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Urgente: US$960 millones se requieren para evitar apagones desde Arica a Chiloé

domingo, 15 de enero de 2012

Valeria Ibarra
Economía y Negocios

Reforzamientos en las líneas eléctricas son claves para prevenir cortes de luz. Pero las altas temperaturas del verano conspiran.

Si usted tiene la percepción que desde hace diez años el sistema eléctrico chileno está en crisis, no se equivoca. Por una u otra razón, siempre hay peligro de apagones. Primero la sequía, luego los cortes del gas argentino, posteriormente una nueva falta de lluvias y el shock de los precios del petróleo. Hoy, cuando nuevamente hay escasez hídrica, los expertos advierten que éste no es el mayor de nuestros problemas, sino que es la falta de inversiones en transmisión que harán que este año sea la debilidad de las líneas, donde se deben invertir al menos US$ 940 millones, el problema más apremiante, según cálculos basados en cifras de la consultora Synex y que consideran las obras más urgentes en este segmento.

Las "zonas rojas" de peligro eléctrico están desde el norte al sur del país. En el Norte Grande se sitúan en una parte muy concreta, la línea que va de la estación Encuentro a Crucero y Laguna, y que llega a Collahuasi. Ya tuvo un episodio de estrechez el último fin de semana del 2011, que obligó a bajar en un 5% el consumo.

"Creemos que puede ocurrir una situación límite entre marzo y abril, con el nuevo mantenimiento de la central Tarapacá (de Endesa)", dice Daniel Salazar, director ejecutivo del Cdec-SING, encargado de coordinar la operación del sistema eléctrico del Norte Grande.

Como las altas temperaturas afectan la transmisión de electricidad -las líneas literalmente se "guatean" y pierden capacidad- han puesto estaciones de monitoreo de las temperaturas para prevenir emergencias.

Pero, apunta Salazar, lo que en realidad debe hacerse es robustecer el sistema de transmisión troncal, que sólo es un 11% de las redes de la zona e impide planificar y desarrollar adecuadamente. Eso implica inversiones por más de US$ 80 millones.

María Isabel González, ex secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Energía (CNE), opina que hasta que se haga la línea de Collahuasi, que una parte se entrega en marzo y otra a mediados de año, esa parte del SING estará vulnerable.

Esa línea cuesta entre US$ 20 millones y US$ 30 millones, y una parte está lista en marzo, pero el reforzamiento más importante sólo estaría terminado a mediados de año.

Y agrega que en el Norte Grande, más que problemas de generación, un punto aún pendiente es cómo bajar los costos. "La opción es usar más gas. Hacia el 2015 sería factible traer shale gas (o gas no convencional) desde Estados Unidos. Mal que mal, hay 1.400 megawatts instalados a gas natural en el norte", afirma.

De Copiapó a Chiloé
En el Sistema Interconectado Central (SIC) hay fragilidad de transmisión y proyectos atrasados. En transmisión, las inversiones ascienden a US$ 900 millones, pero hay atrasos. "Si antes una línea se demoraba tres años, hoy hacerla toma siete años", señala González.

Problemas de servidumbre, judicialización de los procesos, mayores costos, inhiben a las empresas. Por eso Transelec, la mayor transmisora del país, sólo hará el 20% de las nuevas obras.

En transmisión, los puntos débiles están entre la VII y IX Región. "Hay actualmente problemas de abastecimiento en Los Ángeles y Chillán", dice la ex CNE. Según la Superintendencia de Electricidad y Combustible, el alimentador con mayor cantidad de apagones está en el Biobío, en las comunas de Yumbel, Santa Bárbara, Quilaco y Los Ángeles.

Como una forma de evitar apagones, muchas veces las empresas desconectan carga -es decir, dejan sin luz a una fábrica o a un comercio-, pero "eso sólo muestra que el sistema no da para abastecer el consumo", dice María Isabel González.

Muchas de estas obras que se requieren en el sistema están ya en construcción (ver infografía), pero los expertos dicen que mientras no estén listas las dos redes eléctricas estarán frágiles.

Sebastián Berstein, "padre" del actual sistema eléctrico y ex secretario ejecutivo de la CNE, señala que "la falta de capacidad de transmisión en algunas líneas tiende a agudizarse en el verano porque las altas temperaturas ambiente limitan aún más la capacidad de transmisión".

Esto, porque se suma "el calor producido por el flujo de energía en la línea al calor ambiente, lo que tiende a elongar la línea y acercarla al suelo. Como existen límites de seguridad de distancia al suelo, para evitar accidentes sólo queda disminuir el flujo de energía por la línea", explica.

Los problemas de falta de capacidad de transmisión en algunas líneas se traducen en general en un mayor costo de operación del sistema eléctrico, y no en déficits. Esto, porque la falta de capacidad de transmisión se compensa con generación local más cara. "Pero en algunas situaciones particulares se ha debido aplicar desprendimiento de carga en algunas horas, como ocurrió recientemente en el Maule y en algunas partes del Norte Grande", agrega Berstein.

"En lo que respecta a potencia instalada de generación, hay suficiente, pero ciertamente el atraso de la puesta en servicio de centrales como las termoeléctricas a carbón de Coronel, unido a la sequía, ha obligado a generar con combustibles caros y presionado al alza los precios spot", sostiene. Conviene destacar en todo caso que las tarifas a clientes regulados de las distribuidoras no se han afectado, porque los contratos de compra de energía son a precio fijo, concluye el socio de Synex.


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