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Finalmente, la principal distribuidora del país —con cerca del 40% del mercado— no logró mejorar su situación financiera.
Si bien la compañía mantuvo negociaciones para intentar inyectar liquidez por medio del ingreso de un socio, las tratativas finalmente no avanzaron. El pasado martes 6 de agosto, el controlador de Distribuidora Rabié, Jorge Rabié Uauy, pidió la quiebra de su propia compañía ante el 22° Juzgado Civil de Santiago. “Que, en la representación invocada, vengo en solicitar a SS., se sirva declarar la propia quiebra de mi representada”, señala el documento presentado por Rabié ante tribunales. “El estado (…) en que se encuentra la empresa, le hace carecer de flujos necesarios para cumplir con las obligaciones de pago y solventar los gastos operacionales”, agrega.
En el escrito, el empresario explica que tras el terremoto del 27 de febrero de 2010 e incendio de su centro de Distribución en Chillán, sus ventas se vieron fuertemente afectadas, deteriorando los márgenes e implicando pérdida de clientes. Esto redundó en alteraciones en los acuerdos que la empresa mantenía con sus proveedores.
“En consecuencia, los efectos de estos daños fueron millonarios, ya que generaron gastos extraordinarios, pérdidas y un importante aumento del nivel de endeudamiento de Rabié (…) Todo lo cual se tradujo en un deterioro progresivo, y cada vez más profundo de la situación financiera y económica de Rabié S.A.”, puntualiza el documento.
Añade que si bien, la firma tenía seguros comprometidos por el incendio, el monto reembolsado por las firmas aseguradoras fue bastante menor al perjuicio causado, lo que es hoy motivo de acciones judiciales contra esas empresas. “En estas circunstancias, en la representación en que comparezco, me encuentro obligado a solicitar la propia quiebra de la sociedad que represento”, concluye el escrito.
Se baja la cortina
En tanto, ayer jueves la distribuidora bajó la cortina y dejó de vender mercadería a los clientes. Conocedores aseguran que durante el desarrollo de la jornada, ejecutivos de la compañía tomaron contacto con sus principales abastecedores y les comunicaron la decisión, lo que habría generado revuelo en varios de ellos, ya que ahora deberán buscar nuevos distribuidores.
En la misma línea, se le comunicó al personal la decisión de solicitar la quiebra y que por esto la firma dejaría de operar, a la espera de que el tribunal nombre un síndico y se acredite la cesación de pagos. En el intertanto, no obstante, personal de la empresa aseguró que los sueldos se seguirían pagando de manera regular, puesto que aún no se ha firmado ningún finiquito.
Desde el interior del grupo agregaron, no obstante, que esta situación se veía venir, puesto que ya hace algún tiempo que se visualizaba el empeoramiento del aspecto financiero de la firma y una constante merma en existencias de mercadería. Incluso, trascendió que algunos bancos habían evaluado pedir la quiebra de Rabié.