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El G-20 se proclama como el foro económico mundial y se compromete con crear nuevo orden

sábado, 26 de septiembre de 2009

Luz María Zambrana
Economía y Negocios

El grupo, que también incluye a las mayores economías emergentes, trabajará en una nueva política de crecimiento.

La cumbre de dos días del Grupo de los 20 terminó con un reconocimiento al cambio en las relaciones de poder a favor de los emergentes, la promesa de que los planes de estímulo se mantendrán hasta 2010 y un marco de trabajo para lograr un crecimiento más equilibrado.

El G-20 pasará a ser la instancia de diálogo económico más importante del mundo.

La agrupación, que reúne a las principales economías emergentes y a los siete países más industrializado, reemplazará permanentemente al G-7, que sólo incluye a los más ricos.

El G-7, que lideró el panorama económico internacional por más de tres décadas, no desaparecerá, pero se enfocará en temas geopolíticos. Según el comunicado oficial del "principal foro de la cooperación económica internacional", se reunirá dos veces el próximo año y una en 2011.

En la misma línea, la voz de los emergentes será más fuerte en los organismos multilaterales.

El G-20 acordó también transferir en al menos un 3% el derecho de voto de los miembros del Banco Mundial, en beneficio de las economías en desarrollo. Asimismo, al menos un 5% de las acciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) pasará a los emergentes. Hasta ahora los desarrollados poseían el 43% de los derechos de voto en comparación con el 57% de las naciones industrializadas.

El traspaso será en detrimento de Europa, que ha visto su peso económico relativo reducirse en los últimos años. La reforma en la composición del Fondo deberá concluirse en 2011.

En el comunicado final del grupo, los líderes se felicitan por el éxito de los planes de estímulo y se comprometen a mantenerlos hasta que la recuperación se consolide. "Nuestra firme respuesta ayudó a detener el (...) declive en la actividad económica y estabilizar los mercados financieros", dice el documento.

Sin embargo, el G-20 no detalló las estrategias de salida de las políticas monetarias y fiscales.

En tanto, Estados Unidos logró uno de sus principales cometidos para la reunión, un acuerdo para crear un "marco para un crecimiento sólido, sustentable y balanceado". Se trata de equilibrar la oferta mundial con la demanda. Bajo esta premisa, China deberá desarrollar más su mercado interno y depender menos de las exportaciones, EE.UU. reducir sus deudas y aumentar sus ahorros, mientras que Europa deberá hacer reformas para atraer más inversión.

Pero aunque el trabajo para la nueva política de crecimiento comenzará en noviembre, el comunicado no propone plazos o un mecanismo de obligatoriedad, lo que fue criticado.

Otros compromisos
Uno de los puntos que fue muy discutido antes de la cita, la reforma del sector financiero, concluyó con el compromiso de que los miembros del grupo creen, para fines de 2010, normas más estrictas sobre la cantidad de capital que debe tener un banco para absorber las pérdidas. Las reglas serán implementadas gradualmente en los dos años siguientes.

También se acordó imponer "fuertes normas internacionales" a los bonos de los ejecutivos de la banca. "Queremos crecimiento sin ciclos de explosión y luego de derrumbe, así como mercados que fomenten la responsabilidad, no la imprudencia", afirma el documento.

Además, los países eliminarán los subsidios al petróleo y otros combustibles fósiles, pero no se dieron plazo para hacerlo.

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