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1942-2018 Semblanza de un caminante:

Norberto Seebach: El viajero, el fotógrafo, el maestro

domingo, 23 de diciembre de 2018

ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ
Homenaje
El Mercurio

Cerca de un millar de personas acudieron esta semana al funeral de este profesor de matemáticas que se apasionó por conocer y fotografiar Chile. Sencillo, generoso y abierto, deja una significativa huella en el país por el que caminó sin descanso.



Todos los años, alrededor de mayo, Norberto Seebach ya tenía impreso su calendario de fotografías de Chile para el año siguiente. Era un hombre planificado y ordenado, algo que seguro tenía relación con sus raíces germanas: su padre había nacido en Bremen y su madre en una familia alemana asentada en Sumatra (actual Indonesia).

Para escoger las imágenes de su calendario, Seebach desarrolló una curiosa metodología. Reunía a sus alumnos del Colegio Suizo -donde impartía clases de matemáticas durante toda la Educación Media- y les proyectaba un diaporama con 36 fotos de Chile. Los alumnos votaban por las doce que más les gustaban y las fotos que tenían más votos eran las escogidas. Claro que había una trampita. Como buen profesor de matemáticas, buscaba que la publicación representara proporcionalmente las zonas norte, centro y sur de Chile. Si la votación se concentraba en algún sector, él "ajustaba" los resultados para mantener el equilibrio territorial.

No era el único momento en que combinaba las matemáticas y la fotografía. En 1978 lo detuvieron en Perú -varias veces terminó preso mientras fotografiaba- por andar con dos cámaras y dos pasaportes. Pasó sus días de prisión haciendo tablas logarítmicas. También aplicaba la geometría y las proporciones matemáticas para componer los paisajes.

En 2018 se cumplieron 40 años desde que comenzó a elaborar su calendario "Recorriendo Chile". Este año también celebró 50 años de matrimonio con Gisela Speiser - su gran compañera de aventuras-, unión de las que nacieron sus hijos Claudio y Christian, ambos ingenieros. Y este año, un día antes de su cumpleaños número 76, murió víctima de un cáncer. A su funeral, realizado el martes, acudieron más de mil personas. Entre ellos muchísimos exalumnos, fotógrafos y admiradores de su vida y su obra. "El tocó a muchas personas, por todo lo que entregó a los demás", señala Christian Oberli, exalumno y profesor de Ingeniería de la UC.

De la acuarela a la fotografía

Nacido en Temuco, durante su infancia Norberto Seebach cambió varias veces de domicilio por el oficio de comerciante de su progenitor. Cuando vivía en Concepción, su padre salía a pintar acuarelas en lugares como el Alto Bío Bío y la ladera del volcán Copahue. Acompañando a su padre aprendió a observar con paciencia el paisaje y sus cambios de luz. También adquirió su pasión por los viajes y por acampar.

Viajero inagotable, a los 13 años se embarcó solo en un barco de la Armada que lo llevó hasta el Cabo de Hornos. Luego, trabajando en Munich como profesor, recorrió Escandinavia y distintos países tras la Cortina de Hierro. Cuando decidió retornar a Chile, embarcó una Combi hacia Nueva York y desde ahí cruzó toda América hasta llegar a Santiago. Desde ese momento concentró sus excursiones y fotografías en territorio nacional.

En Chile no dejó rincón sin explorar, incluidos los Campos de Hielo Norte y Sur, que cruzó con una expedición en 1995 y 1997. "Fue pionero en llegar a espacios inexplorados y nunca antes fotografiados. Inspiraba a otros fotógrafos a llegar allí", relata su hijo Christian Seebach.

"Su formación matemática y gran memoria convertía una conversación con él en toda una experiencia, que incluía una cantidad impresionante de información. Sus indicaciones eran precisas e interesantes y aportaba anécdotas y datos no oficiales muy útiles. Cuando yo intentaba ir a fotografiar algún lugar siempre lo consultaba con él", explica el fotógrafo Guy Wenborne.

"Como viajó tanto a través de Chile, conocía la evolución de los distintos lugares que había fotografiado. Caminante inagotable, sus jóvenes acompañantes nos cansábamos mucho antes que él. Caminaba decenas de kilómetros en lugares donde no había caminos. O se hacía amigo de los carabineros de la frontera y así lo dejaban pasar. Nosotros lo esperábamos durante horas hasta que encontraba el momento indicado para tomar la foto. A veces no le resultaba y rabiaba un poco porque se le cruzaba una nube y la toma ya no le servía", explica Christian Oberli. "El concepto que él creó -'Recorriendo Chile'- es muy bonito y especial. Lo que hizo fue ver la belleza de Chile en todos lados, no solo en los parques nacionales".

Solo el 2018, Seebach recibó el Año Nuevo en Arica y recorrió la Patagonia y Tierra del Fuego hasta la bahía Yendegaia . En agosto le diagnosticaron el cáncer, del que murió esta semana, pero ya enfermo alcanzó a visitar su querido volcán Villarrica. "Norberto es y será para muchos de nosotros un referente de exploración y amor por el estado natural de nuestro territorio. Me siento muy afortunado de haberlo conocido", señala Guy Wenborne.

Les Luthiers y los teoremas

De joven, Seebach realizó algunos voluntariados y le gustó la experiencia de enseñar a niños. Por eso escogió estudiar Pedagogía en Matemáticas. Aunque también cuentan que eligió esta carrera porque le dejaba cerca de dos o tres meses libres para viajar y fotografiar Chile.

