Fondos Mutuos
No fue el peor año desde la crisis del 29. Los economistas se equivocaron nuevamente. Se mostró una vez más que, tal como le pasó hace 200 años a Thomas Malthus, para la ciencia económica es difícil hacer predicciones.
Pero los economistas no fueron los únicos que se equivocaron. Muchos de nosotros a estas alturas deberíamos estar muertos si se hubieran cumplido los pronósticos sobre la gripe A (H1N1). Hay que acordarse que un senador (y médico) anunció ¡100 mil muertos sólo en Chile!
Lo que es claro es que 2009 empezó en medio del pánico mundial. Recuerdo que en esas semanas caminé un día por Av. Apoquindo y me encontré con tres conocidos: los tres me dijeron que iba a quebrar un banco distinto en Chile. Nada de eso pasó. Afortunadamente.
Y en el mundo pasó poco más. Quizá lo más emblemático fue lo de General Motors, aunque culpar a la actual crisis de su quiebra es equivalente al borracho que culpa a la última copa de vino.
Como es obvio, 2009 nos dejó pocos negocios relevantes. Es que los primeros seis meses fueron perdidos. "Tenemos todas las decisiones paradas" era el comentario habitual de cualquier empresario en esos días, y el buque insignia fue, por cierto, el Costanera Center. Varios tuvieron que ir más lejos y evitar que el barco se hundiera, como literalmente le pasó a la Sudamericana de Vapores según su propio gerente general. A otros, como a las salmoneros, se les juntó la crisis del virus ISA, la falta de previsión y la crisis económica.
Pero el año dejó otras cosas. Tres aperturas a bolsa, en un país donde existe anorexia de aperturas bursátiles, no están tan mal. También hubo negocios interesantes. Por de pronto, se confirmó la llegada de Walmart a Chile tras una OPA exitosa, las forestales chilenas salieron de compras en la región, y Saieh siguió de compras en el retail .
La disputa por el control más interesante del año estuvo en la Universidad Santo Tomás, que con la entrada de los Hurtado y Linzor dejaron a Apollo en el camino y pusieron fin a un complejo guión.
Lo que "no se vio" fue el ingreso de Andrés Navarro a Quintec. No fue posible. Tampoco la vuelta de Southern Cross al control de La Polar -la razón más importante de la fallida fusión con los supermercados que maneja el fondo de inversión.
Pero, sin duda, en términos de negocios, el pasado va a ser recordado como "el año de las farmacias" a raíz de la batahola que se formó tras el acuerdo entre FASA y la Fiscalía Nacional Económica. Una paradoja del destino: en un año de crisis, el foco estuvo en las farmacias.
La polémica de FASA con las otras cadenas, la pelea al interior de ella entre Falabella y el controlador, y "la guinda" fue la disputa del presidente de FASA con los directores designados por él. Las públicas recriminaciones y el epíteto de "krumiros" para referirse a ellos está entre lo curioso del año (la Real Academia dice que la palabra es originaria de Chile, aunque más bien parece un insulto en ruso).
En fin. Parte un nuevo año. Algunos pronostican una recaída. La famosa W. La mayoría -como Bernanke- es más optimista. Lo cierto es que no lo sabemos del todo. Y ahí está la gracia. Por algo Cicerón decía que no hay ventaja alguna en conocer el futuro. Por el contrario, "es atormentarse sin provecho".
Pero los economistas no fueron los únicos que se equivocaron. Muchos de nosotros a estas alturas deberíamos estar muertos si se hubieran cumplido los pronósticos sobre la gripe A (H1N1).