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"Las buenas decisiones de los ejecutivos deben ser recompensadas"

viernes, 12 de febrero de 2010

Carolina Ubilla y Manuel Silva
Economía y Negocios

David Schmittlein, decano de la Escuela de Administración del MIT, sostiene respecto del debate global sobre compensaciones a los altos ejecutivos que dado el riesgo que conlleva la labor, los estímulos pueden ser justos.





En un escueto paso por Chile, el decano de la Sloan School of Management -la Escuela de Administración del Massachusetts Institute of Technology (MIT)-, David Schmittlein, hizo una pausa para analizar los temas que resuenan a raíz de la crisis financiera internacional.

En su visita, aprovechará de reunirse con destacados empresarios -entre los que figuran Andrónico Luksic y Piero Solari- para conocer los asuntos que preocupan a la región y comprender qué buscan los estudiantes que llegan a sus aulas.

-¿Cuáles son las grandes enseñanzas que dejó la crisis y si serán útiles para la academia?
"Dentro del mundo financiero, las lecciones no son tan sofisticadas. Me parece que tienen que ver más bien con las compensaciones, el riesgo, las indemnizaciones, la manera en que los gobiernos y el negocio deberían trabajar en conjunto, aunque no estén de acuerdo siempre".

"Esperamos que de aquí a ocho años más, cuando ya las lecciones se hayan olvidado y haya una nueva generación de banqueros y empresarios que tengan ganas de tomar riesgos que no deberían, alguien se los recuerde".

-¿Qué opina sobre el debate que se ha generado en torno a las compensaciones de los ejecutivos en Wall Street?
"Los líderes financieros a cargo de tomar las decisiones tienen una labor extremadamente importante, difícil, y que tiene grandes consecuencias para bien o para mal. Ellos arriesgan mucho, y creo que cuando sus decisiones son acertadas, deberían ser bien recompensados por ello. No sólo porque son buenas personas, sino porque son las personas más capacitadas y están obteniendo resultados competitivos".

-¿Pero hay asuntos éticos involucrados en los grandes bonos que se pagan en el sistema financiero?
"Nosotros les enseñamos ética a nuestros estudiantes, y muchas escuelas también lo hacen. Me parece que es importante hacerlo, pero no creo que sea la única respuesta. Hay muchos cursos de ética que tienen que ver con el cumplimiento de la ley, y eso es satisfactorio, pero hay temas que pueden resultar relativos, dependiendo de la cultura de la cual provenga la persona. Un curso de ética sí puede darle confianza a la gente y ayudarle a comprender que lo importante no es el detalle, sino el bien general".

"En el MIT lo complementamos con distintos módulos acerca de negocios sustentables, en términos de un sector financiero sustentable, capital humano sustentable, etc. Es un camino que nos lleva hacia el rol de los negocios en la sociedad y la conexión con la comunidad".

-¿En qué consiste este tipo de programas?
"Deliberadamente enviamos a algunos de nuestros estudiantes a proyectos en empresas que sean desafiantes respecto de sus recursos financieros y de la infraestructura económico-social que opera con ellos. Los destinamos a países como Tanzania, Uganda o Brasil, a trabajar con empresas, algunas con fines de lucro, otras no, y vuelven con mayor conciencia de cuál es el rol del negocio. Eso es algo que nunca vamos a lograr en un curso de ética".

-Es posible que en menos de 20 años China se convierta en la primera potencia económica mundial. ¿Por qué un ejecutivo debiera elegir estudiar administración en EE.UU. y no en Shanghai, por ejemplo?
"Ésa es la última pregunta que yo me hago antes de dormir, y lo primero que pienso al despertar. Hace nueve años, según el Financial Times, de los 30 mejores programas de MBA del mundo, el 80% estaba en EE.UU. Hoy es el 43%. Hay buenas escuelas en Singapur, Shanghai, la India, Londres, París, Madrid y Barcelona. Afortunadamente, mi escuela está dentro de los diez primeros, pero nuestros competidores en todo el mundo son cada vez más fuertes, y eso es bueno para todos".

-¿Y cómo ve la formación académica en Chile?
"Chile ha sido exitoso, pero también necesita generar éxito en innovación. Podemos decir que este país tiene una muy buena educación universitaria, pero no de posgrado. Entonces, a lo mejor hay que invertir en eso. Hay que pensar en cómo habría que invertir para que Santiago sea un centro de innovación para Latinoamérica. Es una muy buena historia para contar".




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