Fondos Mutuos
Los dos grupos de expertos que Hacienda consulta todos los años para calcular tanto el precio futuro del cobre como el PIB de tendencia entregaron sus resultados hace un par de semanas. La Dirección de Presupuestos los publicará el viernes y, según estimaciones preliminares de varios de los especialistas, el valor promedio del metal por los próximos 10 años se situará en torno de los US$ 2 la libra. La regla fiscal estructural permite gastar no pensando en una serie de varios años. Por eso, se calcula cuáles serán los ingresos de largo plazo necesarios para financiar cada Presupuesto de la Nación. La diferencia entre ingresos menos gastos debe representar el 0,5% del PIB, a largo plazo. Con el propósito de contener las presiones inflacionarias, la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) propone incorporar un ancla variable adicional a la regla fiscal estructural, cuando las condiciones monetarias así lo requieran.
El precio de largo plazo es un promedio distinto del valor esperado para un año en particular. Estos números son indispensables para que el Gobierno determine el nivel de aumento del gasto fiscal, siguiendo la regla fiscal (ver recuadro).
El alto cobre
El año pasado, similar grupo de expertos (entre quienes se cuentan Jorge Bande, Gustavo Lagos, Álvaro Merino, Leonardo Suárez y Ana Zúñiga) proyectó un valor de largo plazo de US$ 1,37 la libra.
¿Qué pasó entremedio? Según dice un experto, hay al menos un millón de toneladas de menor oferta en el mercado acumulado en los últimos tres o cuatro años, con una demanda que es impulsada con fuerza por China. La menor oferta responde, entre otros motivos, a que para producir la misma tonelada de cobre los costos son más altos, y hay muchas inversiones hechas a proyectos ya iniciados y no a nuevos.
Cómo funciona el mecanismo
Para ver cuántos ingresos habrá se calcula el precio futuro del cobre y cuánto crecerá el país. A esa disponibilidad de recursos, Hacienda incluye dos cálculos propios: las entradas posibles por molibdeno, pero resta a todo eso el costo de producción de Codelco y de la minería privada. Por eso Óscar Landerretche Moreno habla de esta "contabilidad creativa", pues Hacienda introduce un factor sin consultar a nadie y cuyo objetivo, en esta ocasión, será desacelerar el gasto público.
Los mayores costos de producción de alguna manera neutralizarán este incremento del precio. El costo neto a cátodo en Codelco ha subido, y la productividad por trabajador ha disminuido. Según un informe del vicepresidente ejecutivo de Cochilco, Eduardo Titelman, si la ley del mineral fuese constante, de todos modos la productividad total habría bajado.
Otros datos
Si por un lado se proyectan las entradas fiscales a través del precio futuro del cobre, debe hacerse lo mismo para prever cómo se comportarán los ingresos tributarios. Para ello, un indicador es cómo se moverá la economía; es decir, su tendencia. Otro grupo de expertos (Alejandro Alarcón, Rosanna Costa, Juan Eduardo Coeymans, Ricardo Ffrench-Davis, Manuel Marfán, Joseph Ramos, Leonardo Suárez y Rodrigo Vergara, entre otros) hace ese cálculo y, de acuerdo con datos preliminares, su número sería inferior al 4,5%, en algunos casos más cercano al 4%. En 2007 el promedio fue de 5%.
Un experto dice que la explicación está en que el PIB de tendencia anterior aparecía sobreestimado, por un ponderación energética mayor a la adecuada. Eso se está corrigiendo.
CCS: gasto puede subir 12% en 2009 con regla fiscal
Según cálculos de la CCS, si los expertos suben su proyección desde US$ 1,37 a US$ 2,0 la libra de cobre fino, el gasto fiscal podría expandirse un 12% en términos reales en el Presupuesto 2009, y un 7% si el precio fuera estimado en US$ 1,7 la libra.
Las grandes empresas mineras han subido a un rango entre US$ 1,7 y US$ 1,8 el precio de la libra de cobre para evaluar sus proyectos futuros, acota el gremio.
La paradoja en la definición presupuestaria para el 2009 es que si bien las cuentas fiscales mantienen un grado de abundancia, se plantea la necesidad de moderar el gasto en la economía para hacer frente al rebrote inflacionario. En los últimos cuatro años, el gasto fiscal ha crecido 7,7% promedio real; el gasto de los hogares, 6,8%; y el PIB, un 4,7% promedio.
Anclaje
La CCS propone una política fiscal colaborativa, incorporando un ancla que delimite el crecimiento máximo del gasto fiscal de modo tal que si la inflación ha sobrepasado el tope de 4% de la meta del Banco Central, el crecimiento del gasto fiscal pueda ser automáticamente anclado a un máximo determinado por el crecimiento esperado del PIB.
Así, si el precio del cobre de largo plazo fuera estimado en US$ 1,7 o US$ 1,8 la libra y la inflación ha sobrepasado el tope de 4% de la meta del Banco Central, el aumento del gasto fiscal quedaría automáticamente delimitado a un 4,5 o a un 5%, según cual sea la proyección del PIB de tendencia.
Si, alternativamente, el precio de referencia del cobre fuera de US$ 1,5 o menos, operarían las anclas originales.