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El triunfo feminista del Liceo 7

martes, 07 de mayo de 2019

Por Claudia Guzmán V. Fotos Felipe Vargas.
Ya
El Mercurio

El emblemático liceo de Providencia acaba de aprobar el cambio a colegio mixto. Un proceso que partió durante la graduación de la generación 2014, cuando una estudiante pidió asistir con pantalones en lugar de jumper a la ceremonia. Esta es la historia de la lucha que dio la comunidad escolar. "No podemos encerrarnos en una burbuja de autoprotección", dicen hoy las estudiantes.



La reunión fue tensa. El concejal Jaime Parada admite que fue beligerante. Y el entonces director del Liceo 7, Cristián Núñez, recuerda la amenaza de traer a los medios de comunicación. Afuera Noam Vilches, estudiante del cuarto medio de la promoción 2014, esperaba saber si podría graduarse como quería: sin jumper . Con pantalón.

-Siempre me vestí con pantalones, masculino, desde la básica. Y el jumper solo lo usaba la primera semana de clases, o incluso prefería no ir -dice hoy Noam, de 22 años de edad-. Entonces, solo imaginarme mi última foto con jumper era demasiado terrible. Mi mamá me decía "es solo un día. Hazlo por la familia"; pero yo no podía hacerlo, tenía que decir que no. Era una reivindicación personal, pero también era reconocer que el Liceo 7 nunca fue un Liceo de Niñas. Era asumir una realidad.

En la historia personal de Noam Vilches, estudiante de Filosofía de la Universidad de Chile que define su identidad de género como "no binaria", es uno de los antecedente que influyó en que se comenzara a discutir la necesidad de un cambio de liceo monogénero a mixto, que finalmente decidió el Liceo 7 de Providencia el pasado 12 de abril. Siguiendo la tendencia que ya concretaron en la misma comuna los liceos masculinos José Victorino Lastarria y Arturo Alessandri, y que reñidamente votó en Santiago el Instituto Nacional, el establecimiento que se ubica en la principal avenida de su comuna, es el primer liceo emblemático femenino en sumarse al cambio por la diversidad.

Jaime Parada, concejal de Providencia y además miembro del Movimiento de Liberación de Homosexual (Movilh) explica:

-Los cambios hay que empujarlos a veces tensionando. Y es verdad que entonces yo fui deliberadamente beligerante. Hasta traté de cobarde al director. Estaba muy enojado porque el director de Educación de la Corporación no quiso hacer nada, lo que me pareció insólito, siendo que era la administración de Josefa Errázuriz, que era progresista supuestamente. Y llegué al Liceo muy enojado.

Cristián Núñez, director del Liceo 7 hasta fines de 2017 y hoy director de un liceo en La Florida, mira en retrospectiva ese momento:

-Yo tenía claro que estaba frente a un problema contracultural. Tenía en frente al concejal Parada, activista de la igualdad de género, y yo estaba de acuerdo con él, no estaba de acuerdo en el método. Mi estilo es más progresivo, no impositivo, no iba a instalar el cambio de un día para otro. Hicimos muchas mesas de trabajo. La graduación fue respetando el requerimiento de la estudiante. Se hizo un Consejo Escolar y ahí yo planteé una pregunta: ¿qué pasaría si el liceo fuera mixto? Entonces, se generó una tensión. Los apoderados querían que siguiera siendo un liceo de niñas por tradición y los docentes (también) por una cosa más bien funcional, de adaptación.

Tras la graduación en 2014 -donde tres estudiantes se graduaron con pantalones-, Noam regresó al Liceo 7. Su liderazgo en los grupos de debate interescolares hizo que volviera a dar talleres a las alumnas de las nuevas promociones. Hasta hoy, la generación de Noam es un referente para las alumnas del Liceo, especialmente para las que recogieron la posta y lideraron el movimiento que acaba de sellar el histórico cambio para dejar de ser un establecimiento femenino.

-Me formaron a mí y por eso llegué al Centro de Estudiantes -dice Aracelli Cisterna, de Tercero Medio.

-En esa época las de octavo y séptimo básico no cachábamos ni una; decíamos "sí" porque "sí", pero nos fuimos informando- agrega Sofía Peña, hoy de Cuarto Medio.

Catalina Solar, recién egresada y ex presidenta del Centro de estudiantes de 2018, recuerda la generación de Noam:

-Ese Centro de Estudiantes nos abrió los ojos. Ellas nos dijeron entonces "cabras, esto está mal".

