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La mitad de la carne de vacuno que comemos es importada y su precio se mantiene estable

domingo, 21 de julio de 2013

Bernardita Aguirre
Economía y Negocios

Producción chilena de masa ganadera y el consumo van en retroceso.

Grandes existencias de carne de vacuno. La liquidación de la carne en julio por las importaciones que llegarán en agosto para la gran venta del año que se produce en el 18 de septiembre. Y una estación del año (invierno) en que se consumen prácticamente todos los cortes de la vaca —lo que permite equilibrar mejor los valores de las distintas piezas—, tienen los precios de la carne vacuno estables desde hace un año. Según datos del INE de junio, en 12 meses el precio cayó 0,1%.

Pero de acuerdo a la Feria Ganadera de Osorno, una de las más grandes a nivel nacional, los precios están entre un 15% y un 17% más bajos que el año pasado para el animal vivo o “en pie”.

La diferencia entre dicha caída y la que percibe el consumidor final, más tenue, se debe a que en el precio del ganado vivo influyen otros factores, como el precio de la carne importada, que ha caído en un año alrededor de un 5%.

También a la carne acumulada en los frigoríficos y al costo de transporte, que está más alto que el año pasado.

“Hay una existencia de carne muy grande, el mercado de la carne importada se mueve con 60 días de anticipación y los grandes compradores de carne son los supermercados que están mirando el 18 de septiembre y liquidan las existencias ahora en julio, antes de que llegue la oleada de importaciones de agosto para el 18”, explica Alejandro Anwandter, gerente general del frigorífico de Osorno.

En el mercado carnicero la competencia es grande y viene de fuera. En Chile se produce el 50% de la carne de vacuno que se consume y el otro 50% viene del exterior, principalmente desde Brasil, Argentina y Uruguay. Como la demanda en el exterior es menor y el dólar sigue bajo en Chile, se importa más carne y bajan los precios.

“Hoy hay menos demanda de carne de vacuno en los países asiáticos y Europa por la crisis financiera. El año pasado la tonelada de carne importada superó los US$ 6.300 y hoy estamos en unos US$ 6 mil”, señala Miguel Ponce, gerente general de la Asociación Chilena de Carnicerías (ACHIC).

“Estamos en una situación restrictiva respecto de los precios. Dependemos de lo que pase en el resto del mundo”, dice Harry Jurguensen, gerente general de Feria Ganadera de Osorno, quien agrega que el valor de la carne importada afecta a los valores de toda la cadena de producción nacional.

Gastón Escudero, presidente de ACHIC añade que “la carne importada le pone techo al precio de la nacional. Si sube aquí, los minoristas le vamos a comprar a los importadores”.

En el valor también influye que en invierno se consumen todos los cortes de vacuno, tanto los con hueso (cazuela) y los sin hueso (como la posta o el filete), y los precios tienden a subsidiarse entre las distintas piezas.

Además, de noviembre a junio la oferta nacional es alta, porque hay más pasto para los animales y luego de julio a octubre baja, lo que hace variar el precio en 10%.

Poner fin a la tipificación


El que la carne importada sea marcadora de precio para la nacional es considerado competencia desleal para los productores locales.

“Lo que compra Chile en un 75% viene de Brasil y Paraguay. Es ganado de razas más tropicales, que es más barata, porque se produce en condiciones extensivas y es más dura”, explica el presidente de Fedecarne, Christian Arntz. Él denuncia que se está comprando carne de baja calidad afuera, llega a Chile y se le pone V. “De esta manera puedo hacer un margen muy grande haciendo un fraude”, sostiene.

Coincide Anwandter del frigorífico de Osorno. “Se supone que la carne importada está tipificada con la clasificación chilena y hay dudas sobre si ésta es correcta, porque no se puede verificar una vez procesada”.

El presidente de ACHIC, Gastón Escudero cree que hay que eliminar la tipificación y el presidente de Fedecarne dice que ellos están pidiendo una normativa que deje la carne importada en una categoría distinta, que no pueda optar a la V.

Diferenciación


“La ganadería nacional va en retroceso. En diez años ha caído un 20% la masa ganadera porque en un campo las vacas compiten con el pasto para vacas lecheras, arándanos y trigo, que son más rentables”, dice Harry Jurguensen. El retroceso es coincidente con los hábitos. En 2012 cada chileno consumió 22,4 kilos de carnes de vacuno, 700 gramos menos que hace 12 años.

Esto sumado a que la carne nacional no es competitiva con las carnes que vienen de Argentina, Brasil y Paraguay por precio, hace que la única opción sea la diferenciación.

Arntz dice que el camino va por identificar la carne con mar cas, tal como ocurrió con el vino chileno hace 20 o 30 años.

A su juicio el consumidor chileno ya valora la carne nacional como mejor y por eso ésta, a pesar de ser más cara que la importada, se agota en los supermercados. Pero, dice, hay que ir un paso más allá.

“Hay que orientarse al mercado gourmet que está creciendo. Con carnes saludables como las de animales que comen pasto que pueden tener menos de 2% de materia grasa, son bajas en colesterol y tienen omega 3 y omega 6. Ofrecer carnes más sabrosas, que son las de animales alimentados con grano y tienen más grasa”, recomienda.

Para lograrlo se debe entregar más información al consumidor. “Que se sepa si la carne es de novillo, vaca o buey, si se les alimentó con pasto o con maíz, porque los ácidos grasos son distintos. Eso debiera ser obligatorio desde el productor para diferenciarlo”, sentencia Miguel Ponce de ACHIC.

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