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Nueva dinámica de poder en Washington:

Tras su derrota en la Cámara Baja, Trump tiende puentes y lanza advertencias a los demócratas

jueves, 08 de noviembre de 2018

Nicolás García de Val
Internacional
El Mercurio

El Presidente les dijo que si utilizan su mayoría para investigarlo, él les hará lo mismo. Los opositores obtuvieron el control de parte del Congreso y podrán bloquear las iniciativas legales de los republicanos, que todavía tienen el Senado.



Acaba de sufrir una derrota electoral, pero el Presidente Donald Trump decidió comenzar la segunda etapa de su mandato a la ofensiva y amenazó a los opositores con adoptar una "postura de guerra" si utilizan su nueva mayoría en la Cámara Baja para investigarlo.

"Si los demócratas nos investigan a nivel de la Cámara de Representantes, nos veremos obligados a considerar investigarlos a ellos por sus filtraciones de información clasificada, al nivel del Senado. Ese juego es para dos!", tuiteó el mandatario. Poco después hizo un comentario totalmente diferente: "Es hora de que los miembros de ambos partidos se unan, dejen atrás el partidismo y mantengan firme el milagro económico americano", dijo Trump en una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

En sus primeros dos años, el oficialista Partido Republicano tuvo el control total del Congreso, pero las elecciones de mitad de mandato del martes -que renovaron un tercio del Senado y toda la Cámara Baja- dejarán a los demócratas como la principal fuerza en la Cámara de Representantes, cuando asuman en enero, y dieron por terminada la era de un solo partido.

Con su nueva mayoría, los opositores podrán hacer de contrapeso al poder del Ejecutivo. Los demócratas podrán bloquear la aprobación de leyes, ya que requieren el visto bueno de ambas partes del Capitolio, e impulsar sus propios proyectos legislativos, aunque luego choquen con el muro republicano en el Senado. En otras palabras, Trump deberá hablar con los opositores antes de poder impulsar algunas de sus propuestas emblemáticas, como el muro fronterizo con México.

También dispondrán de los votos necesarios para iniciar investigaciones sobre Trump y sus negocios, e incluso impulsar un proceso de destitución ( impeachment ), aunque difícilmente prosperaría porque necesita ser ratificado por el Senado -donde los republicanos aumentaron su mayoría en los comicios del martes-, y la líder demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, ya adelantó que "no está en la agenda" y que se centrarán en el principal tema que preocupa a los votantes: el sistema de salud.

En la vereda contraria, los comicios de mitad de periodo dejaron claro que los republicanos están más "trumpistas" que nunca.

El martes se registró un 49% de participación, un alza enorme con respecto al 36,7% de las midterms de 2014, y quienes fueron a sufragar por los candidatos oficialistas lo hicieron pensando en apoyar a Trump, según los sondeos a boca de urna. El 25% de los votantes lo hizo para respaldar al mandatario, según AP VoteCast, una encuesta nacional del electorado, mientras que cerca de 40% manifestó haberlo hecho para expresar su oposición al Presidente.

Una encuesta de CBS News, en tanto, mostró que el 88% de los que apoyan a Trump votaron por un candidato republicano.

"Los candidatos que apoyaron nuestro mensaje ganaron. Por otro lado, hubo algunos que decidieron alejarse y les fue muy mal. No se si sentirme feliz o triste", dijo el Presidente ayer y mencionó a personas como Carlos Curbelo (Florida) y Mike Coffman (Colorado), que fueron derrotados por los demócratas.

"La elección produjo un veredicto dividido sobre los republicanos, pero no cabe duda de que fue un referéndum sobre el trabajo del Presidente Trump", dijo a "El Mercurio" Karlyn Bowman, analista del American Enterprise Institute.

Los ojos en 2020

Las midterms suelen marcar el clima político del país, y estas en particular dejaron trazado el camino hacia las presidenciales de 2020.

Trump lo sabe, y un día después de las legislativas, comenzó a mover sus fichas, anunciando cambios en su gabinete (ver nota en A6) y armando su campaña.

"Mike, ¿serías mi compañero de fórmula?", le preguntó Trump ayer a su vicepresidente Mike Pence en medio de una rueda de prensa en la Casa Blanca. "La respuesta es sí", sostuvo el mandatario tras hablar con su aliado.

Los demócratas también quedaron con un panorama más claro en el camino que, esperan, los lleve a recuperar la Casa Blanca.

Por un lado, fueron derrotados algunos de los candidatos progresistas de más alto perfil, como Randy Bryce, quien se postulaba para el escaño por Wisconsin que dejará el presidente de la mayoría en la Cámara Baja, Paul Ryan; Beto O'Rourke, quien perdió la senatorial en Texas y Kara Eastman, candidata a la Cámara de Representantes, en Nebraska. El senador Bernie Sanders, reelecto en Vermont, fue una de las únicas figuras de ese sector que triunfó.

Por el otro, el ala tradicional de la oposición obtuvo victorias en estados clave como Wisconsin, Michigan y Nevada, tres estados bisagra que suelen definir las elecciones y donde los demócratas ganaron la senatorial y los comicios de gobernador.

Los jefes del ejecutivo local son especialmente importantes con miras a las presidenciales, pues ellos tienen mucho más poder en el día a día de los estadounidenses que un senador, aseguró CNN.

"La plantilla para 2020 se está dibujando en la Cámara", dijo el representante Raúl Grijalva.

Con el control de parte del Congreso, los demócratas pueden impulsar reformas y limitar el poder de Trump. "Eso podría generar un impacto indirecto en la presidencial. Al poder supervisar lo que hace el Presidente, los opositores podrían revelar cosas que impacten en su popularidad de cara a 2020", aseguró a este diario Hans Noel, experto de la Universidad de Georgetown.

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