Educar a los compañeros

El pasado viernes 12 de abril estaban los sobres cerrados con la votación, esperando a ser abiertos desde la primera reunión de apoderados de marzo. Los profesores auxiliares e inspectores ya habían entregado sus propias votaciones y tenían sus sobres listos. Las alumnas había concurrido a las urnas el miércoles 10. Y ese viernes a las 15:00 horas el conteo de votos hizo que cambiara la historia, no solo el nombre del Liceo N {+o} 7 de Niñas de Providencia, fundado hace 77 años.

Mil 300 alumnas, decenas de educadores, tres grandes tilos, peumos y un gran ombú que se reparten por los patios, canchas y pasillos que dividen las salas, corredores, escaleras y muros de este liceo, atestiguaban cómo toda una comunidad decidía que desde el año 2020 el liceo dejaría de ser monogénero y pasará a ser mixto, uniéndose así a la tendencia que iniciaron en Providencia los liceos Alessandri y Lastarria, los otros emblemáticos. Pero éste era el primero de mujeres en iniciar la transición.

-Fue una emoción tan grande que a nosotros nos llenó el alma -recuerda Catalina Solar, la ex Presidenta-. Cuando lo supimos lloramos de alegría porque fue un año entero de trabajo. No podíamos más de felicidad. Nos abrazamos.

Todas las miembros de la directiva del centro de estudiantes del año 2018, algunas ya egresadas del Liceo, estaban ahí para asistir al conteo de votos que sellaba el éxito de su gestión. Se necesitaba que dos tercios de los seis estamentos que integran el Consejo Escolar estuvieran a favor, y el resultado fue estrecho. Votaron por el liceo mixto las estudiantes, la Corporación Municipal, la dirección y -por estrecho margen- los apoderados. En contra estuvieron los docentes y los auxiliares de la educación.

-Cuando salimos electas el año 2018 fuimos a varios foros feministas -cuenta Catalina-. Trajimos a la Red Chilena contra el Acoso Callejero, a distintas organizaciones que nos empezaron a educar a nosotras, al estudiantado, a los profesores, a los asistentes de la educación. Hicimos un trabajo de meses educando a los diferentes estamentos, tratando de explicar por qué era tan importante y necesario tener un colegio mixto.

Dice Aracelli Cisterna:

-No podemos encerrarnos en una burbuja de autoprotección y segregarnos, porque nos estamos dando mucha sororidad, pero salimos a la calle y nos pasan a llevar. La vida es mixta.

Agrega Isidora Riquelme, de Tercero Medio:

-Queremos que los compañeros se cuestionen cosas de las que no se dan cuentan, actitudes violentas muy interiorizadas como normales, que tomen conciencia porque no han tenido la opción de convivir con compañeras. Además, el liceo hace mucho tiempo ya que no es un liceo únicamente de niñas. Hay mucha gente que no se identifica como niña y aún así la siguen categorizando de esta forma. Entonces, el pasar a ser un liceo mixto o plurisexual, en realidad, es como el siguiente paso para dejar de invisibilizarlos.

Sentadas a la salida de su colegio, repasando las escenas del año anterior, las alumnas y ex alumnas van recordando la lucha que dieron por cambiar la historia de las nuevas generaciones. En su retina está el año 2017 y una toma feminista de 5 meses por educación sexista, resumida en una página web con denuncias desde malos tratos hasta acoso sexual bajo el lema "No me callo ni lo aguanto" y donde incluyen tres sumarios contra profesores que terminaron en sobreseimiento -igualmente, informan desde la Dirección de Educación municipal, los profesionales renunciaron-. Dicen las alumnas que sabían que la batalla por lograr el voto de los auxiliares de la educación era difícil, que encargados de aseo, inspectores y administrativos, pensaban que la llegada de los niños representaban problemas conductuales y cambios en el sistema de trabajo que no querían enfrentar. En el caso de los docentes, las estudiantes esperaban la ambivalencia que se dio, casi un empate entre los votos en contra y a favor:

-Una profesora dijo cuando ganamos: "Por fin voy a poder subir la exigencia en educación física -cuenta Rayén Guzmán, de Primero Medio-. Eso me generó harto ruido. Como si nosotras no fuéramos capaces de hacer más cosas que bailar, que es lo que más hacemos. Por qué no vamos a poder hacer lo que los hombres hacen.

En el caso de los apoderados, dicen las estudiantes, el trabajo fue más laborioso aún.

Jaime Bravo Cobb, abogado y presidente del Centro de Apoderados del Liceo 7, reconoce que la división al interior del estamento que lidera no fue fácil de superar.

