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Bernardita Piedrabuena, economista principal de Zahler & Co.. Según la experta, este es "el elefante blanco en la habitación" que los analistas que han comentado la rebaja de clasificación "no han visto (o no han querido ver)".

"Moody"s resalta que la economía chilena perdió su capacidad de crecimiento"

lunes, 30 de julio de 2018

LINA CASTAÑEDA
Economía y Negocios
El Mercurio




Bernardita Piedrabuena, economista principal de Zahler & Co. y ex coordinadora de Mercado de Capitales y Finanzas Internacionales de Hacienda, hace una revisión a fondo de las razones que expuso la agencia Moody"s para rebajar la clasificación de la deuda soberana de Chile, desde Aa3 a A1, en la cual difiere de la opinión de analistas que atribuyen la principal responsabilidad al deterioro de las cuentas fiscales.

Esta baja en la clasificación le sigue a las que ya hicieran la agencias Fitch y Standard & Poor"s en 2017. En el comunicado, dice la economista, Moody"s resalta dos puntos importantes relevantes. Primero, que la posición fiscal de Chile se deterioró persistentemente en los últimos años y que la robusta posición actual, en comparación con los países de igual clasificación, no es suficiente para compensar los aspectos débiles de la posición crediticia de Chile.

Este segundo punto que resalta Moody"s, en su opinión cobra relevancia y se refiere a que Chile tiene bajos niveles de ingresos por habitante, pese al aumento experimentado por este en los últimos años, y sobresale (como una debilidad) su dependencia de las materias primas y las vulnerabilidades externas (alto nivel de deuda externa).

"Es este último punto el que engloba el problema de la economía chilena, y es, desde mi punto de vista, "El elefante blanco en la habitación" que los analistas que han comentado la rebaja de clasificación no han visto (o no han querido ver), atribuyendo la principal responsabilidad de la rebaja de clasificación al deterioro de las cuentas fiscales. Solo recalco lo ya dicho por Moody"s, las cuentas fiscales se deterioraron, pero se encuentran en niveles robustos si se comparan con los países de igual clasificación crediticia. Lo anterior no obsta a que se deba actuar con cuidado en materia fiscal en el futuro", señala.

También deja en claro que con esto no quiere decir que la disciplina fiscal no sea importantísima y que la sostenibilidad de las cuentas públicas no sea algo que haya que cuidar como un tesoro. "Lo que quiero decir, y que es lo que Moody"s resalta, así como lo resaltaron Fitch y S&P en sus comunicados cuando rebajaron la nota crediticia de Chile en 2017, es que el problema de fondo de la economía chilena es que perdió su capacidad de crecimiento. No por nada el ex ministro Valdés sugirió en su oportunidad que Chile había perdido su capacidad de exportar, sugerencia que dolió a muchos", subraya.

Desde la óptica de cómo las agencias construyen la clasificación, señala que por mucho tiempo el "pilar fiscal" subsidió al "pilar de crecimiento potencial e ingreso por habitante" y ahora que las cuentas fiscales se deterioraron es cuando sale a flote la verdadera debilidad de la economía chilena.

"El marco macroeconómico construido durante años para amortiguar los efectos de los choques externos sobre la economía nacional, que se basa en una política fiscal responsable, un Banco Central autónomo y creíble -que tiene una política monetaria de metas de inflación y una política cambiaria flexible- y un sistema financiero sólido, es una condición necesaria, pero no suficiente para que la economía crezca", enfatiza.

La pregunta crucial hoy es cómo retomar el crecimiento, para la cual la respuesta es compleja. Piedrabuena apunta a los cuellos de botella señalados por Moody"s, como la baja calidad de la educación, la baja participación de la mujer en el mercado laboral y la falta de diversificación de la base exportadora (en término de productos). La agencia también recalca que los temas de energía, que antes de 2014 se señalaban como un problema para el desarrollo del país, fueron abordados en forma satisfactoria al aumentar la capacidad de producción de energía del país.

La economista plantea que todos los cuellos de botella mencionados apuntan a la falta de innovación y competencia de nuestra economía. "Si no hay educación y/o participación de la mujer en el mercado laboral, se pierden talentos. Y si se pierden talentos, disminuye la competencia o "destrucción creativa", y se pierde capacidad de innovar, y como consecuencia de lo anterior, capacidad de diversificar la base exportadora", puntualiza.

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