Fondos Mutuos
Un mes no marca tendencia, pero la realidad es que durante enero de 2011, se ha visto más fortaleza y mayores retornos en los mercados desarrollados que en los emergentes.
La recuperación económica muestra un mundo dividido, ya que luego de un periodo de alto y sincronizado crecimiento mundial entre 2002 y mediados de 2008, la economía global enfrentó una crisis financiera que terminó colapsando en 2009.
El 2010, sin embargo, fue un buen año en términos de crecimiento económico (3,9%) y esperamos que 2011 siga esta tendencia.
En el foro económico que se realiza actualmente en Davos, Suiza, la economía mundial ha dominado las primeras jornadas de debate. Los niveles de optimismo son mayores que en cualquier encuentro realizado desde 2007, tanto a nivel de economistas como de las compañías y sus líderes.
Dentro de este mejor panorama se observa una clara tendencia hacia las perspectivas de crecimiento económico y de negocios que se encuentran en los mercados emergentes, particularmente China, Brasil e India, aunque también destacan Alemania y Estados Unidos.
Lo que parece seguro es que el crecimiento económico está destinado a mantenerse dividido por un buen tiempo, ya que existen grandes divergencias entre el entorno económico de los países desarrollados y los emergentes.
Los países desarrollados mantienen un alto desempleo, significativos déficit fiscales y política monetaria muy agresiva. En los países emergentes, los excedentes de capacidad ya han sido absorbidos por el buen desempeño económico, el consumo muestra un fuerte dinamismo y la principal preocupación es la inflación.
Por otra parte, se observa un efecto directo sobre las economías emergentes de las agresivas políticas adoptadas por los países desarrollados, particularmente Estados Unidos. Las bajas tasas de interés y el nuevo programa de recompra de bonos del tesoro anunciado por la Reserva Federal de Estados Unidos ha aumentado el apetito por riesgo de los inversionistas y los flujos de capitales hacia los países emergentes se han recuperado con fuerza. Se espera que esta tendencia se mantenga en los próximos años.
La contrapartida de esto son monedas fuertes en economías con alto nivel de crecimiento, lo que plantea un complejo dilema para las autoridades políticas. Si los bancos centrales suben las tasas de interés para frenar la inflación, corren el riesgo de conducir a una moneda más fuerte, pero si sus intervenciones en el mercado de divisas generan una moneda más débil, puede aumentar la inflación.
Dentro de este contexto, la pregunta es si los mercados emergentes seguirán siendo los ganadores en términos de inversión en renta variable. Los últimos 10 años han sido excepcionalmente favorables para los mercados emergentes, ya que la rentabilidad anual promedio ha sido de 13%, mientras que los mercados desarrollados muestran un despeño de solo 0.5%.
A pesar de que los principales riesgos están en las economías desarrolladas, en una perspectiva histórica los mercados emergentes son más riesgosos que los mercados desarrollados, por lo tanto se les debe exigir un retorno mayor. Por esto, en un contexto de estrategia de inversión se debe considerar tener una cartera más balanceada entre mercados desarrollados y emergentes que en el pasado, ya que si bien el crecimiento económico seguirá dominado por las economías emergentes, el balance de riesgo se está moviendo hacia estas economías.