Fondos Mutuos
El principal costo del terremoto es la pérdida de vidas humanas y el dolor y angustia que están sufriendo sus víctimas, agravado por los saqueos.
Sin perjuicio de ello, el daño económico es severo. Las estimaciones preliminares del valor de la destrucción de viviendas, infraestructura y capacidad productiva van de US$7 mil a US$30 mil millones. Esto representa entre el 2% y el 8% del stock de capital físico del país.
El drama causado por el terremoto cambia las prioridades económicas. Una vez superada la emergencia, la principal tarea será la reconstrucción. Esto involucrará enfrentar variados desafíos que pondrán a prueba la capacidad del Estado, las instituciones y la comunidad para cumplir esa tarea con eficacia y eficiencia. En el caso de la política macroeconómica, el foco deberá estar en una adecuada movilización de los recursos fiscales y productivos.
El esfuerzo de ahorro del país en los últimos años permitirá que, incluso tras una de las peores crisis económicas internacionales que se recuerde, el Estado pueda abordar esta tarea desde una sólida posición financiera. Dado que la recuperación de la economía mundial ha mejorado sustancialmente las perspectivas para el precio del cobre a mediano y largo plazo respecto al contemplado en el actual presupuesto, una opción natural será recurrir al Fondo de Estabilización Económica y Social. Adicionalmente, el fisco puede considerar un mayor endeudamiento.
La situación macroeconómica también es favorable. La economía venía mostrando claras señales de recuperación, pero todavía existe una alta tasa de desocupación de la fuerza laboral y la capacidad productiva.
Ello permitirá destinar capital, trabajo y emprendimiento a la tarea de reconstrucción con un menor grado de disrupción de las demás actividades productivas.
Incluso no se puede descartar que dicha tarea contribuya a una recuperación más rápida que lo que se esperaba antes del sismo, sin perjuicio de los efectos negativos que éste tendrá en algunos sectores productivos a corto plazo.
Con todo, la movilización de recursos productivos hacia la reconstrucción probablemente requerirá ajustes en algunos de los precios claves de la economía. Hacer un gran esfuerzo de inversión en vivienda e infraestructura exigirá traer capital desde el extranjero y desviar capital y trabajo local desde sectores transables como el exportador a no transables como el de la construcción.
Es previsible que ello genere presiones al alza en el valor del peso y en la tasa de retorno exigida al capital.
En este contexto, uno de los principales desafíos que enfrentarán las autoridades macroeconómicas será ponderar y enfrentar adecuadamente los efectos que el plan de reconstrucción puede tener en el tipo de cambio y en las tasas de interés, de manera de tomar en cuenta sus implicancias en la competitividad del sector exportador y el control de la inflación.