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Los cinco meses que lleva Ricardo Cruzat a cargo de la Empresa Nacional del Petróleo, Enap, no han sido fáciles. Le tocó la profundización de la crisis mundial del negocio de las refinerías petroquímicas, que ha derivado en cierres de complejos industriales en Europa y Estados Unidos y en la rebaja de las cargas de las refinerías para poder sortear la difícil coyuntura. Este colapso mundial, señalan en el mercado, impactará en los resultados de Enap, que hasta septiembre de 2011 mostraba utilidades por US$ 29 millones.
El negocio de la refinación representa más del 50% del Ebitda de la petrolera estatal y el resto proviene de la exploración y producción.
Debido a que cada vez es menos rentable procesar gasolinas en Chile, en el sector se señala que la petrolera estatal se ha visto obligada a bajar la carga de sus plantas refinadoras en Biobío y Aconcagua. También, indican en la industria, la empresa lleva a cabo un programa de ahorro en el consumo de energía que representa un costo altísimo y un plan de gestión de costos.
El colapso se debió a un exceso de capacidad instalada de refinación, que coincidió con una drástica baja en el consumo de combustible en Europa y Estados Unidos, explicada a su vez por la crisis económica y un invierno más benigno.
A ello se sumaron los vaivenes en los precios del petróleo, que implica que si se compró el crudo a un valor determinado, meses más tarde, y una vez refinado, se deba vender al precio de la paridad de importación, y si éste es menor, Enap es la que se "come" la diferencia.
Según la consultora FGE Facts Global Energy, las petroleras en el mundo están considerando cerrar una capacidad de refinación del orden de 3,5 millones de barriles diarios al 2015, una cifra que representa cerca del 5% del total. A ello se suma que otras refinerías procesan menos combustible.
Este año será pródigo en cierres de refinadoras. Las más importantes son Hovensa -de Hess Energy- y la petrolera estatal venezolana PDVSA -que opera en las Islas Vírgenes-, que decidió parar tras perder US$ 1.300 millones en los últimos tres años. En este mes ya paralizaron varios complejos de la suiza Petroplus: las plantas de Petit-Couronne (Francia), Amberes (Bélgica) y Cressier (Suiza). Otras refinerías que clausurarán operaciones son Marcus Hook y Filadelfia, de Sunoco, en Estados Unidos; Harburg, de Shell, en Alemania, y Clyde, también de la petrolera angloholandesa, emplazada en Australia.
Enap no es inmune. "Hasta el tercer trimestre (de 2011) tenía resultados favorables, pero las variaciones en los precios del petróleo y la caída en los márgenes de refinación deberían impactar negativamente en los resultados de la compañía", señala Luciano Gremone, director Corporate Ratings de Standard & Poor"s.
También Feller & Rate ha tomado nota de la situación. "La capacidad interna de generación de fondos ha mostrado una tendencia desfavorable en los últimos períodos, afectada por la reducción en los márgenes de refinación, la volatilidad tanto de los precios del crudo como de los productos refinados y por los esfuerzos por cubrir las necesidades energéticas del país", señala la entidad en un reporte de 2011.
¿Qué tanto impactó esto a la petrolera? En la industria señalan que eventualmente habría números rojos, que ya se vieron en 2008. En ese ejercicio impactó una fallida política de coberturas, la que fue cambiada por Enap en los años posteriores y hoy cuenta con instrumentos como zero cost collar y three way zero cost collar, que protegen de los vaivenes del petróleo, del dólar y de otros efectos del mercado.
El peso de Enap
Hoy, el 100% de las gasolinas que se consumen en Chile son refinadas en el país por Enap, así como la mitad del diésel. Debido al alto nivel de las especificaciones técnicas de las bencinas chilenas, su importación no es tan fácil, pese a que la actual situación de precios hace que sea más rentable traerlas del exterior que refinar en el país.
Enap es la única petrolera que procesa crudos en Chile y es la más importante de la costa del Pacífico de Centro y Sudamérica. Históricamente, entre el 70% y el 80% de los combustibles derivados del petróleo del país son suministrados por la empresa.
Pero la extracción local de crudo de la firma es muy poca e importa el 98% del que utiliza, principalmente de Ecuador, Colombia, Brasil y Argentina.
La visión del gerente anterior
Enap ha tenido una zigzagueante trayectoria en sus ganancias. La época más crítica coincidió con la presencia de Enrique Dávila como gerente general, cuando se llegaron a pérdidas de casi US$ 1.000 millones en 2008. Luego vino la gestión de Rodrigo Azócar, hoy máximo ejecutivo de la sanitaria Esval, que dejó la petrolera en agosto del 2011.
¿Por qué? "Creo que ya había demostrado que era posible hacer un trabajo de excelencia en una empresa estatal en forma independiente del signo del gobierno de turno", dice Rodrigo Azócar, quien fuera gerente general de la petrolera hasta agosto del 2011. "Durante los dos años y medio que estuve en Enap siempre la empresa tuvo utilidades", puntualiza.
"La Enap que dejé es muy distinta a la que recibí, no sólo en términos de resultados y en la forma en que enfrenta los mercados, sino también -por qué no decirlo- en haber recuperado la dignidad". Y agrega que se fue porque "yo sentía que mi ciclo en el Estado había terminado. Recuerda que esta etapa exitosa comenzó el año 1992 en la Corfo e incluyó BancoEstado, Metro, el Sistema de Empresas Públicas y Enap".
"La Enap que dejé es muy distinta a la que recibí, no sólo en términos de resultados, sino en haber recuperado la dignidad", dice Rodrigo Azócar.