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Guaguatecas: Motivando la lectura desde la primera infancia

jueves, 25 de abril de 2019

Elisa Montesinos
Vidactual
El Mercurio

Muchos colores y estímulos, distintos tipos de libros, muebles funcionales, lápices y juguetes, colchonetas, árboles de colores, grupos de lactancia, cuentacuentos y hasta talleres de danza pueden albergar estos espacios que comienzan a multiplicarse en Santiago y regiones por los beneficios que representan para los más pequeños.



Si bien el concepto bebètheque fue acuñado por una educadora francesa que crea "la hora alegre", modelo de biblioteca infantil en París en 1924, el término bebeteca se difunde a fines de los 80 gracias a la Conferencia de Lectura Europea realizada en Salamanca, España, y se desarrolla posteriormente en varias bibliotecas públicas de Barcelona, y en los Países Bajos. Desde entonces las bebetecas, espacios de fomento lector pensados para que los más pequeños incorporen el libro a sus juegos y aprendizaje, comienzan a expandirse.

Aunque en nuestro país es algo relativamente nuevo, los pocos centros que existen se van convirtiendo rápidamente en los favoritos de los pequeños y sus padres.

Un bosque sensorial

En nuestro país la pionera fue la Biblioteca de Santiago. Su directora, Marcela Valdés, chilenizó el concepto y fundó la primera "guaguateca" el 2014 junto a su equipo. Liderada por Lorena Moya, educadora de párvulos diplomada en bibliotecas públicas y educación, este espacio ha jugado un rol primordial al asesorar a los nuevos centros de lectura para bebés que van apareciendo en Santiago y regiones. Cuando surgió no existían referentes en el país, por lo que debieron investigar experiencias en Colombia, Argentina, México y España. "Partimos con el desafío de fidelizar a madres, padres, educadoras y adultos cuidadores, generando actividades permanentes de animación lectora en un espacio creado dentro de la sala infantil, luego continuamos con un segundo desafío planteado por la directora Marcela Valdés de crear un espacio especial. Probamos diferente materiales y metodologías de trabajo y, sobre todo, de narración de cuentos para la primera infancia, adquiriendo materiales sensoriales para complementar las narraciones y transformarlas en experiencias significativas", relata Lorena.

Debido al éxito que han experimentado en estos años de funcionamiento, próximamente se inaugurará una nueva guaguateca, que promete ser más lúdica e interactiva en la promoción de la lectura. Se trata de un proyecto conjunto con la Fundación Forma. "Será un bosque de libros, estímulos sensoriales, un espacio democrático para compartir experiencias y sabidurías basadas en la diversidad y la riqueza de ser diferentes. Estamos trabajando en su implementación para poder contar con este espacio en el más breve plazo", relata la educadora.

De Vitacura a Recoleta

En medio de los árboles de Casas de Lo Matta, en Vitacura, se halla la única guaguateca de aquella comuna. Fue inaugurada en marzo del año pasado "con el objetivo de fomentar la lectura en los más pequeños que no saben leer aún, pero que sí pueden familiarizarse con el libro y las historias para, de esta manera, formar hábitos lectores para el futuro", relata María José Egaña, gerenta del Programa Biblioteca de la Corporación Cultural de Vitacura. En un solo año el espacio, abierto incluso los domingos, recibió a más de 10 mil personas.

En la Biblioteca Municipal Pedro Lemebel de Recoleta también existe un espacio ideado especialmente para los más pequeños. Algo innovador al que las madres del barrio sacan provecho. Una de ellas lleva a su hijo y puede tejer productos para vender por mientras él se divierte. Atendido por la educadora de párvulos Natalia Rore desde su fundación junto con la biblioteca, a comienzos del 2017, diariamente reciben visitas de jardines infantiles e incluso realizan salidas a terreno para llevar la guaguateca a lugares más alejados de la comuna. Los padres asisten después del trabajo o del jardín de los chicos. "De a poco han ido conociendo el espacio. Dicen que antes solo los llevaban al parque, y ahora también los traen aquí. Tenemos talleres también para los padres y aquí funciona una vez al mes un grupo de apoyo a la lactancia", dice Natalia, quien confiesa que se enamoró de las guaguatecas cuando hizo su práctica en la Biblioteca de Santiago. Allí aprendió la disciplina positiva. Motiva a los niños sin decirles jamás que no, sino ofreciendo actividades alternativas o mostrándoles un juego o un libro.

En Providencia, al consultar en el mesón de una de las bibliotecas de la red pública si cuentan con estos espacios, el encargado consulta: ¿guagua-qué?, lo que indica que aún queda mucho por hacer y que las bibliotecas para los más pequeños en el país se cuentan con los dedos de una mano.

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