Mientras estudiaba, fue ayudante de cálculo de tablas de mareas en el Observatorio Calán y al recibirse se fue a Munich a trabajar unos años como profesor. Tras retornar a Chile impartió clases de matemáticas a los alumnos de Medicina en la Universidad de Chile y luego en el Colegio Suizo, donde enseñó durante décadas, entre 1976 y 2000.

"Fue una figura muy querida en la comunidad educativa. Era un profesor especial y atípico. Bilingüe, recibía a alumnos que solo habían tenido clases de matemáticas en alemán y los acompañaba en la transición al español, para que pudieran dar la PAA. Puntual y exigente, pero no lejano, los estudiantes le tenían mucho cariño y se lo peleaban para que fuera su profesor jefe. Enriquecía enormemente la experiencia en clase con los relatos de sus expediciones y con los viajes y paseos al aire libre que organizaba con sus cursos", recuerda Christian Oberli, hoy presidente del directorio del Colegio Suizo.

Sus estudiantes lo recuerdan con un delantal blanco y con un gran compás de madera, con el que trazaba circunferencias en el pizarrón. También rememoran cómo enseñaba el teorema de Tales utilizando una canción de Les Luthiers. Su hijo Christian agrega que solía dar la PAA con sus alumnos. "Varias veces sacó puntaje nacional en matemáticas y lo llamaban para invitarlo al desayuno que iba a tener el ministro con los mejores puntajes, todos de 18 años". Tampoco le iba mal en castellano. "Era puntilloso con el lenguaje y la toponimia. Solía recurrir al diccionario de la RAE para solucionar sus dudas", agrega.

Como profesor, solo lamentaba que sus obligaciones le impedían tomar fotos en otoño (algo que sí podía hacer en las vacaciones de verano e invierno). "Envidiaba a los fotógrafos que tenían imágenes de paisajes en otoño. Cuando jubiló, pudo por fin viajar por Chile en esa estación y así captar las distintas tonalidades y colores a través del año", explica su hijo Claudio Seebach.

Con sus cámaras Hasselblad

Admirador de las fotografías de Chile de Roberto Gerstmann y Alberto de Agostini, Seebach se formó como fotógrafo en forma autodidacta. Partió con una cámara sencilla y luego se compró dos cámaras suecas Hasselblad. Usaba rollos de 6 x 6 cm (no de 35 ml) que le daban nitidez y calidad fotográfica a las imágenes. Solo en 2010 adquirió una cámara digital Nikon. "Nunca le asustó el formato digital; le encantaba que más personas tuvieran acceso a la fotografía y estaba fascinado con los ángulos fotográficos que permiten los drones", dice Christian Seebach.

Norberto Seebach era famoso por ser "tacaño" con los rollos de fotos: les daba un uso muy medido para que el proceso no le saliera tan caro. "Las primeras y últimas fotos del rollo, que a veces se velaban, las destinaba a fotos familiares. La parte más importante del rollo era para sus fotos de paisajes", agrega Claudio Seebach. Para tomar fotos usó durante muchos años un jeep Land Rover rojo que acondicionó. Le abrió el techo, le agregó un refrigerador, lo amobló y le puso doble batería y doble estanque de bencina.

"Tenía un gran ojo para captar la belleza de los lugares y estudiar la composición, la luz, la armonía y la profundidad. Sus imágenes se enmarcan en la vertiente clásica de la fotografía de paisajes", sintetiza Oberli. En sus fotografías no solían aparecer personas. "Un poco por su timidez y también porque significaba estar varias horas posando. A sus hijos nos tocaba aguantar y ser modelos en la lejanía, para dar la escala en esos paisajes inmensos. También estábamos encargados de tapar la luz en las fotos de contraluz", cuenta Claudio Seebach.

En 1979 publicó su calendario "Recorriendo Chile", que ya lleva 40 años de existencia. Y en la década de los 90 comenzó a editar libros en distintos formatos y tamaños. "Publicó siete libros, pero aun queda mucho material que dejó", relata su hijo Christian, quien tomó la posta de la editorial que formó Norberto para sus publicaciones (www.recorriendochile.cl)

Pero si sus facetas de educador y de fotógrafo dejaron una huella profunda, también lo hizo su personalidad. "Correcto, generoso, emotivo y acogedor con las personas que lo visitaban o le pedían consejo. Tocó a mucha gente a través de su calidad humana", señala Christian Oberli. Algo que ratifica el fotógrafo Pablo Valenzuela Vaillant. "Su legado trasciende lo fotográfico y profesional. Era una persona encantadora, con un espíritu sencillo y cálido. Fue, sin duda, un gran maestro. Un verdadero caballero".

"Tuvo una gran influencia en mi decisión de ser fotógrafo naturalista. Su trabajo tiene una factura casi perfecta en la composición, la luz y la búsqueda de espacios bellos, pero desconocidos de Chile".
GUY WENBORN
FOTÓGRAFO

"Plasmó como pocos, con delicadeza y fuerza, la belleza de Chile. En un mundo lleno de ruido, su invitación permanente era al silencio".
ALBERTO LARRAÍN
PSIQUIATRA Y DIRECTOR DE PROCULTURA

"Conocía Chile como nadie y sus imágenes transmiten un sólido vínculo con el territorio, aunque su legado trasciende lo fotográfico. Fue un gran maestro, un verdadero caballero".
PABLO VALENZUELA VAILLANT
FOTÓGRAFO

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