Dólar Obs: $ 911,49 | -1,41% IPSA -0,25%
Fondos Mutuos
UF: 33.047,39
IPC: 1,20%
La cruzada de Juan Carlos Castilla, el científico que dice que "Chile es largo y ancho"

domingo, 14 de abril de 2013

Claudia Ramírez Friderichsen
Economía y Negocios

Es el biólogo latinoamericano más citado y uno de los autores de la Ley de Pesca de 1991. Hoy lidera un proyecto para integrar la conservación marina a los currículum escolares y promover la construcción del primer gran acuario marítimo en el país.

Juan Carlos Castilla Zenobi (72 años), premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 2010, está empecinado con la idea de crear una cultura marítima entre los chilenos, que según él es inexistente.

Dice que "somos ciegos ante el mar", que solo vemos la superficie y que es "demente" que en un país marítimo como Chile -que es 80% mar- no haya acuarios marinos.

"Es un error pensar que Chile es largo y angosto. Un gran error. Chile es largo, pero es ancho. Chile es mar", asegura.

Ahora lidera un consorcio que pretende diseñar un programa de educación para la conservación marina en Chile y promover la construcción del primer gran acuario marino, abierto al público y donde se puedan conocer distintas especies. La primera actividad del consorcio fue el seminario "Chile es Mar", realizado el lunes. Allí compartieron testera el propio Castilla y Julie Packard, la heredera de Packard Bell y directora ejecutiva del Monterey Bay Aquarium de California.

Los beneficios de la educación marina son múltiples, según Castilla. Una mejor comprensión y una cultura marítima conducirían a "un reconocimiento internacional de que los chilenos conocemos y cuidamos nuestro ambiente y que los productos de aquí se consumen y se exportan: tienen en algún sentido un elemento de "certificación ambiental"", indica.

Castilla usa su sitial y su prestigio para "vender ideas", tal como él mismo dice. Así ocurrió en el E-Ship, el barco de la innovación y el emprendimiento, que hace dos semanas recorrió la Patagonia, y donde compartió con alumnos, académicos, empresarios y expertos.

De San Miguel a Gales

Su historia se inicia lejos del mar. Se crió en San Miguel, estudió en el Liceo 6 de esa comuna y terminó la enseñanza media en un liceo nocturno del mismo sector.

Hoy es el biólogo marino latinoamericano más citado y uno de los pocos miembros chilenos del Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.

Se tituló de doctor en la Universidad de Bangor, en Gales, en 1970, y 38 años después esa misma universidad le otorgó el grado de doctor en Ciencias, una distinción que le dio considerando su trayectoria profesional. Y hace algunas semanas, la Universidad Católica le dio el grado de profesor emérito.

Uno de sus hitos lo marcó en 1982, cuando creó una estación marina en Las Cruces, un área de costa y mar de unas cinco hectáreas, destinada al estudio y donde los pescadores de recursos bentónicos (erizos, locos, algas, etc.) no pueden entrar.

Después de ocho años de investigación, "nos dimos cuenta cómo reaccionaba el sistema cuando uno sacaba el factor pesca. Se produjeron repoblaciones naturales y reestructuraciones de las comunidades muy rápidas, se multiplicaron los locos, las estrellas, los erizos, las algas a una velocidad impensada", dice.

La experiencia piloto se replicó en tres caletas y la idea fue incorporada a la Ley de Pesca de 1991. El objetivo era evitar la sobreexplotación de los recursos e involucrar a la gente en la conservación sustentable. "Es un sistema de comanejo (de los pescadores y del Gobierno) en el que se le dan derechos exclusivos a la comunidad sobre áreas pequeñas frente a las caletas", explica. Hoy hay 700 de estas áreas en Chile, manejadas por unos 25 mil pescadores.

Participó en la Ley de Pesca de 2012, como invitado a la Comisión de Pesca. El avance que más destaca es que en el artículo primero de la ley dice que "los recursos son del Estado de Chile y que el objetivo de la ley es la conservación de los recursos".

Educación marina con centros interactivos y un acuarioEl consorcio que lidera Juan Carlos Castilla tiene como objetivo central la elaboración de un programa de educación marina formal (para colegios) e informal (para todo público) de largo plazo en el país y que cada una de las entidades que conforman el consorcio construya, en un plazo de cinco años, un centro de educación marina interactivo, donde el público vea experimentos, videos y pueda conocer especies en pequeños acuarios.

Además, pretenden promover la construcción de un acuario marino con aportes público-privados.

El consorcio está integrado por cuatro entidades: la Universidad Católica, la Universidad de Concepción, el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (Ceaza) y la Wildlife Conservation Society.

Para realizar actividades por dos años, estas entidades aportaron en total US$ 30 mil y la Fundación Packard otros US$ 30 mil. Se sumaron como aportantes el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y Chile California Council.

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia