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Brotes verdes y peligros futuros

martes, 01 de septiembre de 2009

Felipe Larraín


Los grandes temas económicos globales hoy son el riesgo de una recaída y los legados de la crisis.





La crisis fue violenta, pero el pánico pasó y la economía mundial ya tocó fondo. Por supuesto, no todos los países lo han pasado igual en este trance. En Asia, todas las economías emergentes ya despegaron hacia el segundo trimestre de 2009. China y la India están en una categoría aparte, porque sólo vivieron una desaceleración, mientras que el resto se enfrentó a la recesión. Sin embargo, Corea del Sur e Indonesia ya empezaron a recuperarse en el primer trimestre de este año; Filipinas, Hong Kong, Malasia, Singapur, Tailandia y Taiwán se unieron a la recuperación en el trimestre pasado.

Entre las principales economías de Europa, Alemania y Francia (las más grandes) tuvieron crecimientos débiles pero positivos en el segundo trimestre, mientras que el Reino Unido, Italia y España tendrán que esperar hasta la segunda mitad del año para ver números azules. En Latinoamérica, Perú y Brasil son las estrellas: el primero, con crecimiento positivo en 2009 (aunque con una fuerte desaceleración), lo que es bastante notable, y Brasil, con una poderosa recuperación a partir del segundo trimestre.

Y Chile, luego de cuatro trimestres de crecimiento negativo, ha comenzado a recuperarse a partir de este trimestre. Sin embargo, los grandes temas económicos globales hoy son el riesgo de una recaída y los legados y peligros de la crisis.

El riesgo de recaída
Una de las grandes dudas es si esta recuperación será perdurable o si la economía volverá a caer antes de entrar en una senda de expansión sostenida. En jerga alfabética, la pregunta es si se comportará como una V (escenario optimista), una W (con recaída) o una U (recuperación lenta). Entre los que han propuesto la W se encuentra Nouriel Roubini, cuyas predicciones han ganado enorme credibilidad en esta crisis.

¿Por qué una W? Parte importante de la recuperación en varias de las principales economías se debe al estímulo fiscal; en particular, al programa "dinero por chatarra" (cash for clunkers) , que se aplicó exitosamente en EE.UU. y en algunos países europeos como una forma de estimular la demanda por automóviles. Pero este estímulo fiscal es insostenible. Para sostener la reactivación, ahora le corresponde reaccionar al consumo e inversión privados. Sin embargo, los consumidores norteamericanos están tratando de mejorar su posición financiera a partir de una situación de sobreendeudamiento; por tanto, se requiere ayuda de otros consumidores, especialmente en Asia. El despegue de la inversión, por su parte, requiere una mejora sustancial de las condiciones crediticias, además de la recuperación de las expectativas. En esta situación, más bien deberíamos apuntar a una recuperación gradual, con tasas de crecimiento sustancialmente menores al periodo pre crisis.

Peligros y legados
Las autoridades económicas han realizado expansiones fiscales y monetarias sin precedentes en el mundo. Esta reacción de política ha establecido una enorme diferencia positiva respecto de otras crisis, y especialmente con la Gran Depresión de los años 30. Pero más allá de sus efectos positivos de corto plazo, ella establece importantes desafíos futuros.

Consideremos primero los riesgos de la política monetaria. En EE.UU., la base monetaria se ha más que doblado en los últimos doce meses, fruto de una expansión monetaria sin precedentes que ha incluido relajamiento cuantitativo no convencional (compra de papeles privados). Por ahora, sus efectos no se ven en la inflación, en parte por la caída de los precios de los commodities , en parte porque el crédito no se ha recuperado (M2, un agregado monetario más amplio que incluye depósitos a la vista y depósitos a plazo, aumenta menos del 10% en el último año). A medida que la economía se recupere, esto requerirá un delicado equilibrio, con una dosis de arte. La Reserva Federal intentará extraer este exceso de liquidez "justo a tiempo". Si lo hace antes de tiempo, matará la recuperación; si lo hace muy tarde, se generará inflación, y eso requerirá luego una contracción monetaria. Es un desafío mayor. Se necesita gran destreza y algo de suerte.

Por su parte, la inusitada expansión fiscal deja un legado de altos déficits fiscales y fuertes aumentos de deuda pública (o fuerte disminución de los activos externos netos de los gobiernos). Este desafío es de más largo plazo que el de la política monetaria, porque condicionará los presupuestos fiscales por muchos años. El mayor peso de intereses de la deuda pública requerirá un esfuerzo sostenido por parte de los gobiernos y afectará las tasas de interés, cuyo equilibrio será más alto que en ausencia de esos déficits.

La recuperación está finalmente llegando a Chile, aunque después de gran parte de las economías emergentes. Sin embargo, aunque la producción está aumentando a nivel global y local, el desempleo continuará elevado por varios meses. En Chile, por ejemplo, la tasa de desempleo de marzo de 2010 será (con altísima probabilidad) mayor a la de un año antes. Nuestra suerte también dependerá de la forma que tenga la recuperación global. La gran pregunta luego de la crisis es si Chile volverá a crecer al 3 o 4% de los últimos 12 años, o si podremos dar un salto que nos acerque más rápido al desarrollo.



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