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Para lograr ahorro y disminución de la cantidad de residuos que llegan a los rellenos sanitarios:

Con robots, sensores y sistemas automatizados, la recolección de basura se moderniza

domingo, 22 de julio de 2018

Alexis Ibarra O.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

En Chile ya existen contenedores con chip que ayudan a optimizar el recorrido de los camiones. Otros países cuentan con sistemas en que la basura viaja hasta lugares de acopio bajo tierra. Y ya se experimenta con drones y autómatas para retirar los desechos.



Cada chileno produce 1,1 kg de basura diariamente, es decir, 396 kg al año. Residuos que deben ser retirados periódicamente para que no se acumulen y se conviertan en foco de enfermedades.

"La mayoría de los municipios recolectan los residuos utilizando camiones compactadores que pasan frente a nuestras viviendas y los transportan a instalaciones de eliminación, como son los rellenos sanitarios o vertederos. Este sistema es el que tradicionalmente se utiliza en el mundo, incluso para la recolección selectiva de los residuos reciclables. Pero a diferencia de los países desarrollados, no contamos con sistemas de recolección selectiva de residuos reciclables a nivel domiciliario, salvo algunas excepciones", dice Guillermo González, jefe oficina Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente.

La recolección poco ha cambiado en las últimas décadas, aunque de a poco se han visto ciertos avances. Uno de los municipios que más ha innovado en el tema es Lo Barnechea.

Este año repartió contenedores diferenciados por colores, para que en uno dispusieran los residuos reciclables (cartones, tetrapack, vidrios, etc.) y en otro la basura. "Si bien esto tiene un mayor gasto, también significa ahorros, ya que al municipio le cobran por cada tonelada que deposita en el relleno sanitario y esto permite que un porcentaje importante sea revalorizado y no llegue allí", dice el alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara.

El contenedor amarillo -de reciclaje- está dotado con un chip de radiofrecuencia (RFID) que identifica de qué vecino es. Cada camión tiene una antena que "lee" a quién pertenece el contenedor y el operario aprieta un botón en una consola para indicar si venía casi vacío o lleno. "Así te puedes dar cuenta de si la señora Juanita saca su contenedor cada tres días o que no es necesario pasar todos los días porque los contenedores vienen casi vacíos", dice Marie Deschaseaux, gerenta general de Plastic Omnium, empresa francesa que provee de esta tecnología de prerrecolección.

Los contenedores con chip optimizan el recorrido de los camiones, ya que se cuenta con datos certeros que permiten determinar cuándo y dónde pasar.

Otro avance que ya está en Chile son los contenedores soterrados (bajo tierra), en que los vecinos llevan la basura a lugares dispuestos estratégicamente. Es una solución para aquellas zonas en que no hay lugar en las casas para mantener contenedores o los pasajes son muy estrechos para el paso de los camiones.

La persona deposita la basura en una especie de buzón, y esta cae a contenedores bajo tierra, que luego son elevados al pasar el camión para retirarlos. Ya están disponibles en Lo Barnechea y este mes se inauguraron en Los Andes, en ambos casos para basura de todo tipo. Mejillones se sumará pronto. Vitacura los tiene para su programa de reciclaje.

En el mundo

En Barcelona y varias ciudades de países desarrollados ya se opera con recolección de basura neumática, que usa un sistema basado en presiones y vacíos para transportar la basura bajo tierra.

Para los vecinos funciona de manera similar que los contenedores soterrados, ya que deben depositar la basura en una especie de buzón. Pero bajo tierra hay un complejo sistema de tuberías que por presión trasladan la basura depositada en bolsas a contenedores de mayor tamaño.

Hay dos formas de recolección. Una asemeja a una gran aspiradora, que succiona la basura con una manguera que trae cada camión. Otra modalidad es que la basura viaja hasta contenedores donde es compactada a la espera de que un camión la retire.

Más avanzado es ROAR (manejo de basura autónoma basada en robots, por sus siglas en inglés) que Volvo está probando con la colaboración de tres universidades: Penn State (EE.UU.), Chalmers (Suecia) y Mälardalen (Suecia).

Cuando el camión recolector se estaciona, un dron cuadricóptero se eleva para mapear el lugar y determinar en qué lugares hay contenedores.

Un robot autónomo desciende de su plataforma y a través de sistemas de navegación traza una ruta hasta llegar al contenedor. Un brazo robótico lo alza y lo deposita en su plataforma para llevarlo de vuelta al camión, donde otro sistema inteligente toma el contenedor y lo vacía.

Según Daniel Adolfsson, estudiante de Mälardalen University, "el gran desafío del proyecto ha sido desarrollar un sistema que trabaje en forma segura para que nadie resulte dañado en el proceso". Para ello dotaron de cámaras en la parte trasera del camión, que detiene la operación cuando reconoce que hay personas o animales cerca del contenedor que será elevado.

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