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Santiago segregado: Las lecciones que entrega el edificio de viviendas sociales en rotonda Atenas

sábado, 21 de julio de 2018

Guillermo Tupper Hernández
Vidactual
El Mercurio

El proyecto anunciado



Alejandra Mardones (36) ha vivido la mayor parte de su vida en una casa ubicada en Colón Oriente. Aquí comparte techo con diez personas; entre ellos, sus tres hijos, sus abuelos y la familia de su primo Juan Pablo. Nacida y criada en Las Condes, Mardones fue bautizada en la Iglesia Los Dominicos, estudió en dos colegios de la comuna y, pese a no tener título profesional, laboró en empleos tan diversos como inspectora de un colegio municipal, promotora y asesora de vinos. "(En el sector donde vivo) hay mucho hacinamiento, gente que está de allegada o que ha tenido que hacer ampliaciones y construir piezas o mediaguas", cuenta.

Por estos días, Alejandra junta una serie de documentos -como aquel que acredita que lleva 15 años de residencia en la comuna, además de un ahorro mínimo y certificado de antecedentes- para postular a una de las 85 viviendas sociales que la Municipalidad busca emplazar en plena rotonda Atenas. Hace dos semanas, cuando vio por las noticias el "cacerolazo" organizado por vecinos para mostrar su oposición al proyecto, sintió mucha rabia. "Muchos tienen gente trabajando para ellos que son vecinos de nosotros, como nanas que les crían a sus hijos. Y ahora, de cierta forma, les están dando vuelta la espalda", señala. "(El proyecto) lo vi como una gran posibilidad de que, por esta vez, iba a poder tener algo que es mío y dejarle una herencia a mis hijos".

El proyecto de Las Condes inició una necesaria conversación sobre los temas de integración y la manera en que se ha definido históricamente la ubicación de las viviendas sociales en Santiago. Cuando asumió por segunda vez como alcalde de la comuna, Joaquín Lavín dice que los antiguos terrenos municipales dispuestos para construir viviendas sociales -ubicados desde avenida Padre Hurtado hacia arriba- ya estaban copados. "Ahí surgió el sueño de decir: '¿por qué no cambiamos la política de viviendas sociales y las empezamos a integrar en los diferentes barrios de Las Condes?'", señala. "El concepto de fondo es la integración. Lo que pasa dentro de Santiago, donde los más pobres están circunscritos a ciertos barrios y comunas, no queremos que pase al interior de Las Condes".

Un proyecto transformador

La mayoría de los expertos coincide en que el edificio de Las Condes apunta en la dirección correcta. "Me parece una buena iniciativa. No va a resolver el problema de la mala localización que tenemos de viviendas sociales, porque las comunas de altos ingresos son muy pocas, pero ayuda", dice Kenzo Asahi, académico de la Escuela de Gobierno UC. Por su parte, Iván Poduje -profesor de la Universidad Católica y director de Espacio Público- agrega que el proyecto "se anticipa a un problema serio que vamos a tener como país y como ciudad, que es poder localizar viviendas sociales en áreas con atributos y más bien centrales. Es natural que el vecino sienta temor ante un proyecto de esta naturaleza, sobre todo, cuando tienes una ciudad que es muy distinta y donde pocas personas conocen la comuna de El Bosque o, incluso,Maipú. Pero esta es una medida muy destacada porque es lo que viene en todos los países que entran en una fase de desarrollo".

El arquitecto Sebastián Gray entrega un matiz con respecto al concepto de "vivienda social" aplicado a este caso. "Se ha hecho un uso político del término que para nosotros, en Chile, tiene connotaciones muy específicas que es 'vivienda para pobres'. Y, en este caso, Lavín va a hacer un edificio en el que el 60% de esas 85 viviendas van a ser con un subsidio para la clase media y un 40% va a ser con un subsidio para sectores de bajos recursos", sostiene. "(El proyecto) es muy necesario, porque tiene un propósito superior, que es lograr integración social en una ciudad que sufre de grave segregación. Y también me parece bien porque retoma una política de vivienda y de integración social que Chile tuvo desde comienzos del siglo XX hasta la década del 70 y que después se interrumpió".