-No fue un proceso pacífico -es lo primero que dice, para dar cuenta de cómo han sido las reuniones-. Hay claramente falta de información sobre todo de los apoderados más nuevos, de los que vienen llegando. Creo que tienen una posición más conservadora, prefieren que las niñas estén solas, sienten que así se pueden desarrollar más lentamente como mujeres o que se va a perder la tradición del Liceo 7. No sé darte más razones. Eso fue lo que expresaron. Decían cosas como que pensaban que las niñas iban a bajar las notas, porque se iban a poner a mirar niños. Cosas un poco absurdas, porque está demostrado por estudios que los colegios con mejores resultados son los mixtos.

Una página web activa, donde el Centro de Estudiantes subía constantemente estudios de universidades a favor y en contra de ambos modelos educativos -monogénero y mixto-, fue parte del material que se puso a disposición de los diferentes estamentos para ir creando masa crítica en la toma de decisión.

Pero Bravo también cuenta que la forma más importante de generar una convicción de la conveniencia de que el liceo transitara de monogénero a mixto -o plurisexual- se fue dando al interior de cada familia:

-Mi hija ya está en segundo medio, pero desde el inicio ella me contaba de cómo es la vida en el liceo. De cómo las chicas tienen sus demostraciones de afecto en los patios, de cómo manifiestan su diversidad en la forma de vestir, de cómo llamarse Liceo de Niñas lo sienten como un estigma y de la serie de cambios que ellas necesitan para sentirse respetadas. Entonces, desde la postura del feminismo, ellas mismas se dan cuenta de que en vez de cerrarse, la solución es abrirse y eso me parece admirable. Ellas son punta de lanza en esta materia en el feminismo.

Por qué conformarse

Desde la dirección de Educación de la Corporación de Desarrollo Social de Providencia, su director José Antonio Tapia, destaca que al igual que los liceos Lastarria y Alessandri han sido las propias comunidades escolares las que han decidido, pero que en este caso, las estudiantes han sido líderes indiscutidas.

Sobre los pasos que vienen para que se haga efectivo el ingreso de niños en el 2020, deben darse reuniones, pero cree que el ejemplo del Liceo Alessandri, donde se produjo el ingreso de niñas en séptimo y primero medio puede ser un modelo más adecuado -Lastarria tiene ingreso en kínder- a seguir. Respecto de la infraestuctura, dice que corresponde licitar los proyectos para ampliar camarines y baños:

-Pero son costos acotados, cercanos a los 80 millones de pesos, porque nuestros colegios tienen la capacidad instalada de sobra, entonces son obras de ampliación y posiblemente algo de construcción. Lo más importante es comenzar una etapa de sensibilización con todos los estamentos. Vamos a contratar psicólogos para preparar el cambio, para ver el trato entre los géneros en la educación con los apoderados, profesores, auxiliares y asistentes.

Así, en marzo del próximo año cuando ingrese la nueva promoción de estudiantes del Liceo 7 muchas de quienes lucharon para que fuera un establecimiento mixto no estarán ahí. Es el caso de Paulina Heredia, egresada el año pasado:

-Al comienzo nos decían que por infraestructura era muy caro hacer un nuevo baño. Que no tenían más salas para nuevas vacantes, que a los profesores les iba a costar enseñar a los niños.

Sofía Peña recuerda que, ante el desaliento, la apuesta de las dirigentas 2018 era educar:

-Ese era todo nuestro objetivo: hacer reuniones, conversatorios, hablar un mismo lenguaje. Pero llegamos a un punto en que ya no se podía posponer. Para nosotras era demasiado importante entender por qué nosotras teníamos una educación diferente a la que podían tener un liceo mixto o a la que tenía el Instituto Nacional.

Paulina, añade:

-De hecho, en un minuto estábamos tan rendidas que dijimos, ¿y si solo cambiamos el nombre?, ¿si nos conformamos con sacar el "De Niñas" del frontis del liceo y sacamos algunas frases patriarcales del himno?".

Y Catalina cierra:

-Dijimos: No, por qué vamos a conformarnos, por qué tenemos que conformarnos. Y lo dimos todo, con otra toma.

El petitorio de la toma de 2018 fue aceptado a mediados de julio. La idea de pasar a Liceo Mixto estaba aprobada si lograba los dos tercios del Consejo Escolar. La primera reunión con ese fin se realizó en enero, y las estudiantes cuentan que ellas mismas elaboraron el calendario de votaciones cuyo proceso finalizó el viernes 12 de abril.

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