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LONDRES.- Chile fue considerado como el sexto país con el mejor sistema de pensiones del mundo, de acuerdo al índice que publicó este miércoles la empresa Mercer, y que cubre 14 países.
En el primer lugar se ubicó Holanda, por segundo año consecutivo, con una puntuación de 78,3 unidades, seguido por Suiza, Suecia y Australia, con 75,3, 74,5 y 72,9, respectivamente.
Chile, con 59,9 unidades, superó a países como Estados Unidos (57,3 puntos), Brasil (59,8), Alemania (54) y Francia (54,6), mientras que en el quinto puesto de la medición quedó Canadá, con 69,9 unidades.
El indicador también consideró a países asiáticos, como Japón y China, que obtuvieron resultados de 42,9 y 40,3 puntos cada uno.
El índice Mercer se elabora de acuerdo con los criterios de adecuación, que pesa un 40% en el resultado final, la sostenibilidad, que vale un 35%, y la integridad, con un 25%.
Los resultados mostraron que no existe ningún sistema de pensiones que tenga todas las características exigidas, es decir, las de ser un sistema de primera clase y robusto, que proporcione buenos beneficios y tenga un alto nivel de integridad.
Los sistemas que lideraron la medición tienen una estructura por lo general sana, con muchas características positivas, pero también con áreas que necesitan mejorarse.
Fortalezas y deficiencias del sistema chileno
El estudio precisó que en el caso de países como Chile, Estados Unidos y algunos europeos, los sistemas tienen características buenas, pero también deficiencias y grandes riesgos, de modo que si no se corrigen, peligra su sostenibilidad a largo plazo.
En el caso concreto de Chile, Mercer indicó que las mejores características son el apoyo fiscal, la portabilidad de los beneficios, el bajo endeudamiento público, el nivel de las contribuciones obligatorias y la integridad del sistema: regulación y gestión.
Sin embargo, mencionó que hay aspectos que podrían mejorarse aumentando el nivel de las contribuciones obligatorias, introduciendo una edad mínima de acceso para los planes suplementarios, revisando la pensión mínima para los jubilados más pobres o permitiendo a los trabajadores jubilarse gradualmente, a cambio de cobrar una pensión parcial.