En la misma línea, Carlos Peña, abogado y rector de la Universidad Diego Portales, dice que la medida puede tener un gran alcance transformador. "Santiago es una ciudad que exagera, hasta casi lo increíble, la estratificación geográfica y convierte el domicilio en un marcador sociocultural, y casi en un predictor de la trayectoria vital de las personas. El lugar que se habita es en Santiago una marca social, algo que indica una forma distinta de habitar el mundo", postula. "Corregir eso, invitando a las personas poco a poco a desproveerse de la ilusión de ese marcador físico es muy importante para la ciudadanía y la convivencia. En suma, esa iniciativa, y otras como la de Peñalolén, tienen un valor simbólico muy importante. La diversidad de trayectorias y formas de vida en un mismo lugar de la ciudad, la hace mejor, más tolerante y abierta. Diseñar una ciudad, quién vive dónde y con quién, es una forma de decidir qué tipo de sociedad es la que nos parece digna".

A pesar de su afán inclusivo, el proyecto ha polarizado a los vecinos de Las Condes. Una férrea opositora es Valeria Arias (42), vocera del "Movimiento por la Rotonda Atenas" y organizadora de la convocatoria del pasado 8 de julio, en la que un grupo de vecinos se manifestó con sus cacerolas en contra de la iniciativa. "Existe una alta demografía en este sector: tenemos 30 edificios cercanos, además del edificio de la Copec, que tiene 13 pisos, con salida a la rotonda. En este último caso, nosotros juntamos firmas, se presentó carta ante el alcalde y nunca fuimos acogidos", señala. "Da lo mismo el edificio que sea, lo que queremos es parar el Plano Regulador en este sector, el cual está colapsado. Nosotros no estamos en contra de un edificio social, sino del lugar en que lo quieren instalar".

Además de la congestión, Arias apunta a problemas como la inseguridad y la baja en la plusvalía, dos de las principales preocupaciones de este movimiento que congrega a 500 vecinos. "En este sector tenemos una delincuencia establecida en grado 8, y la mayoría de los delincuentes de este sector, lamentablemente, son de Colón 9000. Puede que el vecino no tenga ningún antecedente penal, pero nada nos acredita a nosotros que tengan amigos", afirma. "En el sector de la Rotonda Atenas no somos ricos ni millonarios, somos considerados C2. La estipulación social te cambia el barrio y el contorno. Si tú compraste tu vivienda en 100 millones de pesos, y te ponen al lado un edificio social, obviamente va a cambiar la plusvalía y eso te perjudica económicamente".

Pocos días más tarde, Gloria Traverso -una profesora de Lenguaje que vive en el sector de Chesterton con Apoquindo- convocó a una manifestación en favor de la construcción del edificio, que reunió a más de 70 personas. Su principal motivación fue visibilizar el rechazo al "cacerolazo" que vio en redes sociales y demostrar que este no representaba el pensamiento de todos los habitantes de la comuna. "Los que apoyamos este proyecto somos muchos más", asegura. "Tenemos que entender que las personas que postulan llevan años viviendo en la comuna y ahorrando para adquirir su propia casa. Estoy de acuerdo (con la iniciativa), porque siento que los barrios se van a integrar más".

El problema de Santiago

El caso de Las Condes abrió el debate sobre la falta de viviendas disponibles para los sectores medios y más vulnerables en Santiago. Según un análisis realizado por Fundación Vivienda, basado en los microdatos del Censo 2017, existe un déficit habitacional de 138.966 propiedades en la capital. Esta medición fue realizada a partir de tres variables: hogares allegados, núcleos allegados y hacinados, y vivienda irrecuperable, que es la que se considera inhabitable o de baja calidad constructiva (por ejemplo, las mediaguas en campamentos). La lista de las comunas con mayor déficit es liderada por Santiago Centro, con un total de 13.755 viviendas (casi el 10% del total de la Región Metropolitana), seguida de lejos por Puente Alto (6.627), Maipú (6.154) y La Florida (5.348).

"Desde los años 90, el único fenómeno que se ha incrementado es el de los hogares de allegados. Eso es un mensaje súper claro, y tiene que ver con que las familias prefieren vivir bien localizadas, cercanas a sus lugares de trabajo y al transporte, aunque tengan que hacerlo en condiciones precarias e incómodas", señala Felipe Arteaga, director ejecutivo de Fundación Vivienda. "En los últimos 20 años, la tendencia de la política habitacional, si bien ha sido mejorar el estándar de vivienda, todavía está al debe en la localización de la misma. Los subsidios han sido exitosos en términos cuantitativos, pero un grupo de familias no considera viable esta solución que entrega el Estado".

