2c- La crisis a partir de 2004

Las lecciones que dejó el corte de gas argentino en 2002 no fueron suficientes para dar atajo al problema. En abril de 2004 comenzaron restricciones en los envíos de energía, que se hicieron cada vez más recurrentes y prolongados, llegando a su nivel récord en mayo de ese año, cuando un 47% de la demanda chilena no pudo ser cubierta.

El propio ministro argentino de Energía explicó que el suministro sería volátil a partir de esa fecha, lo que meses después se concretó en una política que obligaba a los productores a priorizar el abastecimiento interno del país antes de cumplir con los compromisos en el extranjero.

Lo anterior se produjo en un contexto complejo en el país trasandino: disminución de inversiones en el sector y un repunte inicial en el consumo interno a partir de 2003, lo cual compitió con los compromisos de suministro de gas hacia Chile, de acuerdo al informe “Crisis energética en Chile”, del Programa Chile Sustentable.

A partir de 2004 los recortes se volvieron arbitrarios y se han intensificado año a año, generando un panorama cada vez más incierto. En este sentido, el secretario ejecutivo de la Asociación de Distribuidores de Gas Natural, Carlos Cortés, explicó en 2005: “En todo lo que tiene que ver con el abastecimiento argentino es muy difícil hacer proyecciones (…) Hay y han habido resoluciones de la autoridad argentina que imponen restricciones adicionales que no estaban en otros momentos (…)”.

En los meses de invierno de 2006, "El Mercurio" informaba que “el promedio de cortes en la zona central llegó al 60%, mientras en el norte alcanzó el 85%”. A esto se sumaba el impuesto de 20% que el presidente argentino Néstor Kirchner mantenía a las exportaciones de gas a nuestro país. Frente a este panorama, el poder de negociación chileno para exigir a Argentina que no subiera los precios era cada vez más débil; Chile arriesgaba quedarse sin gas y a un alto costo.

Karen Poniachik, quien entonces era la ministra de Energía y Minería, viajó a Buenos Aires con el fin de persuadir a las autoridades transandinas para que el precio del gas se estabilizara en el tiempo y existiera seguridad en el suministro. Pese a su reunión con el ministro de Planificación, Julio De Vido, y con el secretario de Energía, Daniel Cameron, la visita de la secretaria de Estado no obtuvo los resultados esperados: días después, la oposición criticaba la gestión del Gobierno en la materia y los titulares anunciaban que el “Alza del gas argentino va sí o sí”.

El 2007 continuó con la tendencia que tres años antes parecía un hecho aislado; los recortes que superaron en un 150% a 2006 confirmaron que en materia energética no se podía seguir dependiendo de las políticas argentinas.

Consecuencias

La decisión del Gobierno de separar el ministerio de Energía de la cartera de Minería en marzo de 2007 puede considerarse una consecuencia de la crisis del gas que afectó al país durante los años previos. El militante PPD Marcelo Tokman fue el elegido para asumir como secretario de Estado.
 
Una cartera de Energía independiente permite contar con una autoridad dedicada exclusivamente a esta materia, que en el contexto nacional presenta desafíos como diversificar la matriz eléctrica y asegurar permanente suministro.

Tras los reiterados episodios de corte de suministro de gas por parte de Argentina se ha alcanzado consenso respecto de la necesidad de buscar nuevas fuentes de energía.

Algunos pasos que se están dando en Chile han sido la construcción de la planta de GNL en Quinteros, la que permitirá traer gas natural licuado desde otros países y operará desde julio de 2009.

A lo anterior se suma la construcción de la planta de respaldo de gas propano de Metrogas, la cual tiene el fin de disminuir la dependencia del suministro argentino.

Otro paso en la misma dirección fue la aprobación el 2007 de la Ley 20.220 -más conocida como "Ley Tokman"- que "reduce los riesgos de cortes de suministro a los clientes regulados, cuando quiebra una empresa o se pone término anticipado a un contrato" y la resolución administrativa que prioriza el consumo residencial de gas.

"Hicimos obligatorio que haya un stock básico para el consumo residencial-comercial de al menos tres días. Eso también va a permitir enfrentar mejor cualquier situación el próximo año", afirmó el ministro sobre esto último.

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