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Una casa es víctima de robo. Luego la del vecino. Entonces las familias que habitan la calle deciden tomar la seguridad por sus manos y cerrar la entrada con un portón automático, sin establecerse como condominio. La escena se ha repetido en los últimos diez años. Tanto, que el último fallo del Tribunal Constitucional restringió el cierre de calles, de modo que sólo es legal hacerlo en aquellas sin salida.
En ese tiempo han aumentado las empresas, pymes e independientes que ofrecen estos servicios por montos que van desde los $750.000 a los $2.500.000, sin IVA. La oferta incluye desde portones de fierro o forrados en madera, hasta algunos con diseños a la medida. Los más utilizados son tipo corredera, cuya apertura se produce hacia un lado, y batientes, que se abren hacia el interior del pasaje. Estos últimos están en retirada según empresarios del rubro, porque ocupan espacio, bloquean salidas de autos y son usados por los niños para jugar cuando se abre y cierra, lo que disminuye su durabilidad.
El elemento básico: un motor de alta potencia
La clave del funcionamiento automatizado del portón es el motor que utilice: mientras más veces se abra y cierre en un día, mayor deberá ser su potencia. Por ejemplo, uno preparado para cien aperturas diarias en Comercial Bone cuesta, con gastos de instalación, $393.500. Una de las marcas más recomendadas por empresarios del rubro es la italiana BFT.
El servicio básico de instalación parte de los $750.000, ofrecido por vendedores independientes. Los precios aumentan cuando se incluye citófono y chapa eléctrica, como ofrece Juan Guajardo, de J.G. Portones Automáticos, por $900.000 aprox. El citófono se puede encontrar a $98.000 por casa, y si se busca mayor tecnología, Ferrobone ofrece un videoportero para ver a quienes llegan, por $78.000.
Uno de los problemas que se debe enfrentar al cerrar un pasaje es decidir cuál será la fuente de electricidad. "Frecuentemente se saca corriente de la casa esquina, con un consumo aproximado de $4.000 mensuales, pero cuando no hay acuerdo se coloca un remarcador para que uno de los vecinos funcione como administrador y cobre mensualmente", explica Sergio Muñoz, ingeniero de Ferrobone.
Luego, se pueden agregar fotoceldas de seguridad para que el portón se detenga ante el cruce de un niño, por $80.000. Para mayor seguridad anti robos se suele incluir una punta de tiburón de fierro; una de 10 metros bordea los $30.000.
Los pack que se ofrecen en Santiago incluyen sólo dos controles remoto. Los dispositivos extra se pueden comprar por un promedio de $12.000. En la mayoría de los casos se agrega también una puerta peatonal de un metro de ancho con chapa, por $240 mil con instalación.
Acuerdo de todos los vecinos
Hay costos adicionales que no se miden en dinero. Uno de ellos es que, en comunas como Las Condes o Lo Barnechea, la ordenanza municipal exige que la decisión de cerrar un pasaje sea unánime entre los vecinos, lo que ha frustrado iniciativas en sectores como Barrio Alpino en Lo Barnechea, donde un vecino ha impedido el cierre de la calle.
Además, los habitantes de la calle deben asumir el cuidado de las áreas verdes que queden al interior del pasaje y preocuparse de sacar la basura a la calle, así como de abrir la puerta ante emergencias.