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US$31.800 millones genera al año negocio de las armas en EE.UU.

martes, 18 de diciembre de 2012


Economía y Negocios

Esta industria ha creado 26 mil puestos de trabajo directos en los últimos dos años a pesar de la crisis, con un salario medio superior a los US$44 mil anuales.

A pesar de la tragedia en colegio de Newtown, Estados Unidos, el negocio de las armas cortas en ese país sigue siendo sumamente lucrativo.

Según cifras oficiales y gracias a las leyes locales que lo permiten, cerca de 90 millones de estadounidenses tienen en su poder unos 270 millones de pistolas, escopetas y rifles de asalto, en un número que sigue creciendo. De hecho solamente este año se han comercializado más de 8,5 millones de este tipo de unidades.

En 2011 dicha industria, según la Fundación Nacional de Tiro Deportivo (NSSF), tuvo un impacto en creación de trabajo, ventas e impuestos de US$ 31.800 millones en la economía local, comparado con US$27.800 millones del año anterior. Esa cifra equivale a 4,5 veces los excedentes de Codelco que, a septiembre de este año alcanzaban US$6.777 millones.

Además desde que el Presidente Obama se instaló en la Casa Blanca más de 50 millones de estadounidenses han solicitado permiso para llevar pistola.

No hay crisis
Este paulatino incremento en la demanda ha hecho que en este sector no se hable de crisis económica. De hecho, las ventas del fabricante estadounidense Ruger han crecido un 86% en los últimos cuatro años, y desde la reelección del primer Presidente negro al frente del país ha vendido armas por valor de US$118 millones. Su rival, Smith & Wesson -ayer sus títulos cayeron 5%- se ha visto obligado a ampliar su plantilla para poder abastecer la creciente demanda.

También se han abierto nuevas tiendas especializadas. Actualmente hay más de 129.817 armerías con licencia federal para la venta de armas, de las cuales 51.438 son tiendas de armas, 7.356 son casas de empeño, y 61.562 son coleccionistas. El resto de las licencias pertenecen a fabricantes e importadores.

La industria de las armas de fuego se mantuvo robusta durante la recesión de 2007 a 2009, la más profunda y prolongada en casi ocho décadas en Estados Unidos, y mientras que los otros sectores caían, incrementó su empleo en más del 30% entre 2008 y 2011, según la NSSF.

Solo en 2011 se abrieron un total de 1.167 nuevos establecimientos, según los datos de la Agencia de Tabaco, Alcohol y Armas de Fuego de EE.UU.

Desde 2010, la industria ha creado 26 mil puestos de trabajo directos en los últimos dos años a pesar de la crisis, con un salario medio por encima de los US$ 44 mil anuales, muy por arriba de otras áreas de la economía local. Las estadísticas afirman que el 47% de los hogares del país cuenta al menos con un arma, y los números siguen creciendo debido al temor de la gente por la delincuencia, crisis mundiales o económicas.

Temor de la ciudadanía incrementa las ventasSon muchas las motivaciones que tienen los estadounidenses para adquirir armas cortas y por ello los sucesos del viernes pasado en la escuela primaria Sandy Hooks impulsaron a miles a exigir que se mantenga su venta libre para garantizar la defensa personal de las personas.

Muchos ciudadanos llegan a la conclusión de que si hubiese alguien con un arma de fuego, e instruido en su uso, podría incluso haber repelido el atacante. De hecho, pocas horas después de la tragedia, la comentarista conservadora Ann Coulter dijo en Twitter: "Más armas, menos matanzas".

Pero hay otros fenómenos sociales que alientan estas compras: en medio de las difundidas versiones de catástrofes mundiales y del fin del mundo, millones de personas en EE.UU. creen honestamente que se avecina un colapso económico y por ello se arman para protegerse en medio del caos social.

También, agregan los expertos, existen otros que creen que la reelección del primer Presidente negro de EE.UU., Barack Obama, llevará a la confiscación de armas precisamente para implantar una dictadura.

En este marco social, cada año unas 100 mil personas son heridas o muertas a balazos en EE.UU., según el Centro Brady para el Control de Armas, un grupo que recibe el nombre de Jim Brady, el secretario de prensa de la Casa Blanca herido de bala cuando un individuo intentó matar, en 1981, al Presidente Reagan.

Desde 1968, cuando fueron asesinados el dirigente de los derechos civiles, Martin Luther King, y el senador Robert Kennedy, más de un millón de personas han muerto en EE.UU. por heridas de bala.


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