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Hoy, y al menos durante cuatro años, llegarán importados desde Brasil. Pero entran fuerte al mercado: primero con 50 productos que serán distribuidos por CCU Foods y Sandoval Poo en todo el país y una tienda que abrirá en septiembre en el Costanera Center y en la que invertirán US$ 250 mil.
El local, que se ubicará en el quinto piso del centro comercial, inaugura el concepto español de Fini: pick and pay, que consiste en un autoservicio en donde se puede comprar dulces por porciones y pagarlos por peso, al gusto del consumidor.
Así será el arribo de Fini, nombre de fantasía de Sánchez Cano S.A., la mayor productora y distribuidora española de golosinas, y uno de los mayores actores de este mercado en el mundo, con ventas en 80 países y una producción que supera los 40 millones de kilos al año.
Por ahora, el plan de la compañía será importar las golosinas desde Brasil, cuenta Alejandro Regalini, (en la fotografía) gerente de Negocios Internacionales de Fini en Sudamérica.
En 2014, los productos en Chile —el tercer mercado internacional de la compañía— deberían subir a 250, los mismos que existen en Brasil, pero también introduciendo productos con licencias como Loney Tunes y Angry Birds. Además, dice Regalini, ya están en la lista de espera de una decena de malls, el principal foco de consumo nacional, “y buscamos clientes de manera transversal, porque las golosinas las comen de todos los estratos sociales”, dice Regalini.
Luego, en 2015, la idea es sumar cerca de 20 tiendas (la mitad de ellas en Santiago) y tomar al menos el 40% del mercado de golosinas nacional, el que Regalini estima que ronda los US$ 100 millones anuales, igualando la cuota de mercado que Fini ya tiene en Brasil, principalmente con la venta de caramelo de gelatina, marshmallow y regaliz.
Regalini dice que la gran ventaja de Fini es que, a diferencia de otros grupos con los que compiten, es que las golosinas de la marca no están enfocadas solo en los niños, sino que en cualquier tramo etario: “Los marshmallows, los adultos y los ancianos los compran para echarlos al café, las gelatinas, y los con sabores ácidos van para todas las edades y todos los gustos”.
Con ese antecedente, cuenta Regalini, el plan es a 2017 instalar una fábrica en Chile (la tercera de la marca en el mundo), desde la que esperan abastecer al mercado local, pero también a Colombia, Argentina, Perú, Ecuador, Bolivia y Venezuela.