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Firmas cumplen promesa de aumentar desembolsos tras salir de una baja del mercado:

Empresas mineras gastan en grande en sus accionistas, no en nuevos proyectos

viernes, 10 de agosto de 2018

RHIANNON HOYLE en Sydney y SCOTT PATTERSON en Londres
The Wall Street Journal Americas
El Mercurio

BHP, Rio Tinto y Glencore están presupuestando miles de millones para dividendos y recompras de acciones, pero planteando dudas con respecto al desarrollo futuro.



Las principales compañías mineras del mundo están gastando en grande de nuevo, pero no es en nuevos pozos o megaacuerdos.

Las compañías como Rio Tinto PLC y Glencore PLC están destinando miles de millones de dólares a los accionistas a través de dividendos y recompras de acciones, cumpliendo una promesa de aumentar los desembolsos a medida que logran salir de una profunda baja del mercado. Sin embargo, los ejecutivos se han visto obligados hace poco a defender los desembolsos, exactamente cuando existe la preocupación de que estén sacrificando algunas oportunidades para crecer; tales como construir minas o alcanzar acuerdos.

"Admitimos completamente que en el negocio minero es necesario crecer, porque el agotamiento es una realidad", señaló el jefe ejecutivo de Rio Tinto Jean-Sébastien Jacques. Con todo, el ejecutivo agregó que Rio Tinto no estaba bajo una presión inmediata para que invirtiera con mayor fuerza.

Rio Tinto, la segunda minera más grande del mundo por valor de mercado, la semana pasada informó que estaba destinando US$ 7.200 millones al rendimiento para los accionistas, lo que incluye un dividendo récord, mientras reportaba un aumento del 33% en las ganancias netas en la primera mitad del año. En comparación, su presupuesto para grandes proyectos es de US$ 2.400 millones.

Títulos con mejor desempeño global

El gigante del mineral de hierro Vale S.A., después de reportar también un salto en las ganancias subyacentes en la primera mitad, señaló que daría a los accionistas US$ 2.100 millones en dividendos y recompraría acciones por US$ 1.000 millones. Vale, el que registró gastos de capital en el segundo trimestre en el nivel más bajo en 13 años, agregó que comprar acciones "es una de las mejores inversiones para su efectivo excedente".

Las ganancias inesperadas para los inversionistas han llevado a las compañías mineras a ubicarse entre las acciones con mejor desempeño a nivel global. Las acciones de Rio Tinto que se cotizan en Australia han subido más del 50% durante los últimos dos años, superando claramente las ganancias del índice de referencia. El valor de BHP Billiton Ltd. dio un salto de dos tercios durante el mismo período.

En 2017, BHP, Rio Tinto, Glencore, Vale y Anglo American PLC colmaron a los inversionistas con dividendos por un valor del 50% más que el año anterior, de acuerdo a S&P Global Ratings. Esta pronostica rendimientos más abultados en los próximos años.

Si bien los desembolsos han subido, el gasto de capital bajó a US$ 48.300 millones en 2017, después de alcanzar un máximo de US$ 150.100 millones en 2012, de acuerdo a la consultora de materias primas Wood Mackenzie. Eso podría caer más durante los próximos años si no se aprueban más proyectos.

Para Glencore, que tiene que entregar su informe de ganancias el miércoles, el conservadurismo de las mineras es excesivo. La compañía se mostró crítica de la fuerte inversión que hicieron Rio Tinto, BHP y otras en materias primas tales como el mineral de hierro durante el último auge, porque resultó en un exceso del nuevo suministro que finalmente bajó los precios y las ganancias de la industria. La ola de gastos también extendió el estado de cuentas de las mineras, obligando a varias compañías estadounidenses de tamaño medio a buscar la protección de la bancarrota.

Las 50 principales empresas mineras del mundo gastaron alrededor de US$ 1 billón en proyectos durante el último ciclo de materias primas de 20 años que empezó a fines de la década de 1990, mientras luchaban por alimentar la industrialización de China y respaldar el crecimiento económico en EE.UU. y otras partes, de acuerdo a Sanford C. Bernstein.

Glencore -de la cual se dice que va a anunciar un aumento de casi el 30% en los ingresos netos de US$ 3.200 millones para la primera mitad del año- ha equilibrado la recompra de acciones con acuerdos por activos existentes desde África hasta Australia. El mes pasado, la compañía con sede en Suiza anunció que compraría US$ 1.000 millones en acciones a inversionistas. Esa recompra fue anunciada días después de revelar que había recibido una citación de las autoridades estadounidenses relacionada con el cumplimiento de las leyes sobre corrupción y lavado de dinero en sus operaciones en la República Democrática del Congo, Nigeria y Venezuela.

Una mayor inspección de las autoridades reguladoras y un resurgente nacionalismo de recursos han jugado un rol en que las grandes mineras hayan salido de proyectos en diversos países en vías de desarrollo que la administración había considerado alguna vez como críticos para su crecimiento. Rio Tinto, el mes pasado firmó un acuerdo inicial para vender su participación en Grasberg, la segunda mina de cobre más grande del mundo en Indonesia.

Panorama sombrío para una expansión

Jefferies LLC sostuvo que el panorama es sombrío para una expansión enérgica. Un conflicto cada vez más intenso entre EE.UU. y China está amenazando el comercio global y podría impedir que suba la demanda de materias primas si conduce a una disminución en el crecimiento económico. La firma Wood Mackenzie proyecta un gasto de solo US$ 23.100 millones en 2020, el que sería el más bajo al menos en una década.

Sin embargo, hay señales de que algunos ejecutivos mineros están empezando a presentar nuevos proyectos, enfocándose especialmente en metales y minerales que puedan alimentar las nuevas tecnologías, tales como las baterías de ion litio y los autos eléctricos.

Anglo American, el mes pasado delineó los planes para un gigantesco proyecto cuprífero de US$ 5 mil millones en Perú y casi duplicó sus gastos de capital de la primera mitad a US$ 1.200 millones, en comparación con un dividendo provisorio de US$ 630 millones. Rio Tinto está construyendo una mina de bauxita en Australia y una mina de cobre subterránea en Mongolia.

El analista Michael Sinden de Wood Mackenzie sostuvo que esas inversiones no llegan lo suficientemente lejos. Pueden pasar cinco a 10 años antes de que las nuevas minas se pongan en marcha, así es que las compañías corren el riesgo de no poder sacar provecho de alguna recuperación repentina en los precios de las materias primas. Muchos de los pozos más grandes del mundo han estado operando por décadas y las fuentes de minerales que existen corren el riesgo de agotarse. Una escasez de oferta entonces plantearía un desafío inquietante a los usuarios de materias primas, a medida que los precios más altos signifiquen costos más grandes.

GANANCIAS
Las ganancias inesperadas para los inversionistas han llevado a las compañías mineras a ubicarse entre las acciones con mejor desempeño a nivel global. Los papeles de Rio Tinto que se cotizan en Australia han subido más del 50% durante los últimos dos años.

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