Fondos Mutuos
Antes de comenzar a escribir, me puse a revisar y a comparar muy rápidamente cómo van las rentabilidades acumuladas de los distintos tipos de activos en lo que va corrido del año y lo cierto es que la cosa no ha estado muy bien. El retorno del IPSA va un 1,3% negativo, las rentabilidades de los principales índices locales de renta fija van en 3,5% nominal, lo que con una inflación acumulada de 1,6% significan una rentabilidad real de 2,9% y en el ámbito internacional el Cembi (índice de rentabilidad de los bonos corporativos emergentes) va en 3,03% en dólares. Nada muy destacable.
El verdadero problema surge cuando pensamos en qué haremos en lo que nos queda del año, ya que desde el punto de vista de la renta fija local, el riesgo de inversión no pareciera ser simétrico; tenemos las tasas en UF en niveles mínimos históricos y no tenemos niveles de spread crediticio que nos protejan de las eventuales alzas en las tasas base. Nuestra preocupación viene por el lado de que si las tasas van para algún lado, eso no sería para abajo.
Lo noble de la renta fija, es que cuando la cosa se pone complicada en algún punto de la curva, siempre hay algún espacio entregando oportunidades. Si hacemos un zoom en las tasas locales, veremos que hoy las rentabilidades de corto plazo en depósitos a plazo, están en niveles bien interesantes. Los depósitos bancarios están rentando un 0.56% nominal (6.72% anual) lo que los hace verse como un lindo y rentable refugio, y para quienes miran el mundo en UF, los depósitos bancarios a UF + 3.30% deberían ser también una buena alternativa.
Con este escenario, parece muy aconsejable aumentar los montos invertidos a corto plazo asegurando así la rentabilidad para los próximos 12 meses y quedar a la espera de las nuevas oportunidades que el mercado de renta fija nos traiga, con nuevos emisores y nuevos productos. Con esta tranquilidad podemos comenzar a mirar con un buen ojo analítico las interesantes operaciones de renta variable que nos traerá el mercado. Yo me quiero detener en una en particular, que es la operación de venta de la participación de CORFO en Aguas Andinas, ya que es una interesante posibilidad de inversión en renta variable que tiene algunos visos para aprovechar el apalancamiento que entrega la renta fija.
Aguas Andinas es una compañía de clasificación de riesgo AA+, sus bonos corporativos se transan con los menores niveles de spread del mercado y cuentan con una altísima liquidez. Las sanitarias son probablemente el utility más estable y defensivo del mercado, con un bajo beta, pero con un alto "dividend yield"; eso es lo que permite enfrentar y mirar este activo como un híbrido, que aunque es equity tiene interesantes aires a renta fija.
Ahora analicemos solo la rentabilidad; ningún instrumento de Aguas Andinas paga un yield de 8.3% (ese fue el dividend yield del 2010) y por lo tanto uno podría comprar esa acción y apalancarla; hoy las simultáneas te cobran 0.55% mensual (6.6% anual), es decir uno se compra una acción con un yield esperado del 8.3% y pagas el 6.6% como costo de financiamiento, lo que podría generar un retorno esperado de 1.7% por año. Cuidado, que las compras apalancadas tienes muchos riesgos, pero para este tipo de compañías puede resultar una interesante opción.