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Elecciones, Balance y Desafíos 2010

martes, 15 de diciembre de 2009

Felipe Larraín, profesor titular de la Universidad Católica
Economía y Negocios

A pesar de la agresiva campaña comunicacional que ha buscado exaltar los logros económicos del gobierno, la gente parece estar dándose cuenta de que los resultados no son nada de excepcionales.

Me corresponde escribir mi última columna del año al día siguiente de la elección presidencial y parlamentaria. Aunque me aventure en un área distinta a la economía, me resulta imposible no referirme a ella, que acapara casi por completo la atención pública. Luego hago un balance económico 2009, que ayuda a identificar los principales desafíos para 2010.

Elecciones
Una primera reacción es que la elección de ayer fue muy participativa. Las 7.222.000 personas que concurrieron a las urnas no son muy distintas a las de elecciones pasadas, a pesar de que a menudo se plantea que la política interesa cada vez menos a la población. Sin duda que en esta alta participación han influido, por una parte, la percepción de que luego de 20 años de gobiernos de la Concertación había una alta posibilidad de cambio, identificado principalmente en Sebastián Piñera y también en Marco Enríquez-Ominami; por otra parte, la candidatura independiente y novedosa de MEO atrajo a muchos votantes que sin él no hubieran participado en el proceso electoral.

Los resultados de la elección presidencial del domingo son bastante claros. Con Piñera empinado sobre el 44% de los votos y Frei bajo el 30%, los 14,5 puntos de distancia entre ambos configuran una brecha muy difícil de remontar. Por más que los miembros de la candidatura oficialista se esfuercen por sacar cuentas alegres de estas cifras, las caras de ayer tarde en su comando lo decían todo. Estos resultados son mejores que lo esperado para Piñera y peores que lo proyectado para Frei.

¿Qué pasará en segunda vuelta? Aunque la elección no está decidida, todo apunta en la misma dirección. La encuesta CEP de octubre pasado proyectaba (llevado a 100%) a Piñera en 42,6%, Frei en 30,2%, MEO en 21,9% y Arrate en 5,3% para la elección de ayer. Respecto del dato real, hay una ligera subestimación de Piñera y Arrate, y pequeñas sobre estimaciones de los otros 2 candidatos, pero en cualquier caso anda muy cerca. Sin embargo, la CEP preguntó también a los electores de MEO por quién votarían ellos en segunda vuelta: un 39% apoyaría a Frei, 29% a Piñera y 32% a ninguno. Como era previsible, MEO dejó en libertad de acción a sus partidarios.

Asignando todos los votos de Arrate a Frei, podemos hacer un ejercicio con 2 escenarios. Si los indecisos de MEO se asignan en la misma proporción que los demás (39/29), en segunda vuelta Piñera superaría a Frei por 52,6% a 47,4%. Pero incluso si suponemos que el 80% de los indecisos de MEO se vuelcan por Frei, el resultado queda 51,2% a 48,8% en favor de Piñera. En síntesis, aún usando supuestos muy favorables a la candidatura oficialista, Sebastián Piñera será con altísima probabilidad el próximo Presidente de Chile.

Balance y Desafíos
A fin de año es inevitable hacer balances. ¿Cómo lo ha hecho la economía chilena este año? La respuesta aquí es bastante clara. Chile ha tenido un manejo macroeconómico responsable, que permitió ahorrar buena parte de las holguras generadas en tiempos de bonanza, a pesar de los llamados a gastarlas que provenían de la propia Concertación. Sin embargo, los resultados -las frías cifras-han estado lejos de ser espectaculares. La caída de 0,9% en el Imacec de octubre completó 12 meses consecutivos de retroceso de nuestra economía. El propio Fondo Monetario Internacional proyecta que Chile caerá 1,7% en 2009, más que el mundo como un todo (que decrecerá 1,1%) y en abierto contraste al grupo de las economías emergentes, que crecerá 1,7%. Es cierto que la economía comenzó a mostrar signos de recuperación en el tercer trimestre de este año, luego de una fuerte recesión que ha durado cuatro trimestres, desde el tercero de 2008. Aún así, uno de los primeros desafíos del próximo gobierno será asentar la recuperación económica.

La situación objetiva de empleo tampoco permite sacar cuentas. Esta crisis nos legará una tasa de desempleo porfiadamente alta. Es cierto que Chile ha conseguido detener la escalada en el desempleo, principalmente a través de los programas de empleo con apoyo fiscal. De acuerdo a la última cifra del INE, la tasa de desempleo durante el trimestre agosto-octubre bajó a 9,7% desde el 10,2% del trimestre móvil anterior, pero aún así es 2,2 puntos porcentuales superior a la de un año atrás. La respuesta del desempleo a los ciclos económicos es bastante conocida. Demora muy poco en subir en las recesiones, pero cuesta mucho bajarlo en las recuperaciones. Por ello, el nuevo gobierno deberá atacar el problema del desempleo con un arsenal más contundente. Se requieren medidas que dinamicen el mercado laboral y apoyen así la creación de empleos más permanentes y de mejor calidad. Es aquí donde extender el subsidio a la contratación a otros grupos vulnerables (no sólo a los jóvenes entre 18 a 24 años) y mejorar su diseño para que ayude a generar empleos más permanentes, resulta una ayuda importante. No es aventurado afirmar entonces que el principal desafío económico que enfrentará el próximo gobierno será derrotar el desempleo.

Un tercer tema -muy ligado al empleo-es el retroceso de la productividad, que ha sido una constante de los últimos cuatro años, pero se ha agudizado en 2008-2009. De acuerdo a las cifras oficiales, la productividad cayó 2,4% en 2008; la proyección del panel de expertos convocados por el Ministerio de Hacienda es que caerá 2,7% en 2009. Detrás de este fuerte deterioro está el mal uso de los recursos públicos, las deficiencias de nuestra educación y capacitación de los trabajadores, las trabas al emprendimiento y las falencias en el proceso de innovación, por mencionar algunas de las causas más prominentes. Recuperar la productividad perdida y, así, la capacidad de crecer vigorosamente, será otro enorme desafío de largo aliento para el próximo gobierno.

Al final, la política tiene alguna relación con la economía. A pesar de la agresiva campaña comunicacional que ha buscado exaltar los logros económicos del gobierno, la gente parece estar dándose cuenta de que los resultados no son nada de excepcionales. Esto probablemente tuvo alguna influencia en la votación del domingo.

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