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La subsecretaria de Hacienda, María Olivia Recart, ha llorado todos los días desde que un terremoto 8,8° en la escala Richter azotó con fuerza Concepción, su ciudad natal. "Soy penquista de corazón, cuerpo y alma", cuenta desde la capital regional, ciudad que ha visitado varias veces desde el sábado pasado.
Gracias a sus conocimientos de la zona, la propia Presidenta Michelle Bachelet pudo contar con los primeros datos frescos de los daños de una de las zonas más afectadas de Chile. De hecho, a sólo horas del sismo visitó Concepción, y apenas volvió a Santiago logró encontrar en una calle del centro algo de señal para hablar por celular con la Mandataria.
A punto de dejar su cargo (que mañana será asumido por el actual diputado Rodrigo Álvarez), Recart confiesa que este terremoto (y posterior tsunami) dejó de manifiesto que como país nos hace falta saber enfrentar bien este tipo de calamidades.
-¿Cuál fue su primera impresión cuando llegó a la ciudad luego del terremoto?
"Se me apretó el corazón cuando llegué. Pero también me llamó la atención la capacidad de organización de Carabineros, Policía de Investigaciones, Ejército, Bomberos y empresas de servicio público, como energía, agua, telecomunicaciones. Ya estaban todos en reunión el sábado por la tarde y había tres reuniones diarias donde se daban tareas para las próximas dos a tres horas".
-¿Esta tragedia es una oportunidad para renovar la base productiva de la región?
"Lo primero es que Concepción lo pasará mal durante dos a tres años, y recién en cuatro años podremos ver luces de lo que significa este desastre. Hay que reconstruir mucha infraestructura vial y habitacional. La economía de la VIII Región ya venía transformándose, y muchas áreas, como agricultura y pesca, están en una segunda fase de producción. Nunca tendremos una ciudad robótica, pero hay mucha biotecnología".
-Se habla de que se necesitarán entre 15 mil millones y 30 mil millones de dólares para reconstruir el país. ¿Esos recursos vendrán del cobre o nos endeudaremos?
"No manejamos cifras aún. La plata está, pero a la vez estamos en condiciones de endeudarnos. La reasignación debiera dar para abordar el problema en 2010. Y hay que cambiar las prioridades presupuestarias y eso se puede hacer vía reasignaciones u otros mecanismos que el gobierno entrante está conversando con Hacienda. Esto se puede hacer sin generarle problemas a la economía, creando un círculo virtuoso de empleo. El nuevo gobierno debe definir eso".
-¿La nueva administración tendrá problemas para asumir esta tarea por falta de experiencia?
"Está el susto a perder lo avanzado en la región. El nuevo gobierno hace 20 años que no está en el poder, y hoy las ciudades son más grandes, más desarrolladas y la sociedad civil está empoderada. Mi recado para ellos es que no se demoren en pensar la ciudad del futuro. Hay que armar comisiones público-privadas, y aprovechar esto como la oportunidad de convertir a la región en potencia. Estaremos disponibles para ayudar, para que no se note el cambio de mando. Queremos dejar el motor andando, y que no se note el cambio de aceite".
-Esta catástrofe ha sacado a flote la solidaridad, pero también el pillaje. ¿Cómo evalúa esa bipolaridad?
"Nos falta estar más preparados para una cultura de catástrofe, pero es verdad que hemos demostrado mucha unidad: Bachelet y Piñera unidos en la Teletón es un ejemplo. Me chocó la pérdida humana y el edificio que se cayó en Concepción, y aquellos que están por caerse. Hay que regular más a las constructoras, tendrá que haber normas clase A y punto, y ver cómo hacerlo implementable. Pero no es gratis que se hayan caído edificios. Éstos deben ser antisísmicos".
-¿Se tomarán acciones contra esas constructoras?
"Ya no alcanzamos, pero me ofrezco públicamente para trabajar desde la sociedad civil para aportar en la reconstrucción de la ciudad. Hoy el desafío es hacer políticas innovadoras, rápidas, y reorganizar nuestra capacidad de respuesta para emergencias".