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"Parece que soy experto en gestionar la escasez: antes estaba en una empresa petrolera en un país que no produce petróleo y ahora me las veo con la sequía". Rodrigo Azócar, ex gerente general de Enap y ahora máximo ejecutivo de la tercera mayor sanitaria del país, Esval, tiene por delante un desafío de proporciones: impedir que la escasez de agua signifique racionamiento para la gente de la V Región.
"Hemos tomado todas las medidas para que eso no ocurra y ese riesgo es mínimo", dice. Están alquilando pozos, abriendo fuentes nuevas de abastecimiento y, lo más importante, buscando acuerdos con los agricultores del interior de la Región de Valparaíso para lograr que el embalse Los Aromos y el río Aconcagua tengan agua. "Esperamos que si hay coordinación y disciplina en el cumplimiento de los acuerdos, el agua debiera alcanzar para todos", sostiene.
"Los meses más complejos son estos, en el verano y hasta abril, que es el último mes en que hay baja pluviometría", señala Azócar, un ingeniero civil de la U. de Chile de 53 años que ha sido gerente general de Metro y Enap, donde estuvo hasta agosto de 2011. En Esval, controlada por Ontario Teacher"s Pensions Plan (OTPP) tiene el 94,2% de la propiedad, llegó en septiembre del año pasado y de inmediato tuvo que enfrentar la sequía.
¿Qué pasa si la escasez hídrica se prolonga? "Se vuelve todo más complejo y los problemas se verían en octubre de este año", señala. Para hacerle frente a ese escenario, están buscando nuevas fuentes de abastecimiento, como napas subterráneas y evaluando una planta desaladora en el norte de la V Región.
También está la posibilidad de ampliar los acueductos y, en el brevísimo plazo, llenar el embalse Los Aromos, que tiene sólo 15 millones de metros cúbicos en circunstancias que requiere de 20 millones para entregar un suministro normal en verano. La capacidad total de este receptáculo asciende a 35 millones de metros cúbicos.
En el 2011, la sanitaria porteña invirtió $6.400 millones en obras para paliar la sequía. La escasez pluviométrica hizo bajar el caudal del río Aconcagua, la principal fuente de abastecimiento del Gran Valparaíso, a sólo 87% de su capacidad.
El lago Peñuelas ya no está abasteciendo a Viña del Mar: tiene sólo 2,5 millones de metros cúbicos de agua y su capacidad es de 95 millones. "A Placilla y Curauma el agua se lleva desde 100 kilómetros de distancia", dice Azócar.
La escasez se hace más crítica en La Ligua, donde camiones aljibe inyectan día a día agua a la red de agua potable. "Movimos 47 mil camiones en el 2011, equivalentes a llenar el Estadio Nacional completo. A un costo enorme", señala. En ese escenario, para este 2012 se planea invertir otros $6.400 millones para combatir la falta de agua.
Profesores de Ontario
Esval fue la primera sanitaria que se privatizó en Chile y su controlador es el fondo de pensiones de los profesores de Ontario, en Canadá. "Son accionistas que se preocupan por la rentabilidad del negocio a largo plazo", dice Azócar. El plan de Esval es invertir US$250 millones entre 2012 y 2020, en renovar y expandir redes y lograr que el 100% de la población de la V Región tenga agua potable. Hoy la tiene el 99,3%, el nivel más alto del país, según Azócar.
Otro hito de la sanitaria porteña es que tiene el 100% de cobertura de tratamiento de aguas servidas, un nivel que en el mundo sólo exhibe Holanda. Rodrigo Azócar dice que por cada dólar que un país invierte en saneamiento de agua, se ahorra US$2,5 en gasto en salud.
Los meses más complejos son éstos, en el verano y hasta abril, que es el último mes en que hay baja pluviometría. Si la sequía sigue, los problemas se verían en octubre".