¿Por qué Santiago es una ciudad tan segregada? De acuerdo a los expertos, este modelo se consolidó en los últimos 40 años, cuando los sectores medios y altos se concentraron en el cono de alta renta, que va desde el centro de la ciudad hacia el sector oriente, y se favoreció la construcción masiva de casas y blocks en zonas alejadas del centro. "Este fenómeno tuvo que ver con dos cosas. Por un lado, los grupos altos buscan exclusividad; pero, además, se juntó con políticas públicas y procesos de expulsión que sacaron a las familias más pobres de los campamentos para localizarlas en lugares de la periferia como La Pintana", señala Roberto Moris, académico e investigador del Instituto de Estudios Urbanos UC.

Con el aumento de la infraestructura de transporte, Moris advierte que la gente empezó a cuestionarse si valía la pena instalarse en los conjuntos periféricos. "En los 90, las políticas habitacionales tenían como foco la cantidad. Para disminuir los niveles de pobreza y generar desarrollo económico, se tenía que construir mucha vivienda social. Y eso, efectivamente, fue un éxito: la diferencia es que, para que ocurriera, el foco estaba puesto en los subsidios y no en la localización", añade. "Hoy, a la gente ya no le basta hacer el cálculo simple de tener una vivienda, por dos razones: uno, porque la vivienda social es la que tiene menos plusvalía; y, segundo, por todos los costos alternativos de transporte, tiempo y el costo de la vida".

El futuro

¿Qué tipo de políticas habitacionales se requieren para favorecer la inclusión? Kenzo Asahi apunta a dos medidas: una simbólica, que consiste en insertar viviendas sociales en las comunas más acomodadas como Las Condes, Vitacura, La Reina y Lo Barnechea. Pero otra, que podría tener un mayor impacto, es trasladar las viviendas sociales a comunas que tengan un nivel máximo de pobreza, para que esta no se concentre en ciertas zonas. "La política más importante y, a mayor escala, podría ser que todas las viviendas sociales se puedan poner solo en comunas con un nivel máximo de familias vulnerables y, de esta forma, tengamos comunas más integradas", afirma.

Entre los modelos a imitar, Slaven Razmilic, investigador del Centro de Estudios Públicos, destaca al programa "Movimiento a la Oportunidad" en Estados Unidos. A mediados de los 90, este entregó subsidios de arriendo a un grupo de familias por montos mayores al estándar vigente para que pudieran arrendar en barrios de Baltimore, Boston, Chicago, Los Angeles y Nueva York, en los que la tasa de pobreza fuese inferior al 10%. En paralelo, y evitando sesgos de selección, ya que la entrega fue realizada de forma aleatoria, a otras familias se les asignó el subsidio normal. "En un estudio reciente del 2016 se encontró que los niños que se mudaron a barrios con menores tasas de pobreza, hoy tienen ingresos 31% mayores a sus pares; esto, además de tener mayores tasas de ingreso a la universidad y menor incidencia de embarazo adolescente", afirma.

Según el experto, un factor relevante es que este efecto positivo se restringe a los niños , en particular, a los que tenían menos de 13 años al momento del cambio. Mientras más pequeños, mayor es el efecto en las variables ya mencionadas. En contrapartida, quienes cambiaron de casa durante su adolescencia, muchas veces tuvieron resultados negativos. "Es decir, los efectos positivos de entornos más diversos y estimulantes son significativos cuando se experimentan desde temprana edad y no tanto ya entrada la adolescencia", añade.

Otra idea que estudia la Municipalidad de Las Condes es el affordable housing , un incentivo especial de constructibilidad a los inmobiliarios, con tal de que un porcentaje de viviendas, al interior de un mismo edificio, sean sociales. "En los chilenos está muy asentado esto de que hay barrios, colegios y salud para ricos y para pobres. Todo el mundo dice: ' Okey , esas formas de construir la sociedad tenemos que cambiarlas'. Pero cuando llega el momento de hacerlo, obviamente hay prejuicios", dice Lavín. "Si queremos construir un Chile distinto, en que la segregación disminuya, tenemos que hacer la prueba. Y esto tiene que ver con la vivienda, pero también con el transporte y la educación pública".correcta de integración.

La mayoría de los expertos coincide en que el edificio de Las Condes camina en la dirección correcta de integración.

Con la complejidad de la ciudad y el aumento de las distancias, la gente empezó a cuestionarse si valía la pena instalarse en los conjuntos periféricos.

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