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Se terminó la era de la contención de costos en Codelco. Hoy, la premisa es mucho más drástica: se deben reducir, y lo más posible, pensando en que el escenario de precios del cobre y del molibdeno ya no da para holguras.
Precisamente, el principal producto de exportación del país llegó ayer a un nuevo mínimo anual, cerrando en US$ 1,59 por libra -61% más bajo que el récord de US$ 4,07 del 3 de julio-, tras bajar 2% en relación con la jornada del lunes.
Si eso ya era una tormenta para la empresa que preside José Pablo Arellano, la baja del molibdeno -que pasó de venderse en US$ 30 por libra a cerca de US$ 10 en pocos días- transformó el escenario en un verdadero temporal, por el efecto favorable que genera la venta de este subproducto utilizado en aleaciones del acero en los costos de extracción.
Todos estos vaivenes obligaron a los ejecutivos de la empresa, en las últimas semanas, a diseñar un plan mucho más agresivo para reducir costos.
"El énfasis cambió. Antes era contención de costos, ahora es reducción. Es más drástico", señaló una fuente de Codelco.
Qué cambia y qué no
El instructivo corporativo, a cuyo contenido tuvo acceso "El Mercurio", contempla en primer lugar el congelamiento del ingreso a la planta laboral, teniendo cuidado también en asesorías y contratos a honorarios.
Esto "con especial cuidado en los puestos actuales de trabajo", según comentó Codelco de manera oficial. Aun así, los planes de egreso que estaban en curso seguirán adelante, pero no se enfatizará en este punto.
En aquellos proyectos de expansión que ya están en ejecución y que necesitan el ingreso de personal nuevo, se seguirá adelante.
También se pidió tener especial dedicación por la austeridad y disciplina. Aquí, eso sí, hay un "pero": No dejar de lado ni la seguridad de las personas ni el cuidado ambiental. Tampoco las metas productivas.
Respecto de los contratos con proveedores y empresas de servicio -en calidad de subcontratadas laboran más de 30 mil personas al interior de la estatal-, el criterio es revisarlos para reducir, en lo posible, los costos. También se pide "la máxima productividad posible", tratando de que los costos reales bajen.
"Esta es la forma de enfrentar unidos esta dura situación, de la cual, no tengo duda, saldremos adelante", señaló en una misiva dirigida a los trabajadores -y publicada por "El Mercurio" de Calama- el vicepresidente de Codelco Norte, Sergio Jarpa.
Según el presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Alfredo Ovalle, la recomendación a los empresarios mineros es intentar estrujar al máximo las inversiones, evaluando alternativas más económicas y, ojalá, no tocar los puestos de trabajo.
"Esperamos que todas traten de mantener el empleo en todo lo se que pueda. A veces es imposible, porque la realidad puede superar a las intenciones", planteó Ovalle.
Respecto del freno a la contratación, el director del Centro de Minería de la Universidad Católica, Gustavo Lagos, plantea que esta es una señal potente tanto para los privados como para los mismos trabajadores.
"Es una señal muy fuerte para la empresa y para el país. Ojalá que oigan otros trabajadores, que hoy están en huelga y que no se dan cuenta de que sus actos les están restando posibilidades de trabajo a otros que están más necesitados", señaló.
Pequeña minería
En la región de Antofagasta, gremios de la pequeña minería del cobre aseguran que la baja en el precio del metal ha obligado al cierre de por lo menos 100 productores en el último mes.
Los mismos gremios cuentan que unas mil personas ya perdieron sus trabajos y que la producción de cobre de la zona ha disminuido en más de 81%.