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Crece demanda por auxiliares de vuelo: pueden ganar hasta $2 millones
domingo, 25 de diciembre de 2011
Economía y Negocios

Roxana Ibarra B.
Sólo para 2012, LAN necesitará reclutar 100 nuevos tripulantes de cabina para sus vuelos nacionales. Si antes era sólo una carrera temporal para jóvenes, hoy se jubilan a bordo. En un avión, los escuchamos pidiéndonos que nos pongamos los cinturones de seguridad; si se trata de un avión antiguo, haciendo esa suerte de coreografía de qué hacer en caso de que caigan las mascarillas de emergencia, o los vemos simplemente sirviendo la comida. ¿Pero qué más implica ser auxiliar de vuelo o azafata? Para saberlo, acompañamos a Marcela Bravo, jefe de servicio a bordo de LAN, durante todo un día, con viaje a Antofagasta incluido. Esto fue lo que vimos.

Nos recibió en su casa de blue jeans y en dos minutos apareció con su uniforme, maquillada y con el pelo tomado en un moño. La imagen perfecta que todos hemos visto en el aeropuerto.

Hace 17 años que se convirtió en azafata o tripulante a bordo. Estudiaba Relaciones Públicas y quiso tener una nueva experiencia que le permitiera viajar y conocer. Luego, se dio cuenta que podía hacer una carrera, que tendría estabilidad laboral e incluso podría jubilar volando. Se casó, tiene dos niñitas y en la actualidad, cuenta, compatibiliza perfectamente ambos roles.

Reconoce que en un principio no se gana mucho. Un sueldo base que bordea los $380 mil, más el valor de la hora de vuelo de $3 mil como mínimo, pero que después de algunos años las cosas cambian. Los sueldos base pueden llegar a $700 mil o más y por cada hora de vuelo se paga entre $9 mil o $10 mil. Según Marcela, se programan aproximadamente 60 horas mensuales. Con lo anterior, más algunos bonos, el sueldo puede llegar hasta los $2 millones.

Actualmente, el 75% de los tripulantes a bordo son mujeres. La demanda por estos profesionales ha crecido, sólo en 2012, LAN necesita reclutar 100 nuevos tripulantes para vuelos nacionales.

Los últimos detalles antes de abordar
Si antes contaba la belleza y cumplir con ciertos parámetros físicos para ser azafata, hoy cuenta el profesionalismo, aprobar los cursos de varios meses, tanto de la Dirección General Aeronáutica Civil (DGAC) como de la línea aérea y estar dispuesto a ausentarse varios días al mes del hogar.

Abogados, químicos farmacéuticos, enfermeras, periodistas, relacionadores públicos y veterinarios, entre otros, son parte de las profesiones de algunos tripulantes.

Una vez en el aeropuerto y antes de abordar, un paso obligado es la sala de briefing -algo así como una sala de instrucciones-, donde se conversanlos últimos detalles del vuelo. El día que acompañamos a Marcela, además, un grupo de jóvenes perfectamente presentados recorría la sala de instrucciones como una de las últimas actividades antes de recibir su licencia de tripulante.

Una verdadera carrera a bordo
Una vez arriba del avión, Marcela saludó a cada uno de los pasajeros que iban entrando sin perder la sonrisa en ningún momento. Las otras tripulantes-dos en este vuelo-iban y venían ayudando a los pasajeros o recibiendo la carga del snack que se repartirá minutos después.

Cuando terminó esta labor, comenzó a verificar el panel de luces de control, coordinó la salida con el capitán y el despachador de vuelo, que queda en tierra. Se cerró la puerta, se sentó, se colocó el cinturón de seguridad y partimos a Antofagasta.

Apenas apagada la luz que indica que los cinturones de seguridad deben estar abrochados, rápidamente se cambió los zapatos por unos bajos y se puso un quimono.

Las otras tripulantes, por el grado que tienen, deben usar delantal. Comenzaron a sacar los carros con una precisión abismante; de lo contrario, simplemente no pasaban por ninguna parte. Sirvieron el snack, una cajita con un alfajor y una galleta, además de jugos, bebidas y café. Eran las 15:00 horas y seguro todo el mundo estaba con hambre. "Ese es uno de los reclamos frecuentes, pero el tiempo no nos alcanza para más", nos aclaró.

Aterrizamos en Antofagasta y no alcanzamos ni a bajar cuando a los 20 minutos, una vez que se hizo aseo y repusieron el snack , volvimos a subir. La rutina se volvió a repetir.

El ABC de los tripulantes de cabina
LOS TURNOS
Los turnos tienen secuencias de cinco días de trabajo por dos días libres, cualquier día de la semana. Lo que sí tienen asegurado es un bloque al mes de cuatro días libres, incluido un sábado y un domingo. En general tienen entre 10 y 13 días de vuelo en el mes y entre 12 y 15 días libres.
Las horas de trabajo en un vuelo no pueden exceder las 12 horas. Si se supera ese tiempo, los tripulantes están obligados a descansar y el avión no puede despegar.

En promedio, duermen fuera de su casa tres veces al mes en los destinos domésticos.

EL KIT DE SEGURIDAD
Guantes, máscaras e incluso abrazaderas en caso de que algún pasajero se coloque demasiado difícil, son algunos de los elementos del kit de seguridad. Según Marcela Bravo, a veces es necesario bajar un pasajero que sube al avión con algunas copas de más. Es molesto para el resto y pone en peligro la seguridad al rehusar seguir instrucciones, explica.

¿PUEDEN VOLAR GRATIS?
Los tripulantes y sus familias, en general, pueden viajar gratis o a un bajísimo costo en una aerolínea, normalmente sujetos a espacio.
Los nuevos tiempos han llevado a incorporar a las personas solteras que tienen pareja con los mismos beneficios. La única diferencia es que año a año deben renovar la declaración para cerciorarse de que no haya cambios.

CÓMO HACER CARRERA
Todos los tripulantes comienzan como trainee (nomenclatura de LAN). Después de un año, pueden aspirar a tripulantes propiamente tales; luego tripulante senior, que no tiene relación con los años sino con la experiencia que logran. El ascenso siguiente es jefe de Servicio a Bordo y posteriormente jefe de Servicio a Bordo Senior, para finalmente terminar como instructor (a). Este último cargo no es obligatorio pues una tripulante puede jubilar volando.

EL MISTERIO DEL CARRITO DE LAS TRIPULANTES
Toda la tripulación, incluido el capitán, lleva una maleta de mano característica. Lo sorprendente es que la ropa ocupa un exiguo lugar -normalmente es una muda en caso que imprevistamente deban quedarse en un destino- y el resto son manuales de seguridad, de servicio y de uniformidad que es obligatorio llevar.

Hace poco la DGAC autorizó sacarlos de las maletas personales y tenerlos en el avión.

LAS EXIGENCIAS DE LA VESTIMENTA
La vestimenta no pasa solamente por el uniforme o los colores corporativos. El pelo debe ir amarrado en un moño o cola con un prendedor de baquelita de color café; de lo contrario, suelto siempre y cuando no exceda el hombro.

Se permite un solo anillo por mano, excepto las casadas que pueden lucir la argolla de matrimonio junto al anillo de compromiso. Los aros tienen una dimensión de un centímetro de largo y reloj debe ser digital. No se permite otro tipo de joyas.
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