Normal o alrededor de estaciones de Metro, como el tramo entre Pedro de Valdivia y Tobalaba, por ejemplo.

Una de las empresas es Residencias Universitarias, que por más de una década ha recibido a estudiantes chilenos y extranjeros que llegan a la capital. En tres casonas, ubicadas en calle Holanda, Amapolas y Orquídeas, en Providencia, ofrecen un servicio que además de las necesidades básicas, considera salas de estudio, computación y estar, entre otros. Sus costos mensuales van desde los $208.500 por una pieza doble hasta los $323.800 por una habitación tipo A (las más cómodas).

Residencia Yungay, ubicada en el barrio del mismo nombre, es un servicio que comenzó en 2011 y que recibe tanto a estudiantes chilenos como extranjeros que llegan a las universidades locales. Las tarifas van desde $120.000 por persona (en una habitación triple) a $160.000 (en una individual), e incluyen servicios, como internet, lavandería, aseo semanal a la habitación, cocina equipada, agua caliente y calefacción en invierno.

La oferta en regiones



Valparaíso, Viña del Mar, Concepción y Valdivia son ciudades en provincia con un marcado perfil universitario, por lo que reciben cada año a miles de estudiantes, provenientes de localidades del interior y de otras regiones.
Atendiendo a este mercado, las residencias han sofisticado la calidad del servicio que ofrecen, incorporando elementos como quinchos para asados, arriendo de bicicletas, terrazas, ejercicios de relajación y traslado desde y hacia el terminal de buses.

En la Quinta Región, incluso, existe el “Estándar de alojamiento universitario”, diseñado por Sercotec para especificar los requisitos mínimos generales de gestión, y de calidad que deben cumplir estas residencias. Para 2014, son 61 emprendimientos los que están acreditados por el programa “Estudia en Valparaíso”, y sus valores fluctúan entre los $75.000 y los $350.000 mensuales.

Una de las casas que cuenta con el sello de calidad es la residencia administrada por Emelina Figueroa, quien por cerca de una década ofrece este servicio a quienes llegan a estudiar a Valparaíso. Su residencia ofrece clases de yoga y un régimen de comida vegetariana a sus huéspedes, desde $90.000 hasta $120.000 por mes, si se trata de habitación compartida o individual, respectivamente.

En la Ciudad Jardín, los valores son similares. Cristian Sartore administra desde 2013 en la calle 7 Norte una pensión con 6 habitaciones para mujeres, entre los $150.000 y los $200.000, dependiendo del tipo de pieza. A su juicio, para este negocio no ha sido una dificultad el hecho de que muchos estudiantes quieran arrendar departamentos de manera independiente. “No ha afectado que quieran vivir solos, ya que la ultima palabra la tienen los padres. Al final, siempre son ellos quienes deciden dónde estarán mejor sus hijos”, sostiene.
Con respecto a los precios en relación al año anterior, Sartore indicó que en su caso se mantuvieron iguales y que mejoraron los beneficios para sus residentes.

Los valores en la capital de la Región del Biobío van desde los $55.000 por mes, con lo que es posible arrendar una pieza solo con derecho a ducha, refrigerador y microondas, pero cercana a las universidades de Concepción y del Biobío, hasta los $265.000 por algún alojamiento en el centro penquista, que incluya las cuatro comidas diarias, internet, sala de estudio e incluso ofrezca un “ambiente familiar”.

La residencia universitaria de La Cañada es una de las más conocidas de Concepción. Fundada en 1991 y ligada al Opus Dei, ofrece un servicio completo de hospedaje, que considera desayuno, almuerzo, té y cena, además de lavandería, aseo, espacios para el estudio y una nutrida biblioteca.

Para ingresar a este hogar estudiantil es necesario postular a un cupo y la mensualidad es de $270.000. Sin embargo, también se puede acceder a alguna beca de acuerdo al puntaje obtenido en la Prueba de Selección Universitaria.

Otra alternativa es la que administra Nelson Godoy en el tradicional barrio penquista de Los Lirios, quien intenta reforzar la convivencia entre huéspedes y administradores a través de una serie de actividades, que finalizan con una ceremonia de bienvenida y una excursión grupal hasta alguno de los cerros de Concepción. Las tarifas fluctúan entre los $215.000 a los $265.000 por mes, dependiendo del tamaño de la habitación. Pero “a todos se les ofrece lo mismo, sin importar lo que paguen”, señaló Godoy.

En Valdivia es posible encontrar residencias estudiantiles a precios más bajos, que se mueven entre los $60.000 hasta los $200.000, donde los elementos que marcan las principales diferencias son, si se trata de habitaciones simples o compartidas y si la comida corre por cuenta de la casa o es tarea del arrendatario. Una de las principales exigencias de quienes buscan hospedaje en esta ciudad es que consideren la calefacción durante los meses de invierno, marcados por bajas temperaturas.

Paulina López, administradora de la residencial Mil Colores, ubicada en pleno centro valdiviano y que ofrece servicios de pensión completa por $180.000, reafirma que este es un elemento fundamental para sus huéspedes. “Siempre buscan la calefacción, porque si no se hace muy difícil aguantar el frío de Valdivia, que va desde marzo hasta octubre”, indicó.

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