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Se trata de un proyecto médico que usa la energía magnética para realizar cirugías:

Levita Magnetics, emprendimiento criollo que ha levantado más de US$ 20 millones

domingo, 16 de diciembre de 2018

Constanza Capdevila de la Cerda.
Economía y Negocios Domingo
El Mercurio

A diferencia de otras start up "made in Chile", los principales inversionistas de la compañía son chilenos: Nicolás Luksic, Eduardo Ergas y Paola Barrera Heller entre otros.



"Le creo a este proyecto y a su inventor. Ha sido una inversión fantástica y tiene un gran futuro, resuelve un problema muy importante y es que disminuye la cantidad de cortes", señala el empresario Eduardo Ergas para explicar por qué decidió apoyar financieramente a Levita Magnetics.

Así como él, otros inversionistas chilenos decidieron poner sus fichas en la tecnología que desarrolló el médico Alberto Rodríguez Navarro.

Con sede en Silicon Valley, Levita Magnetics es una compañía creada por este chileno -cirujano endoscopista- que descubrió que se podía utilizar la energía magnética para realizar cierto tipo de cirugías. Diseñó el instrumental para optimizar el procedimiento -una pinza-, ejecutar menos cortes y mejorar los tiempos de recuperación de los pacientes.

Empresarios como Nicolás Luksic, Paola Barrera Heller (hija de Andrea Heller), Juan Andrés Camus (presidente de la Bolsa de Comercio), Cristóbal Silva (managing partner de FenVentures), Carlos Eugenio Lavín (a través de Inversiones Convento) y Maximiliano Ibáñez (por medio de Inversiones Colunquen) apostaron por la empresa.

En total, esta start up ha levantado más de US$ 20 millones desde 2011, y el 60% proviene de tierras chilenas, a diferencia de lo que sucedió con Cornershop, que no recaudó ni un peso en Chile.

"No es común que en el área médica el capital sea chileno, pero nuestra empresa ha sido capaz de crear un producto con reconocimiento internacional y con aportes principalmente chilenos", señala el médico, quien agrega "mi objetivo final es que la cirugía magnética esté en todos los pabellones del mundo".

Todos los aportantes coinciden que, más allá de tratarse de una gran idea, la gran razón de por qué decidieron apostar por este emprendimiento es el hombre detrás de él: Alberto Rodríguez Navarro.

"La tecnología parecía interesante, pero cuando inviertes en una etapa tan temprana lo más importante, por lejos, es el emprendedor. En este caso era un médico, busquilla, con mucho empuje y una ganas impresionantes de hacer que el proyecto funcionara", declara Alex Seelenberger, managing partner de Aurus Capital, quien fue el primero en apoyar la iniciativa y cofundó, con Rodríguez Navarro, Levita Magnetics.

Entre 2011 y 2014, Aurus Capital aportó casi US$ 2 millones -y luego serían otros US$ 2 millones más- y sigue siendo el principal accionista de la empresa. Seelenbeger es miembro del directorio.

Además de Aurus Capital, Corfo también apoyó a la empresa desde sus orígenes. Con un monto total de US$ 1 millón y la posibilidad de ir a Silicon Valley, al Stanford Research Institute a aprender.

Clínica Las Condes: Más de 30 cirugías

Hoy centros médicos norteamericanos de la talla de la Clínica Mayo, la Universidad de Duke y Cleveland operan con la tecnología de Levita Magnetics. La revista Fast Company, una de las publicaciones de innovación más influyentes, la destacó como una de las diez compañías más innovadoras del mundo en el área de la salud.

Fue Juan Andrés Camus quien lo convenció de probar su invento en Chile y desde hace un mes, la Clínica Las Condes ha realizado más de 30 operaciones exitosas -obesidad, vesícula, urológicas y colon- con la tecnología creada por Rodríguez.

En 2014 el médico se mudó a vivir a Silicon Valley, dejando su práctica profesional y sus más de 10 años de trayectoria. La primera gran ronda (Serie A) de financiamiento vino el 2014 y lograron recaudar US$ 4 millones.

"Ingresamos al proyecto cuando ya existía un prototipo del producto y se estaban iniciando los primeros testeos de su funcionamiento. Era riesgoso, pero confiábamos en la tecnología y teníamos mucha fe en su inventor", sostiene Alejandro Carboni, gerente general de Inversiones Romy, desde donde participó Paola Barrera.

Tras el aumento de capital, Levita Magnetics logró su primer batatazo: consiguió que la Food Drug Administration (FDA) en Estados Unidos aprobara su pinza laparoscópica para cirugía de vesícula. La entidad tuvo que crear una categoría especial para procedimientos con campos magnéticos, algo inexistente hasta el momento. "Era una apuesta claramente riesgosa. Por eso ha resultado clave contar con inversionistas con visión de largo plazo y paciencia, porque se trata de categorías de activos que requieren de largos períodos de maduración", precisa Cristóbal Silva, de FenVentures.

Luego de que la FDA aprobara el instrumental, la pista se alivianó un poco para Levita Magnetics. El 2017 llevaron a cabo una segunda ronda (Serie B) y levantaron US$ 13 millones.

El 2017 lograron una segunda aprobación de la FDA para cirugía bariátrica y, con más capital y permisos, el perfil de riesgo de la empresa cambió.

Hoy están preparando una ronda puente para levantar US$ 4 millones adicionales y obtener una tercera aprobación de la FDA, para procedimientos urológicos. A fines de 2019 esperan hacer un gran levantamiento, por unos US$ 15 millones, y así escalar las ventas a nivel mundial y desarrollar nuevas aplicaciones e instrumental.

"La tecnología de Levita llegó para quedarse y ya está cambiando la manera de hacer cirugías", comenta orgulloso Seelenberger. Respecto de la posibilidad de vender o asociarse, el ejecutivo es claro: "Estamos en una posición muy especial, todos los jugadores de la industria nos conocen y una oferta puede llegar en cualquier minuto".

Rodríguez Navarro adelanta que el plan es que Levita Magnetics llegue al punto de equilibrio en dos a tres años, conquistando mercados como Europa, Latinoamérica, Canadá y Japón. Además, el médico busca fabricar aquí el instrumental. Hoy se hace en California, pero su creador quiere que, al igual que el primer prototipo, vuelva a ser "made in Chile".

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