Fondos Mutuos
El actual proceso correctivo global no se detiene, las dudas respecto de la solvencia financiera y Fiscal de España han vuelto a retroalimentar el pesimismo de los agentes, quienes al mismo tiempo dudan de la efectividad de ajustes de gasto severos sin que se contemplen simultáneamente medidas que apuntalen crecimiento y productividad. Por lo pronto, los principales damnificados han sido los mercados bursátiles, los bonos soberanos de países de la periferia europea y la moneda comunitaria. La onda expansiva de esto último ha comprometido además a los mercados de commodities y a buena parte de las monedas de países emergentes. En el caso particular del peso, advertimos una depreciación que podría catalogarse como marginal ante la magnitud del retroceso que se observa en las principales variables que lo fundamentan, y respecto de otras monedas con las cuales usualmente se compara. ¿Fortaleza de la economía local?, ¿posiciones especulativas?, ¿inversión extranjera?, ¿Otros?
Sin duda que las últimas cifras de actividad económica conocidas para Chile revelan un alto dinamismo, incluso más allá de las previsiones de los analistas más optimistas, lo que incluso ha llevado al Banco Central a considerar como alternativa de política monetaria alzas en la tasa de instancia. Esta coyuntura, sumada a las sólidas bases financieras y macroeconómicas, ofrece garantías razonables de que el país se encuentra preparado para enfrentar deterioros abruptos en las condiciones externas. Sin embargo, estas condiciones no son suficientes como para evitar o evadir correcciones de la magnitud que estamos observando hoy en los mercados globales, correcciones que debiesen inyectar mayor fuerza depreciativa que la observada hasta hoy en el tipo de cambio.
Sólo basta revisar el comportamiento de algunas variables que históricamente han afectado al tipo de cambio local: euro y cobre. Ambas acumulan deterioros en lo último, los cuales debiesen conducir tranquilamente a un tipo de cambio por sobre $500. Sin embargo, el peso chileno ha resistido éste y varios embates más, manteniendo su paridad dentro de una lacónica tendencia lateral o "canal lateral" −en lenguaje de trader− con un piso en $480 y un techo en $490, niveles que no han podido ser traspasados a firme en varias semanas. Similarmente, el comportamiento de otras monedas commodities comparables arroja depreciaciones bastante más notorias y acordes al entorno externo que las hasta ahora reflejadas por el peso chileno.
Así entonces, si los fundamentos apuntan a una mayor depreciación, mayores alzas de la paridad tienen que estar contenidas por flujos de venta de divisas. Una hipótesis que usualmente explica este tipo de fenómenos son los llamados carry trades, que son apuestas especulativas que intentan ganar un diferencial de tasas, diferencial que en el caso de Chile es hoy favorable a posiciones compradoras de pesos. No obstante, la evidencia indica que estas posiciones no sólo no se han incrementado sino que se mantienen en niveles mínimos, lo que se explicaría por un elevado riesgo de pérdida ante la probabilidad de depreciaciones abruptas del peso (lo que gano en tasa lo pierdo por tipo de cambio).
Paralelamente, otro agente que habitualmente tiene la capacidad de apreciar al peso son las AFPs, a través del incremento en la cobertura cambiaria de sus inversiones en el exterior (venta de dólares a futuro). La evidencia tampoco apoya esta hipótesis, pues el valor de los activos en el exterior ha tendido a deteriorarse y tampoco observamos flujos importantes hacia el exterior producto de nuevas inversiones.
La lista de sospechosos se va reduciendo, y la evidencia se torna cada vez más circunstancial. Sin embargo, una buena pista la está dando el creciente flujo neto de entrada de capitales acumulado en los últimos meses, flujo que estaría proviniendo de utilidades reinvertidas por parte de mineras, particularmente minería de cobre. Estas inversiones requieren de importantes liquidaciones de divisas para financiar procesos de prospección y puesta a andar de proyectos mineros, liquidaciones que estimo han sido responsables de parte importante de la resiliencia mostrada hasta ahora por el peso.
Finalmente, de las últimas cifras de ejecución del presupuesto reveladas por la DIPRES, observamos que el Fisco durante el primer trimestre de este año también ha sido un vendedor neto de divisas, con un monto que se aproximaría a los US$1.500 millones. Sin embargo, esta cifra dista bastante de lo presupuestado para este año, donde se contemplan liquidaciones por más de US$8.000 millones para el financiamiento del gasto Fiscal.