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"La suma del estímulo monetario y fiscal en la economía chilena ha sido excesiva"

lunes, 28 de septiembre de 2009

LINA CASTAÑEDA
Economía y Negocios

El Banco Central debería subir la tasa de interés en el primer trimestre de 2010 y no el segundo, como ha planteado, y también es necesario corregir la regla fiscal estructural, señala Alejandro Fernández, economista y socio de Gemines.

El economista y socio de la consultora Gemines Alejandro Fernández proyecta un crecimiento sobre 5% para la economía chilena en 2010, dentro del rango entre 4,5 y 5,5% que prevé el Banco Central, y para este año sus cálculos apuntan a una caída más cercana al 1,5% que al 2%.

Su escenario para el próximo año es de una recuperación bastante rápida de la economía, por lo que considera necesario que el Banco Central retire gradualmente, a partir de noviembre o diciembre, el programa especial de liquidez que otorga financiamiento a los bancos hasta 180 días a la tasa de interés de política monetaria (TPM), actualmente es de 0,5% anual. "Es algo en lo que hay bastante incertidumbre en el mercado, respecto de lo cual el Banco Central debió haberse manifestado en su informe de septiembre", dice.

También opina que el proceso de alza de la TPM debiera comenzar a más tardar el primer trimestre de 2010 y no en el segundo, como lo planteó el instituto emisor, dado que la transmisión de la política monetaria opera con rezago y se está partiendo de un nivel extraordinariamente bajo, de modo que la tasa de interés va a seguir siendo expansiva por mucho tiempo. La TPM tiene que llegar a fines de 2010 a no menos de 4%, si se quiere evitar un repunte inflacionario, dice.

"La suma de los estímulos monetario y fiscal que se ha inyectado a la economía - particularmente el monetario, porque en el fiscal no hay mucha certeza de que haya tenido algún efecto- creo que ha sido excesiva. Recién estamos en los meses en que las primeras bajas fuertes de tasas se están manifestando con pleno impacto y ese efecto va a durar varios meses, hasta después incluso que el Banco Central comience a retirarlo", señala Fernández.

Piensa que el Banco Central confía demasiado en que la inflación no va a subir porque la holgura de capacidad es muy grande, enfoque al cual el economista no le ve sustento. Entre otros aspectos, argumenta que nadie puede pensar que el tipo de cambio va a seguir cayendo como lo hizo hasta abril de este año; que tras un año de la implementación de la nueva canasta del IPC se van a eliminar los efectos transitorios que lo llevaron a la baja y la inflación importada va a volver a subir en la medida que la recuperación internacional se consolida.

Advierte que estos factores, sumados a la recuperación interna, con un estímulo monetario persistente hasta 2011, son una combinación que anticipa que si no el próximo año, en 2011 vamos a tener una inflación que debiera estar saliendo del rango meta.

Corregir la regla fiscal
Las estimaciones de Fernández apuntan a que en 2009 el déficit fiscal estructural estará más cerca del 1% del Producto Interno Bruto (PIB), en lugar del déficit de 0,4% previsto por el Ministerio de Hacienda, si es que se mantienen los criterios de medición de la regla fiscal. En cambio, el déficit fiscal efectivo será menor, en torno a un 3% del PIB, en lugar del 4,1% que pronosticó el Gobierno. ¿La razón?, el repunte en el precio del cobre está aumentando los ingresos del fisco más allá de lo que se esperaba.

El Gobierno debe enviar esta semana al Congreso el proyecto de Ley de Presupuestos 2010. Dado el PIB potencial de 4,2% y el precio del cobre de largo plazo de US$ 2,12 promedio calculado por los Comités de Expertos, los cálculos de Fernández indican que para ser consistente con un presupuesto estructural balanceado (saldo 0), el gasto público no debiera aumentar más allá de 6 a 7% real, más o menos la mitad de la expansión de este año.

En el largo plazo, el gasto público debiera crecer entre 4,5% y 5% como máximo, dependiendo del crecimiento potencial de la economía. Pero lo que permite un incremento mayor el próximo año es que el precio de tendencia del cobre se revisa al alza, uno de los defectos de la regla estructural, que a su juicio debiera corregirse. Porque al tomar el precio promedio para los próximos diez años se está generando una volatilidad muy alta. En los últimos cuatro años el gasto público ha subido en torno a 12 y 15% promedio: "la revisión sostenida al alza en el precio del cobre ha permitido y validado este crecimiento del gasto público por arriba del crecimiento efectivo de la economía", puntualiza.

El riesgo, dice el experto, es que en algún momento el precio del cobre comenzará a bajar y eso podría significar que para tener un gasto público compatible con la regla fiscal de equilibrio o de superávit de 0,5% del PIB, el gasto público no creciera o tuviera que caer. Lo que debiera hacerse, postula, es usar el promedio histórico del precio del cobre de los últimos 50 ó 70 años, lo cual les daría estabilidad a las cuentas fiscales.

También plantea la necesidad de tener reglas muy claras de los cálculos de las elasticidades relevantes para determinar la evolución de los ingresos fiscales, para lo cual sugiere que sería mejor tener una Dirección de Presupuestos (Dipres) independiente, cuya misión sea estimar los parámetros relevantes para la confección del Presupuesto y definir cuáles son los niveles de gasto máximo que puede tener el fisco año a año, en función de la regla de balance estructural.

Y precisa que la decisión de cómo gastar es una decisión política del Gobierno de turno. "Lo que la Dipres haría sería simplemente establecer los límites de gasto que puede hacerse cada año, en función de la regla de presupuesto estructural, pero dando garantía a todo el mundo de que los parámetros relevantes no se van a manipular.


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