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Historias de cracks con fama efímera

Protagonistas fugaces: solo brillaron en un Mundial

miércoles, 13 de junio de 2018


Deportes
El Mercurio

El francés Just Fontaine anotó 13 goles en Suecia 1958 y se retiró 4 años después, mientras Salvatore "Toto" Schillaci fue héroe en 1990 y nunca más. Lo mismo el portero costarricense Luis Gabelo Conejo en esa Copa y Fabio Grosso en Alemania 2006. El denominador común es que todos ellos pasaron del estrellato al olvido con inesperada rapidez.



Llegaron en el anonimato y se terminaron convirtiendo en héroes inesperados de un Mundial, desplegando un nivel que posteriormente estuvieron lejos de replicar en sus clubes.

Los 13 tantos del delantero francés Just Fontaine en Suecia 1958 es una marca que ha sido imposible de batir. El ariete, nacido en Marruecos, despuntó en la Copa que terminó en manos brasileñas y las lesiones le impidieron seguir jugando después de Chile 1962.

Casi tres décadas más tarde, en Italia 1990, un desconocido delantero italiano llamado Salvatore Schillaci se convertiría en uno de los jugadores más apetecidos del mundo. El siciliano, que un año antes estaba jugando en Segunda División, entró a último momento en la nómina final. Y como suplente. No obstante, su fama se gestó rápido: ingresó a los 75 minutos del partido inaugural ante Austria, rompiendo una paridad que estaba colmando al público local. De ahí en adelante, "Toto" lideró la ofensiva de los azzurri con cinco goles más, aunque no le alcanzó para vencer a la Argentina de Diego Maradona en las semifinales.

Posteriormente, conquistó dos títulos con Juventus, pero se quedó fuera de la Eurocopa de 1992 y se retiró siendo ídolo en el Jubilo Iwata japonés, en 1999.

También en Italia '90, un portero costarricense se llevó gran parte de los aplausos. Nacido en la provincia de Alajuela, Luis Gabelo Conejo fue la gran figura de los ticos, que alcanzaron los octavos de final en su estreno mundialista. El "Conejo de la Suerte" fue elegido como segundo mejor arquero del torneo por France Football y después del certamen firmó por el Albacete. Alcanzó a ganar el torneo de Segunda y retornó a su país para retirarse en 1997.

Otro itálico que vivió un protagonismo fugaz, pero con final feliz, fue Fabio Grosso , considerado el "último héroe" del fútbol de su país. En Alemania 2006, el romano anotó un gol en semifinales a Alemania y el penal que lo coronó a Italia ante Francia. Tras la gloria, pasó por Inter, ganó dos torneos con Lyon y terminó su carrera en la Juventus en 2012.

La fama del ruso Oleg Salenko fue igual de efímera. Sus cinco tantos a Camerún (6-1) en EE.UU. 1994 lo llevaron al Valencia, donde no rindió. Probó en tres países diferentes y finalmente dejó la actividad en Polonia durante 2001.

'' El Mundial de 1990 cambió mi vida. Me permitió darme a conocer fuera de las fronteras de Italia y ser reconocido en el mundo del fútbol". SALVATORE SCHILLACI

EL RUSO OLEG SALENKO ES EL MUNDIALISTA QUE MÁS GOLES HA MARCADO EN UN SOLO PARTIDO: 5.

GABELO FUE ELEGIDO EL TERCER MEJOR ARQUERO DEL MUNDO EN 1991 POR LA IFFHS.

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