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Partidos y centros de estudio responden 15 preguntas cruciales de la reforma tributaria

domingo, 22 de enero de 2012




El eje no cambia: la izquierda pide subir impuestos y la derecha mantenerlos bajos. Todos coinciden en avanzar en los llamados impuestos verdes, con incentivos a las energías limpias. Alejandro Sáez Rojas

A pesar de los acuerdos políticos entre Renovación Nacional y la Democracia Cristiana, en el terreno tributario los bloques siguen sus idearios tradicionales y proponen cambios en la línea de lo que ha sido su historia.

La Comisión para la Reforma Tributaria para la Oposición; Chile 21 y el Movimiento Progresista -todos más bien situados desde el centro a la izquierda del espectro político- plantean aumentos de la carga tributaria del país en los próximos años. En Chile 21 propulsan un incremento de 3,5 puntos del PIB en la carga tributaria del país, con acento en los impuestos cobrados a las empresas. En total, supone un alza de la recaudación de US$ 8 mil millones. Un rango similar manejan la Fundación Progresa y la Comisión de la Oposición para la Reforma Tributaria.

La Comisión Económica de la Unión Demócrata Independiente, UDI, y el Instituto Libertad y Desarrollo están por mantener la tasa del 17% que pagan las empresas, así como tampoco revisar el esquema de sociedades de inversión, en el entendido que han sido un mecanismo de fomento de ahorro y no de elusión o evasión de impuestos como se plantea desde la vereda contraria. Renovación Nacional y el Instituto Libertad ven un "espacio acotado" para dejar en 20% el impuesto a las empresas.

La idea fuerza de la centro-derecha en esta materia es que una carga tributaria excesiva puede frenar el emprendimiento y el ahorro de las personas. Su convencimiento es tal, que incluso proponen que el Impuesto al Valor Agregado sea optativo para los microempresarios. Es decir, que no den boleta ni requieran factura por los costos administrativos que ello les significa. Dicen que ya hay un ejemplo de esto que ocurre con frecuencia en Chile y que son las ferias libres (la gran mayoría no da boleta por las transacciones). El objetivo es no castigar el esfuerzo de los muy pequeños para realizar sus actividades.

En la centro-izquierda en cambio piensan que llegó la hora de redistribuir y que los impuestos chilenos no son suficientes dada la realidad económica que tiene el país, con un ingreso por habitante corregido por poder de compra de US$ 16 mil. Sostienen que todos los mecanismos de ahorro impulsados por Hernán Büchi bajo Pinochet se entendían para un país famélico con carencias de recursos para financiar la inversión. Opinan que hay asimetrías entre lo que tributan los más ricos conforme a sus ingresos y plantean una mayor necesidad de recursos para el fisco.

Gravámenes específicos
El Impuesto al Valor Agregado diferenciado es un punto de polémico que cruza a distintos sectores. En Libertad y Desarrollo, en Renovación Nacional, en la UDI y en el Comisión de la Oposición se oponen a esta medida. En parte ello es consecuencia de la convicción de que el IVA es un instrumento poderoso de recaudación, que en la suma final no es regresivo porque se les devuelven recursos a los pobres y que diferenciarlo genera un conjunto amplio de distorsiones.

En entidades como Chile 21 y la Fundación Progresa sí están por establecer valores menores de IVA para los productos sensibles como alimentos y medicamentos. En la UDI creen que el costo de estos productos sensibles puede acotarse en las familias más pobres dándoles a las personas subsidios focalizados.

Aunque hay otros planos que concitan un mayor consenso. Casi todos están por mantener el impuesto a los combustibles, que se recauda casi exclusivamente del segmento más rico de la población. Los únicos que se han mostrado partidarios de revisarlo a la baja es la UDI. Casi todos, además, creen que deben eliminarse el impuesto de timbres y estampillas.

Chile 21 y Libertad y Desarrollo coinciden en que debe revisarse el régimen de renta presunta. Todos están de acuerdo en avanzar en los llamados impuestos verdes, ya sea en el incentivo de las energías renovables no convencionales, como en el castigo directo a la emisión de gases contaminantes. El diésel también está bajo la mira, porque no se explica la diferencia que existe respecto del tratamiento de la gasolina.


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