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Nuevo Presidente asumió ayer su cargo:

Bolsonaro promete proteger la democracia en Brasil, liberándola de "amarras ideológicas"

miércoles, 02 de enero de 2019

JAVIER MÉNDEZ ARAYA
Internacional
El Mercurio

Mandatario llamó a sacar al país del "yugo de la corrupción, la criminalidad, la irresponsabilidad económica y la sumisión ideológica".



Con un despliegue de seguridad sin precedentes, Jair Bolsonaro (63) juró ayer como Presidente de Brasil y prometió en su discurso de investidura realizado en el Congreso Nacional en Brasilia "proteger" la democracia brasileña liberándola de sus "amarras ideológicas".

Tras hacer la señal de la cruz y realizar el saludo militar frente a la Catedral de Brasilia, Bolsonaro partió en un Rolls Royce "Silver Wraith" descapotable hasta el Congreso, donde juró la Constitución y prometió situar a "Dios encima de todos", uno de sus lemas de campaña.

En su discurso de 10 minutos ante los legisladores, Bolsonaro, un excapitán de Ejército y admirador de la dictadura militar que gobernó Brasil desde 1964 a 1985, prometió adherir a las normas democráticas y llamó a luchar contra los males en Brasil que sumieron al país en "la mayor crisis ética y moral de su historia".

"Convoco a cada uno de los congresistas a ayudarme en la misión de restaurar y volver a erguir a nuestra patria, liberándola definitivamente del yugo de la corrupción, la criminalidad, la irresponsabilidad económica y la sumisión ideológica", proclamó ante el Poder Legislativo el líder del Partido Social Liberal, convertido en el 38 {+o} mandatario del país.

Bolsonaro propuso un pacto nacional entre la sociedad y los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial para cumplir con un programa conservador en lo social y liberal en lo económico.

"Vamos a unir al pueblo, a valorar la familia, respetar las religiones y nuestras tradiciones judeo-cristianas, combatir la ideología de género, conservando nuestros valores", expresó. Y recalcó: "Brasil volverá a ser un país libre de amarras ideológicas".

Añadió que con su investidura como jefe de Estado, "Brasil comienza a liberarse del socialismo, de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto".

En su opinión, "el sesgo político" es lo que convirtió al Estado brasileño en "ineficiente y corrupto", por lo que ha puesto como objetivo acabar con esta parcialidad ideológica haciendo "reformas estructurales que serán esenciales para la salud financiera y la sostenibilidad de las cuentas públicas".

Como medidas concretas, recalcó que acabará con "la ideología de género" en las aulas para preparar a los alumnos para el mercado del trabajo, no para la militancia política. Otro punto en el que incidió fue el combate a la delincuencia, a la que se le atribuyen cerca de 60.000 muertes anuales en el país, y reiteró que para reforzarlo pretende flexibilizar el porte de armas a fin de que los "ciudadanos de bien" puedan "defenderse".

En la única alusión que hizo a su política exterior, reiteró que expulsará "el perfil ideológico" de las relaciones internacionales y que estará orientada a "servir a los brasileños" y no a "intereses partidarios".

Luego del acto de juramento en el Congreso, Bolsonaro, acompañado por su mujer, Michelle, se dirigió al Palacio de Planalto, sede del Gobierno, donde recibió la banda presidencial por parte de su antecesor, Michel Temer, y juramentó a sus 22 ministros, entre ellos siete militares retirados.

Posteriormente dio un discurso ante miles de personas en el que subrayó la lucha contra el socialismo y recalcó que la bandera de Brasil "nunca más será roja", en referencia al Partido de los Trabajadores (PT).

El cambio de mando continuó en el Palacio de Itamaraty, que alberga el Ministerio de Exteriores, donde ofreció una recepción oficial a los invitados internacionales, entre los que se contó el Presidente de Chile, Sebastián Piñera. De acuerdo con la Cancillería brasileña, asistieron diez jefes de Estado y de Gobierno.

De acuerdo con una información de Folha de Sao Paulo, 115 mil personas llegaron hasta la Explanada de los Ministerios, un número muy por debajo de las estimaciones iniciales, que preveían hasta 500 mil personas.

La ceremonia estuvo enmarcada en la que ha sido la más vasta operación de seguridad que se ha visto en décadas en Brasilia, que movilizó a cerca de 12.000 efectivos de los cuerpos policiales y de las Fuerzas Armadas y consideró incluso un escudo de misiles antiaéreos, helicópteros y cazabombarderos.

Horas después de su investidura, el nuevo Presidente firmó un decreto en el que fijó el salario mínimo de los trabajadores en los 998 reales (unos 257,5 dólares) para 2019, lo que supone un aumento del 4,61% con respecto al año pasado. La orden suele ser firmada por el Presidente de la República en los últimos días del año, sin embargo, Temer dejó la tarea para su sucesor.

Según analistas políticos locales, el discurso de investidura de Bolsonaro estuvo dentro de lo que se esperaba de él, y no hubo un esfuerzo real para reconciliar al país después de una de las campañas más polarizadas en la historia reciente de Brasil.

"Bolsonaro busca mostrarse como un personaje con una capacidad personal y política que está por encima de la que posee. Su discurso de asunción fue mediocre y es poco probable que haya logrado convencer a los casi dos tercios de la población brasileña que no votó en su nombre", comentó a "El Mercurio" Marcos Coimbra, politólogo de la consultora Vox do Brasil.

Pero los expertos consideran que Bolsonaro estará obligado a mostrarse más conciliador, ya que para varias de sus propuestas el Presidente necesitará una base de apoyo de 308 votos en la Cámara de Diputados y de 49 en el Senado, en un Congreso atomizado, en el cual 30 partidos tienen representación y la mayor bancada es del izquierdista PT.

"Por el momento se ve una buena voluntad del nuevo Parlamento, pero estamos pasando por un momento político de transición. El modelo para alcanzar las mayorías a cambio de favores políticos ya no es viable, y Bolsonaro ha dicho que no va a hacer negociaciones como en las anteriores administraciones. Por lo tanto, es todavía una incógnita cómo será la relación entre el Ejecutivo y el Parlamento. Si es mala, va a entrampar las reformas del gobierno", manifestó a este diario Geraldo Monteiro, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro.

"Brasil comienza a liberarse del socialismo, de la inversión de valores y de lo políticamente correcto".JAIR BOLSONARO,NUEVO PRESIDENTE DE BRASIL.

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